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La incertidumbre suele acortar los horizontes. En el mercado de oficinas mexicano, al menos por ahora, no parece estar ocurriendo. A pesar de un entorno marcado por una inversión privada débil y una elevada cautela empresarial, la mayoría de las transacciones registradas por SiiLA durante 2026 continúa firmándose con plazos de tres años o más.
Hasta el segundo trimestre del año, las empresas seguían enfrentando un escenario poco propicio para invertir. Banamex reportó¹ que la inversión privada acumuló siete caídas anuales consecutivas y retrocedió 3.5% respecto al trimestre previo durante el primer trimestre de 2026, mientras la confianza empresarial permaneció en zona de pesimismo, con apenas 48.2 puntos en mayo. Aunque el banco anticipa una recuperación gradual de la inversión durante el resto del año, advierte que ésta dependerá de un mayor gasto público, menores tasas de interés reales y de un entorno de mayor certidumbre para la inversión.
Pese a ese contexto, los contratos de mediano plazo predominan. Tres de cada cuatro transacciones de oficinas registradas por SiiLA hasta abril de este año se firmaron con una vigencia de 36 meses o más. En contraste, apenas el 6.5% se pactó por menos de dos años.
Los contratos de tres años suelen ofrecer un punto de equilibrio entre estabilidad y flexibilidad. Permiten amortizar adecuaciones, reducir los costos asociados a una mudanza y dar continuidad a la operación, sin comprometerse durante horizontes demasiado largos en un entorno que sigue cambiando.
La duración de los contratos tampoco parece reflejar incentivos económicos de corto plazo. El análisis de las transacciones² no encontró evidencia estadísticamente significativa de que contratos con plazos más largos o más cortos se asociaran con rentas mensuales distintas, incluso al controlar variables como el tamaño de la operación, la clase del edificio y el nivel de ocupación.
Esto sugiere que, al menos hasta ahora, la incertidumbre influye más en cuándo las empresas deciden ocupar oficinas que en cómo negocian sus contratos. Eso, empero, no significa que la incertidumbre sea irrelevante. Si esa cautela termina reflejándose en el mercado, es probable que el primer cambio aparezca en el volumen de transacciones, antes que en la duración de los arrendamientos o en las rentas negociadas.
La cautela, además, podría no desaparecer pronto. Banamex no considera el entorno actual un episodio transitorio. Su escenario central contempla revisiones anuales del T-MEC hasta 2028 y advierte que ello implicaría una recuperación más lenta de la inversión privada durante los próximos años. De confirmarse ese escenario, los primeros efectos sobre el mercado de oficinas probablemente se observarán en un menor dinamismo de la absorción. Sólo si esa tendencia se prolonga, el ajuste podría extenderse al ritmo de incorporación de nuevo inventario.
Entender esa secuencia será clave para distinguir entre un mercado que se desacelera y otro que simplemente espera volver a crecer.
Consulta más análisis y transacciones del mercado de oficinas en SiiLA Market Analytics, o escríbenos a contacto@siila.com.mx.
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¹ Banamex. Examen de la Situación Económica de México. Segundo Trimestre de 2026. Indicadores de inversión privada, confianza empresarial y perspectivas para la inversión.
² Elaboración propia con base en transacciones de oficinas registradas por SiiLA. La relación entre la duración del contrato y la renta mensual se evaluó mediante análisis de correlación, regresiones lineales simples y múltiples con errores robustos (HC3), así como pruebas paramétricas y no paramétricas de comparación entre grupos. En las estimaciones múltiples se controló por superficie arrendada, clase del edificio y nivel de ocupación.











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