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El espacio industrial disponible en México alcanzó 5.5 millones de metros cuadrados en el primer trimestre de 2026, su nivel más alto en seis años. A la par, la tasa de disponibilidad se ubicó en 5.1%, casi tres veces el mínimo registrado en 2023. La cifra agregada, sin embargo, oculta un cambio en la composición: siete de cada diez metros cuadrados vacíos nunca han tenido un inquilino. Esto significa que lo que crece no es la desocupación, sino el nuevo inventario que llega al mercado sin demanda comprometida.
Hasta hace un año, cerca de dos terceras partes del nuevo inventario industrial en México ingresaban al mercado con algún nivel de prearrendamiento. Hoy, cerca de la mitad del espacio nuevo se desarrolla de forma especulativa. El cambio no solo está elevando la disponibilidad; está modificando la naturaleza del inventario vacío. Si la mayor parte del espacio...
El viraje, sin embargo, no ocurre con la misma intensidad en todos lados. Mientras el Bajío mantuvo cerca de 63% del nuevo inventario con algún nivel de prearrendamiento durante el primer trimestre de 2026, en la región Centro —donde se concentran mercados como CDMX— la proporción cayó a apenas 24%. En el Noreste, integrado por Monterrey, Reynosa y Saltillo, el indicador se ubicó en 44%, mientras que en el Noroeste —Ciudad Juárez, Mexicali y Tijuana— alcanzó 53%.
Esas diferencias no solo reflejan distintas estrategias de desarrollo; también distinguen a los mercados capaces de sostener periodos más largos de absorción de aquellos que todavía dependen de ocupación inmediata para mantener equilibrio operativo y financiero.
Esa presión también se refleja en la relación entre nuevo inventario y absorción. Durante el primer trimestre de 2026, el mercado incorporó cerca de 1.6 millones de metros cuadrados de nueva oferta industrial, mientras la absorción neta se ubicó ligeramente por encima del millón. El desfase dejó una brecha superior a 570 mil metros cuadrados entre entrega y ocupación efectiva, una dinámica cada vez más frecuente desde 2024. Así, aunque la demanda industrial continúa activa, la velocidad de absorción ya no acompaña el ritmo de expansión con la misma sincronía que durante los años más ajustados del ciclo.
El problema, por ahora, no es una salida masiva de ocupantes ni una caída generalizada de la demanda, sino una prueba de sincronización. Mientras el mercado pueda absorber el espacio nuevo en plazos razonables, la disponibilidad será parte del ajuste normal de un ciclo de expansión. Pero si la brecha entre entrega y ocupación se prolonga, el inventario especulativo dejará de funcionar como una apuesta eficiente de crecimiento y empezará a exponer una diferencia entre la velocidad con la que el capital anticipa expansión y la velocidad con la que esa expansión logra materializarse, presionando precios, tiempos de comercialización y condiciones de financiamiento.
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