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En la Ciudad de México, Torre Reforma se eleva 244 metros sobre Paseo de la Reforma. Dos de sus fachadas son enormes muros de concreto aparente y una de ellas, formada por los muros C1 y W1, tiene 39 metros de longitud. Si algún día alguien decidiera pintarla de rosa, el problema no sería elegir el tono. Sería conseguir suficiente pintura¹.
Sin descontar los huecos que atraviesan la fachada, su superficie bruta suma 9,516 metros cuadrados. Cubrirla con dos manos requeriría, dependiendo del producto, entre unos 1,200 y 2,350 litros de pintura, o de 63 a 124 cubetas de 19 litros¹.
La ocurrencia permite dimensionar un costo que, a simple vista, suele desaparecer en el mercado inmobiliario, donde un edificio no sólo tiene metros cuadrados rentables, sino también miles de metros cuadrados de piel que deben conservarse durante toda su vida útil.
En el caso de Torre Reforma, ese costo cambia considerablemente según la pintura elegida. Entre los productos analizados, aplicar las dos manos recomendadas costaría entre aproximadamente 17 y 60 pesos por metro cuadrado, lo que, llevado a la superficie bruta considerada, equivaldría a entre unos 162,000 y 573,000 pesos solo por pintura².
La pintura, sin embargo, es sólo una de las partidas que terminan dentro del mantenimiento de un inmueble. Y ese costo tampoco es marginal frente a la renta. Al segundo trimestre de 2026, en los mercados de oficinas de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, las cuotas de mantenimiento equivalían aproximadamente a una sexta parte del precio de renta, aunque la proporción variaba según la clase del edificio³.
Lo llamativo es que ese peso aumenta conforme disminuye la clase. En los edificios A+, la cuota promedio fue de 4.31 dólares por metro cuadrado, equivalente a 16.6% de la renta; en los A alcanzó 4.14 dólares y 18.2%, respectivamente; mientras que en los B, aun con una cuota menor de 3.60 dólares, representó 18.3%³.
La paradoja está en el denominador. Los edificios de menor clase cobran menos renta, pero el mantenimiento no disminuye en la misma proporción. Entre A+ y B, por ejemplo, la renta promedio ponderada cae alrededor de 24%, mientras la cuota de mantenimiento lo hace aproximadamente 16%. Como resultado, conservar el inmueble consume una proporción ligeramente mayor del precio conforme baja la clase.
Eso devuelve la mirada a la fachada de Torre Reforma. Pintarla de rosa sería una extravagancia, pero también una decisión económica, pues la elección no terminaría al secarse la pintura. Lo mismo ocurre con cada acabado, instalación, amenidad o mejora que se añade a un inmueble. Y así, construir o remodelar no consiste sólo en decidir cuánto cuesta hacer algo, sino cuánto costará seguir teniéndolo. Porque todo lo que se le agrega a un edificio empieza, desde ese momento, a cobrar por permanecer.
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¹ La superficie bruta se calculó a partir de las dimensiones de los muros C1 y W1 documentadas por Emiliano López Palacios en “Planeación para la construcción de la estructura del edificio Torre Reforma” (tesis UNAM): 39 m de longitud conjunta por 244 m de altura, equivalentes a 9,516 m². La superficie considerada no descuenta los huecos de la fachada y, por tanto, constituye un límite superior geométrico bajo estas dimensiones, no una medición de la superficie neta de concreto. El consumo de pintura se estimó para dos manos a partir de los rendimientos publicados por los fabricantes de los productos analizados: Berel Berelinte 7 Satinado y Sherwin-Williams Súper Kem Tone Autolavable y Platinum. Para Berel se utilizó el punto medio aritmético de su rendimiento publicado de 7–9 m²/L a dos manos; para los productos Sherwin-Williams, el rendimiento práctico estimado de 8.11 m²/L por mano. Los litros resultantes se redondearon a la unidad y el número de cubetas de 19 L al entero superior. El ejercicio no ajusta el rendimiento por color ni estima la cantidad adicional que podría requerir un cambio de color sobre concreto aparente. Tampoco considera desperdicios, selladores, preparación de superficie, mano de obra, equipo de acceso ni otros materiales o costos de ejecución.
² Estimación de SiiLA con precios públicos consultados en México en septiembre de 2026 para presentaciones de 19 L: $2,595 para Berel Berelinte 7 Satinado, $4,311.34 para Sherwin-Williams Platinum y $4,635 para Sherwin-Williams Súper Kem Tone Autolavable. El costo se calculó multiplicando el consumo estimado de cada producto por su precio por litro. Los precios pueden variar por distribuidor, ubicación, color y promociones; no constituyen cotizaciones de obra.
³ Estimación de SiiLA con información al segundo trimestre de 2026 de los mercados de oficinas de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Para las clases A+, A y B se calcularon por separado el precio de mercado y la cuota de mantenimiento promedio, ponderando cada registro por su inventario y excluyendo aquellos sin información de inventario, precio o mantenimiento. El peso del mantenimiento sobre la renta se obtuvo dividiendo la cuota promedio ponderada entre el precio promedio ponderado. Se utilizaron 59 registros: 21 de clase A+, 21 de A y 17 de B. Los resultados fueron 16.6%, 18.2% y 18.3%, respectivamente. Cálculos propios en R.











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