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Hay momentos en los que una ocupación de oficina no es solo un movimiento inmobiliario, sino la huella física de una estrategia global en transformación. Tal es el caso de Air France, que en el tercer trimestre de 2025 absorbió cerca de 350 m² en la Torre Mapfre de Paseo de la Reforma, donde ya mantenía más de 3,000 m² para funciones comerciales y operativas en el país. La expansión no responde únicamente a necesidades administrativas, sino a un reposicionamiento geoeconómico.
México y Norteamérica se han convertido en la principal fuente de ingresos de Air France-KLM fuera de Europa. Este bloque —que incluye la Polinesia Francesa— generó más de 5,000 millones de euros en los primeros nueve meses de 2025, es decir, alrededor de una cuarta parte de la actividad global del grupo, impulsada por rutas transatlánticas de alta demanda corporativa y turística. En el mismo periodo, la región creció 6.7% interanual, el segundo avance más dinámico en la red de la aerolínea, solo detrás de la región de Europa (sin Francia) y el norte de África, que registró 7.4%.
El buen desempeño de la compañía no es excepcional, sino que se inscribe en un cambio de fase para el sector aéreo. La industria ya no opera bajo la lógica de “recuperar lo perdido” tras la pandemia, sino bajo una dinámica de reordenamiento selectivo: consolidar rutas rentables, ajustar la oferta a patrones de movilidad más estables y redefinir la presencia corporativa en ciudades clave. En esta etapa, la expansión no se mide por volumen, sino por coherencia estratégica.
Los datos muestran que, tras un repunte excepcional cercano al 29% anual entre 2021 y 2022, los ingresos por transporte del sector aéreo entraron en una fase de normalización. Durante 2023–2024 se observó un ajuste que estabilizó los ingresos en torno a los 200 mil millones de pesos, y para 2025 aparece un punto de equilibrio: los ingresos¹ dejan de crecer por volumen porque la demanda, más que expandirse, se redistribuye hacia rutas de mayor rendimiento —transfronterizas, corporativas y hub-a-hub.
Esto no significa menor actividad, sino una disciplina distinta: la industria reduce capacidad en rutas marginales y la concentra donde el ingreso por asiento disponible (RASK) es más alto. Así, la rentabilidad deja de depender del número total de pasajeros y pasa a sostenerse en la mezcla de rutas, las tarifas dinámicas y los ingresos complementarios, consolidando —desde 2006— un modelo menos expansivo, pero más estable.
En ese contexto, el valor de los activos fijos del sector —flota, infraestructura y espacio corporativo— también se ajusta en torno a 1.5%¹, no necesariamente porque se incremente el tamaño de la operación, sino porque se optimiza su rendimiento. Esto se debe a que, en muchas industrias intensivas en capital —como la aviación— el valor del activo se determina por su capacidad rentable ajustada por costos de operación y depreciación, más que por su tamaño físico. De ahí que el espacio corporativo del sector no crezca holgadamente, sino por ajuste fino: se ocupa únicamente lo necesario para sostener la operación que produce ingreso.
Esa lógica se refleja, asimismo, en el mercado corporativo de la Ciudad de México.
En el último año, el segmento aeronáutico se ha mantenido en equilibrio: las nuevas ocupaciones han sido compensadas por salidas o reubicaciones, de modo que el metraje total ocupado permanece estable. Ejemplo de esto es la ocupación de más de 200 m² por parte de Delta Air Lines en Polanco, que junto con la expansión de Air France compensa ajustes como la reducción cercana a 600 m² de Aeroméxico en Reforma, vinculada a una reconfiguración operativa orientada a eficiencia.
Ese equilibrio no es resultado de inercia, sino de concentración. De acuerdo con SiiLA, en el sector aeronáutico de la Ciudad de México siete de cada diez compañías son aerolíneas, y una de cada tres es mexicana. Estas firmas nacionales concentran alrededor del 45% del área bruta rentable del sector en la región metropolitana, con más de 8,000 m² en operación —sin considerar corporativos en aeropuertos.
Así, el espacio corporativo deja de ser un soporte administrativo y se convierte en un componente de la estrategia misma. Cada ajuste en metros es, en realidad, un ajuste en la red.
¿Te interesa entender cómo estas dinámicas se expresan en otros corredores corporativos? Visita SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.
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¹ Fuente: INEGI, Encuesta Mensual de Servicios (EMS), ingresos totales por sector SCIAN 4811 y 4812, series originales, 2018–2023. Las proyecciones 2024–2025 se estimaron mediante modelos ETS y ARIMA siguiendo la metodología de Hyndman & Khandakar (2008), seleccionados por criterio AIC y combinados mediante promedio simple para reducir sesgo de especificación. Cálculos realizados en R 4.3.1 (forecast y tidyverse). Variaciones expresadas como tasas anuales (YoY). La referencia de versión se incluye únicamente para garantizar reproducibilidad.











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