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Pocas empresas tienen más de una oficina, pero las que la tienen ocupan mucho más espacio del que uno imaginaría. Según SiiLA, en los principales mercados corporativos de México, apenas una de cada diez compañías opera en más de un inmueble. Y sin embargo, juntas concentran una cuarta parte de los espacios ocupados.
Este dato implica que una parte importante del mercado depende de empresas que se despliegan en varios puntos al mismo tiempo y no en una sola sede. A veces se debe a una cuestión de espacio, porque no hay suficiente lugar en un solo edificio. Otras veces tiene que ver con la manera en que se organizan las empresas, con funciones o equipos que necesitan estar separados. Y en muchos casos, es simplemente el resultado de ambas cosas al mismo tiempo.
Lo interesante es que, en la mitad de los casos, esas oficinas adicionales no se reparten entre distintos mercados, sino que se concentran en uno solo. No siempre se trata, entonces, de una estrategia de expansión geográfica. Puede responder a una consolidación de operaciones locales más que a una descentralización nacional, o bien a una forma distinta de estructurarse, donde las oficinas funcionan como nodos dentro de un mismo ecosistema urbano, más que como extensiones periféricas.
La forma en que se configura esta lógica multioficina varía según cada sector. En industrias como bienes raíces, tecnología, finanzas o transporte, la distribución es más diversa: conviven empresas con una sola sede con otras que ocupan múltiples mercados, sin un patrón dominante. Pero en otros casos, el comportamiento es más definido. Las empresas electrónicas, las instituciones gubernamentales y muchas automotrices tienden a concentrar sus operaciones en una sola región. En cambio, las aseguradoras, las firmas legales y las consultoras suelen diversificarse y ocupar espacios en varias ciudades.
En los mercados más competitivos —Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Querétaro— destacan casos como AT&T, AXA, Banco Santander o Deloitte, que en conjunto suman unas 25 sedes corporativas. Estas compañías no solo extienden su presencia en los centros neurálgicos del país, sino que tienden a ocupar espacios más amplios y estratégicos.
Esa lógica se repite más allá de estos ejemplos. En general, las empresas con más de una oficina buscan inmuebles hasta 2.6 veces más grandes que aquellas que trabajan desde una sola sede, lo que sugiere que el modelo multioficina no solo implica mayor dispersión, sino también mayor escala operativa.
La elección de operar desde múltiples sedes no solo transforma la logística de una empresa. También puede fortalecer su estabilidad financiera.
El Banco de España ha señalado que la diversificación geográfica ha permitido a las entidades financieras españolas amortiguar el impacto de crisis globales (Informe de Estabilidad Financiera, otoño 2021). Y el Banco de México, en su propio Reporte de Estabilidad Financiera de mediados de 2024, destaca que una estructura diversificada fortalece la capacidad de las empresas para afrontar contextos económicos adversos.
En ambos casos, la lectura es clara: operar desde múltiples puntos —no depender de una sola sede, de un solo mercado, de un solo entorno— abre espacio para adaptarse mejor, reducir riesgos localizados y acceder a una red más rica de clientes, proveedores y oportunidades.
Por eso, estas oficinas no son solo infraestructura física. También son palancas estratégicas para la estabilidad del mercado inmobiliario comercial, para las propias empresas y, en última instancia, para la economía en general.
Si quieres explorar más sobre las dinámicas que están transformando el mercado de oficinas en México, consulta SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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