CONTENIDO EXCLUSIVO
Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.

Una oficina no necesita estar desocupada para estar vacía. Basta con recorrerla un martes cualquiera: escritorios sin nadie, salas de juntas cerradas, estaciones que esperan a empleados que trabajan desde casa. Para el arrendador, sin embargo, cada uno de esos metros está ocupado. Para la empresa también están contratados. Y cada mes, se use o no, alguien paga la renta del espacio.
La subutilización de oficinas es, en ese sentido, una grieta entre lo que una empresa paga y lo que realmente aprovecha, algo particularmente relevante en una época en que el trabajo híbrido y a distancia han alterado la forma y la frecuencia con que se utilizan estos espacios y en la que, en un mercado de millones de metros cuadrados, incluso una pequeña grieta puede adquirir otra escala.
Actualmente, en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey se ocupa alrededor del 85% del espacio existente de oficinas clase A+, A y B. Este volumen, equivalente a 8.7 millones de metros cuadrados, reúne a casi 5,200 empresas y, a condiciones actuales de mercado, representa un costo inmobiliario de referencia de alrededor de 236 millones de dólares cada mes¹˒³.
En un contexto en que una ocupación típica ronda los 650 metros cuadrados en Ciudad de México, 580 en Monterrey y 340 en Guadalajara², con costos mensuales cercanos a 18,200, 14,200 y 8,300 dólares, respectivamente, cada punto porcentual de espacio subutilizado representaría entre 1,000 y 2,200 dólares al año.
Pero esas son ocupaciones típicas. Un ejemplo de lo que ocurre en superficies mucho mayores está en Tecnoparque, donde BBVA, HSBC y Alorica ocupan, cada una, más de 6,000 metros cuadrados en distintas torres. Si apenas 5% de esos espacios estuviera subutilizado, equivaldría a 337 metros cuadrados y entre 86,000 y 90,000 dólares anuales en renta y mantenimiento por empresa¹.
Esto no significa que todo metro cuadrado vacío en un momento determinado esté subutilizado, ya que una empresa puede alternar equipos durante la semana, reservar capacidad para los días de mayor asistencia o mantener espacio para crecer sin que ello implique necesariamente un uso ineficiente. La subutilización ocurre entonces solo cuando la superficie contratada excede de manera persistente la que requiere una determinada operación.
Medir ese exceso, sin embargo, es complicado. Las estadísticas inmobiliarias permiten conocer la superficie ocupada, pero no cuánto espacio necesita realmente cada empresa. La subutilización puede así permanecer fuera de la tasa de disponibilidad, pero no de los costos de una empresa, donde puede adquirir mayor relevancia cuando disminuye la liquidez.
El problema se vuelve particularmente difícil de corregir porque las necesidades de una empresa pueden cambiar mucho más rápido que sus compromisos inmobiliarios. Una plantilla puede reducirse, los patrones de asistencia modificarse o una operación reorganizarse en cuestión de meses, mientras la superficie contratada permanece sujeta a plazos, vencimientos y condiciones negociadas bajo necesidades distintas. A diferencia de otros gastos que pueden disminuir con la actividad, el costo del espacio no se ajusta automáticamente cuando disminuye su utilización. Por eso, la eficiencia inmobiliaria no depende únicamente del precio por metro cuadrado, sino también de la capacidad de ajustar ese espacio conforme cambia la operación.
La pregunta que esto levanta es cuándo la flexibilidad que compra una empresa con metros adicionales deja de valer lo que cuesta mantenerlos. Quizá el trabajo híbrido haya vuelto más difícil encontrar la respuesta, porque una oficina ya no solo debe dimensionarse para las personas que trabajan en ella, sino para la incertidumbre sobre cuántas lo harán, cuándo y de qué manera. En ese escenario, tener espacio de sobra puede ser previsión; conservarlo cuando deja de ser necesario, una ineficiencia. Y la frontera entre ambas no está en cuántos escritorios permanecen vacíos, sino en cuánto vale para una empresa estar preparada para utilizarlos.
Así, el metro cuadrado más caro quizá no sea el que cuesta más, sino aquel cuyo propósito una empresa ya no puede explicar.
Para más análisis sobre el mercado de oficinas en México, visita SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.
***
¹ Estimación de SiiLA a condiciones de mercado del 2T26. El universo analizado comprende 6,194 ocupaciones correspondientes a 5,195 inquilinos en 813 edificios de oficinas clase A+, A y B de Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, con 8.67 millones de m² ocupados. El costo de referencia considera la renta de mercado del edificio y su cuota de mantenimiento. Cuando esta última no estuvo disponible, se imputó mediante la mediana observada para edificios del mismo mercado y clase. Este método presentó el menor error de predicción entre cinco alternativas evaluadas mediante validación fuera de muestra de las cuotas observadas (MAE: US$0.71/m²/mes; RMSE: US$1.07/m²/mes; error absoluto mediano: US$0.51/m²/mes). Las cifras resultantes son costos inmobiliarios de referencia a condiciones de mercado y no rentas contractuales efectivamente pagadas por los ocupantes.
² El tamaño típico corresponde a la mediana de las ocupaciones observadas en cada mercado, una medida menos sensible a las ocupaciones excepcionalmente grandes. La distribución agregada ilustra esta asimetría: en el universo analizado, la mediana es de 591 m², frente a un promedio de 1,400 m², mientras el percentil 99 alcanza 15,478 m².
³ Como prueba de sensibilidad, las cuotas de mantenimiento imputadas se modificaron en ±20%, manteniendo constantes los demás componentes del cálculo. El costo agregado mensual pasó de US$236.05 millones en el escenario base a un rango de US$232.47–239.62 millones, equivalente a una variación aproximada de ±1.5%. Aunque 51.4% del área ocupada corresponde a edificios sin una cuota de mantenimiento observable y, por tanto, imputada, esta prueba indica que la imputación del mantenimiento no domina el resultado agregado.











Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.
