CONTENIDO EXCLUSIVO
Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.

En algunas tiendas Promoda de la Ciudad de México y Querétaro, el recorrido comenzó a cambiar. En lugar de organizar la mercancía por marca, empezaron a hacerlo por talla y, dentro de cada talla, por marca. La modificación, observada recientemente por personal de campo de SiiLA, parece menor. Sin embargo, podría reflejar un cambio mucho más profundo en la forma en que se utiliza el espacio comercial.
En tiendas cuyo tamaño promedio supera los 1,000 metros cuadrados de área bruta rentable, esa reorganización no sólo podría reducir el tiempo de búsqueda, sino también ampliar el universo de opciones visibles para el cliente dentro de su talla, incrementando la probabilidad de que termine comprando más de lo que originalmente buscaba.
Esa hipótesis es consistente con una investigación publicada en el Journal of Marketing que clasifica a la ropa como un producto de alta profundidad de inspección, es decir, uno cuya compra exige verla de cerca, tocarla, compararla y, con frecuencia, probársela antes de decidir. A partir del análisis de más de 50 mil clientes, los autores concluyen que las tiendas físicas generan valor al facilitar esa interacción con el producto. Cuando ello ocurre, los consumidores no sólo muestran una mayor propensión a regresar, sino que generan mayor valor para el retailer e incluso incrementan sus compras posteriores en línea. Estos hallazgos sugieren que reducir la fricción para inspeccionar este tipo de productos puede fortalecer la experiencia de compra.
Desde la perspectiva del real estate, el cambio trasciende la forma de exhibir la mercancía, ya que implica que parte del desempeño de una tienda no depende únicamente de cuántos metros cuadrados ocupa, sino también de cómo esos metros cuadrados guían el recorrido del consumidor dentro del local y condicionan la productividad que puede obtenerse del espacio sin necesidad de modificar su superficie.
En el caso específico de Promoda, un cambio de esa naturaleza adquiere una dimensión distinta por la escala de su operación. De acuerdo con datos de SiiLA y de la compañía, la cadena ocupa alrededor de 250,000 metros cuadrados de área bruta rentable distribuidos entre al menos 218 tiendas en 29 entidades federativas. Dado que el 84% de ellas se ubica dentro de centros comerciales, mientras que el resto opera a pie de calle o en predios de supermercados, un ajuste operativo que logre elevar la productividad de las tiendas también podría modificar la lógica de expansión de la cadena.
Entre el segundo trimestre de 2020 y el segundo trimestre de 2026, el área ocupada por Promoda en los principales centros comerciales del norte, centro y Bajío del país creció a una tasa compuesta anual de 13%. En ese contexto, el rendimiento de la superficie ya ocupada podría convertirse en un complemento —o, en algunos mercados, en una alternativa parcial— a seguir incorporando nuevos metros cuadrados.
Al mismo tiempo, cualquier mejora en el desempeño de sus tiendas podría trascender al propio retailer y extenderse a los inmuebles que las albergan. Esta posibilidad encuentra respaldo en la literatura sobre centros comerciales, que documenta que los locales generan externalidades positivas no sólo por sus ventas, sino también por su capacidad para atraer y retener visitantes que posteriormente consumen en otros establecimientos.
Por ahora, no es posible determinar si la reorganización de la mercancía por talla —en lugar de por marca— corresponde a una prueba limitada o al inicio de un cambio más amplio en la operación de la cadena. Sin embargo, su presencia en tiendas de dos mercados distintos sugiere que podría tratarse de algo más que un ajuste aislado.
Para conocer más sobre las tendencias que están redefiniendo el uso del espacio comercial en México, visita SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.
