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Este año, el mercado de oficinas en México seguirá recuperándose, pero el foco de atención ya no será el rebote, sino la calidad de las absorciones y la rentabilidad de los espacios.
Los datos indican que la recuperación se expresa menos en volumen que en estabilidad: demanda constante, oferta contenida y precios que dejaron de caer como resultado de ajustes estructurales, no de un impulso cíclico.
“Nuestra expectativa para 2026 es que la absorción de oficinas en importantes mercados como la Ciudad de México siga concentrándose en las mismas industrias que han sostenido la demanda durante el proceso de estabilización del mercado”, explica Alejandro Delgado, Country Manager Mexico en SiiLA.
En los últimos 12 meses, la mayor parte de las absorciones se concentró en cinco sectores: bienes raíces, finanzas, salud, servicios empresariales y tecnología. Esa base seguirá liderando la demanda, acompañada por una actividad estable en logística urbana, consumo y manufactura ligera, impulsada por funciones administrativas y de back-office vinculadas al sector industrial.
Paralelamente, el regreso gradual a la oficina bajo esquemas híbridos refuerza la retención de inquilinos y la absorción de espacios. Hoy, la mayoría de las empresas opera con dos o tres días presenciales por semana, y varias corporaciones globales —como Amazon, Google y Hewlett-Packard— ya anticipan un mayor peso del trabajo presencial a mediano plazo.
Esa demanda, sin embargo, no se traduce en una recuperación uniforme del mercado.
“No es un mercado de absorción generalizada, sino de selección”, apunta Alejandro Delgado. “La demanda se concentra en espacios que resuelven ubicación, eficiencia operativa y experiencia del usuario; el resto seguirá enfrentando ajustes”.
Ese proceso de selección coincide con una contracción prolongada de la nueva oferta.
Desde 2023, la entrega de nuevos espacios de oficinas en mercados clave como la Ciudad de México se ha reducido de forma sostenida y en 2025 tocó su nivel más bajo en más de una década. El freno responde a costos de construcción más elevados, tasas de interés restrictivas, menor apetito de inversión en oficinas y la prioridad que tomó el sector industrial en la asignación de capital.
“En este contexto, incluso una absorción moderada ha sido suficiente para seguir presionando la disponibilidad a la baja. La expectativa para 2026 es que esa tendencia continúe de forma gradual y consistente, no por un repunte excepcional de la demanda, sino por una oferta contenida”.
Ese ajuste gradual en la disponibilidad ya empieza a reflejarse en los precios.
En términos nominales, las rentas de oficinas han regresado a niveles cercanos a 2019; sin embargo, en términos reales siguen por debajo, debido a la elevada inflación acumulada en los últimos cinco años. Esto quiere decir que el valor económico del metro cuadrado hoy es menor, aun cuando la cifra aparente estabilidad. A ello se suma que una parte relevante del inventario de Clase A y A+ continúa cotizándose en dólares, por lo que algunos movimientos recientes reflejan más la volatilidad cambiaria que un cambio estructural en el mercado.
Al final, mientras los precios tienden al alza, el mercado deja atrás la lógica del rebote y entra en una fase de depuración estructural, donde el valor ya no se define por cuántos metros se ocupan, sino por qué activos son capaces de sostener demanda, precio y permanencia en un entorno más exigente.
Para más datos y análisis de oficinas, consulta SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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