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En México, replicar operaciones corporativas entre Ciudad de México y Monterrey es poco común: menos del 1% de las empresas lo hace, según datos de SiiLA. Sin embargo, cuando las multinacionales consolidan su presencia en el país, esa suele ser la arquitectura elegida. Universal Music sigue la misma lógica.
En las últimas semanas, la compañía firmó un contrato de arrendamiento a dos años por más de 700 metros cuadrados de oficinas clase A en la Torre Vasconcelos de San Pedro Garza García, Monterrey. El espacio ocupa uno de los siete pisos de la torre y refuerza sus headquarters en Río Tigris 33 en Ciudad de México.
Este movimiento refleja el creciente peso del negocio musical en México. Para las grandes discográficas, el país no solo es un mercado de consumo, sino una plataforma desde la cual producir, distribuir y gestionar talento para todo el mundo, incluida América Latina, que hoy representa cerca del 5% de los ingresos globales de Universal Music por música grabada.
En ese contexto, Universal México ha ajustado su estructura para impulsar la proyección internacional del talento local. Hace dos años nombró a Alfredo Delgadillo como presidente y director general y le encargó además la dirección del sello Fonovisa-Disa, uno de los catálogos más importantes del regional mexicano. La decisión refleja el perfil que Delgadillo ha construido dentro del grupo: en la última década impulsó el lanzamiento y la expansión internacional de artistas locales como Lasso, Danna Paola y Mon Laferte, además de desarrollar eventos en vivo que proyectan la marca a través del talento latino.
Ese perfil resulta clave para una compañía que cada vez apuesta más por integrar sellos y repertorios locales a su red global. A través de Virgin Music Group, Universal adquirió en 2024 el sello Saban Music Latin y ha firmado acuerdos con compañías como DEL Records y la disquera mexicana Socios Music, reforzando su exposición al auge internacional del regional mexicano.
Por eso tiene sentido articular su presencia entre Ciudad de México y Monterrey. La primera concentra la infraestructura creativa y operativa de la industria musical —sellos, management, estudios, promotores y medios— mientras la segunda se ha consolidado como uno de los principales centros empresariales del país y un punto natural de conexión con el mercado norteamericano.
Los datos del sector inmobiliario comienzan a reflejar esa dinámica. En los últimos tres años, el espacio ocupado por empresas de medios y entretenimiento creció a una tasa compuesta anual cercana al 5% en Ciudad de México y al 22% en Monterrey. Aunque el segmento todavía representa menos del 1.5% de ambos mercados —y su inventario corporativo en la capital es más de cien veces mayor que en Monterrey—, el crecimiento coincide con la creciente institucionalización del negocio musical latino en México.
Para más información sobre el mercado de oficinas, visita SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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