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Mientras el mercado global de ropa outdoor crece a tasas moderadas, una cadena mexicana se expande a un ritmo considerablemente mayor.
Maja, originaria de Sinaloa, opera en un segmento impulsado por cambios en el consumo, avances en materiales técnicos y una mayor integración digital, donde compite con marcas globales como Columbia y The North Face.
Entre 2020 —cuando comenzó a operar— y 2023 pasó de una a más de 20 tiendas; en los dos años siguientes, cuadruplicó esa cifra y en 2026 ya supera las 100 unidades.
No es solo escala. El año pasado, las ventas de Maja se triplicaron frente a 2023 y, en los últimos tres años, la empresa ha operado con márgenes sólidos, reteniendo alrededor de una cuarta parte de sus ingresos después de cubrir costos, en un mercado global que superará los 174 mil millones de dólares en 2026 y crecerá a tasas cercanas al 5.6% anual hasta 2031.
Ese ritmo de crecimiento plantea una pregunta inevitable: ¿qué tan sostenible es una expansión que avanza más rápido que el mercado que la sostiene?
Por ahora, la expansión se sostiene en una red física: más del 85% de las ventas proviene de tiendas en los 32 estados del país, con una concentración relevante en el norte y el Bajío, bajo un esquema mixto entre unidades propias y aperturas en alianza con socios locales, lo que acelera su expansión, pero también eleva la exigencia operativa, al requerir replicar ejecución en cada punto.
Esa complejidad se refleja en el tipo de espacios que ocupa. Cerca de la mitad de su presencia se concentra en centros comerciales, mientras el resto se distribuye entre flagships y ubicaciones de uso mixto, incluidos corporativos y aeropuertos, lo que sugiere una expansión que no responde a un formato dominante, sino a la capacidad de adaptarse a distintos contextos de consumo.
Detrás de esa expansión hay un límite. A diferencia de los modelos donde la marca o las plataformas permiten que el valor se multiplique, una operación basada en presencia física y ejecución distribuida tiende a trasladar el crecimiento a la operación más que al apalancamiento, por lo que el valor avanza con la ejecución y no necesariamente por encima de ella. Cuando ese equilibrio se rompe —y el crecimiento intenta adelantarse a la operación— es donde pueden empezar a aparecer tensiones en la consistencia, el control y la rentabilidad.
Este año, Maja proyecta superar las 150 tiendas en el país. Solo el tiempo determinará si ese crecimiento se consolida o se diluye.
Para seguir de cerca este tipo de dinámicas en el mercado, explora SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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