CONTENIDO EXCLUSIVO
Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.

Las naves industriales fueron diseñadas para almacenar y distribuir bienes. Pero conforme el agua se convierte en un recurso cada vez más escaso y estratégico para producir, estos inmuebles comienzan a revelar otro atributo: el potencial de captar parte de la lluvia que cae sobre sus techos.
Un análisis de SiiLA estima que el inventario industrial de los principales mercados del norte, centro y Bajío de México podría captar alrededor de 45.8 millones de metros cúbicos de agua de lluvia al año. El volumen equivale a aproximadamente al 3.7% del agua concesionada para la industria autoabastecida en las entidades analizadas y representa un promedio de 425 litros por metro cuadrado al año¹.
En términos operativos, esto significa que una parte del agua que hoy las empresas extraen de acuíferos, presas y otros cuerpos de agua podría cubrirse con la lluvia captada en sus propias instalaciones. Además de reducir la presión sobre esas fuentes, el aprovechamiento podría disminuir costos de abastecimiento y exposición a interrupciones, restricciones o encarecimientos del suministro, particularmente en procesos que no requieren agua potable.
El beneficio, sin embargo, no sería uniforme. Dependería de la precipitación de cada mercado, la superficie de cubierta, el consumo del ocupante y la infraestructura necesaria para captar, tratar y almacenar el agua. En algunos inmuebles, la ventaja podría limitarse a sanitarios, limpieza o riego; en otros, podría extenderse a sistemas de enfriamiento o procesos industriales específicos.
El potencial tampoco se distribuye de manera homogénea entre los mercados industriales del país. La combinación entre extensión del inventario industrial y régimen de lluvias produce diferencias importantes en el volumen que podría captarse.
Según SiiLA, la Zona Metropolitana del Valle de México y Monterrey concentran, por sí solas, cerca del 42% del potencial estimado de captación pluvial del inventario industrial analizado. Si se agregan Guadalajara y Guanajuato, los cuatro mercados representan aproximadamente 68% del volumen potencial.
La captación pluvial tampoco sería la única estrategia para reducir la presión sobre las fuentes convencionales de abastecimiento. De acuerdo con CONAGUA, en 2022 operaban 3,809 plantas de tratamiento de aguas residuales industriales en México. Mientras el tratamiento busca reincorporar al ciclo productivo el agua ya utilizada, la captación pluvial permite sustituir una parte de la demanda con un recurso que llega directamente a las propias instalaciones. Ambos mecanismos responden a un mismo objetivo: disminuir la dependencia de fuentes superficiales y subterráneas.
En ese contexto, la captación pluvial también empieza a incorporarse al marco regulatorio. En la Ciudad de México, por ejemplo, la legislación exige que las nuevas edificaciones —incluidas las industriales— integren sistemas de captación de lluvia desde el proyecto arquitectónico y destinen el agua cosechada a usos que no requieren calidad potable. Aunque estas disposiciones no son homogéneas en el país, muestran que la captación pluvial empieza a consolidarse como un criterio de diseño para los nuevos desarrollos.
Ese cambio también comienza a materializarse en el mercado. De acuerdo con FIBRA Danhos, al menos una de las naves de su Parque Industrial Cuautitlán I, que fue entregada en 2024, integra sistemas de captación, infiltración y reutilización de agua de lluvia como parte de su estrategia ASG.
Por ahora, este tipo de soluciones todavía no constituye el estándar del mercado. Sin embargo, la combinación entre mayor presión sobre los recursos hídricos, nuevas exigencias regulatorias y proyectos que ya incorporan sistemas de captación sugiere que el agua comienza a incorporarse como una variable más del desempeño inmobiliario. Y así, en el futuro, la capacidad de gestionar el agua podría evaluarse junto con atributos como la ubicación, la conectividad o la disponibilidad eléctrica.
Si esa tendencia se consolida, la competitividad de una nave industrial ya no dependerá únicamente de lo que resguarde bajo su techo, sino también de lo que ese mismo techo sea capaz de aportar a su operación.
Para más datos y análisis de las tendencias del mercado industrial en México, visita SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.
***
¹ Estimación elaborada por SiiLA con base en el Área Bruta Rentable (ABR) industrial de los mercados de Aguascalientes, Ciudad de México, Ciudad Juárez, Guadalajara, Guanajuato, Mexicali, Monterrey, Querétaro, Reynosa, Saltillo, San Luis Potosí y Tijuana, que supera los 107.7 millones de metros cuadrados, y la precipitación normal anual 1991-2020 del Servicio Meteorológico Nacional. El ABR se utilizó como aproximación de la superficie potencial de cubierta, dado que la mayor parte del inventario industrial analizado corresponde a edificaciones de uno o pocos niveles. El volumen máximo teórico de captación se estimó multiplicando la precipitación anual normal de cada mercado por la superficie correspondiente y, posteriormente, se aplicó un coeficiente de captación de 0.80, conforme al valor recomendado para cubiertas metálicas en la NMX-AA-164-SCFI-2013 y utilizado por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) en metodologías de captación de agua de lluvia. Dicho coeficiente incorpora pérdidas inherentes al proceso de captación, como escurrimiento, evaporación, humectación inicial y salpicaduras. La estimación representa un potencial físico anual de captación y no el volumen efectivamente almacenado o aprovechado, el cual depende, entre otros factores, del diseño, almacenamiento, tratamiento, operación y marco regulatorio aplicable a cada instalación.











Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.
