Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.

En México, AT&T le apuesta en grande a los parques empresariales o business parks, donde ya tiene la tercera parte de su espacio corporativo a nivel nacional, según datos de SiiLA. Apuesta que reforzó recientemente con la absorción de 1,700 m² en el TechParc de Guadalajara, donde hoy ocupa 14,800 m², que se añaden a otros 4,500 m² distribuidos entre el Tecnoparque y el Centrum Park, en el centro del país.
La preferencia por business parks responde al tipo de operación que la compañía busca consolidar en México.
Un business park es un complejo privado que reúne firmas de bienes, servicios y operaciones administrativas, con infraestructura compartida y administración centralizada. A diferencia de un parque industrial, no está enfocado en manufactura pesada ni en procesos de alto impacto, sino en actividades de soporte empresarial y función corporativa —como oficinas, tecnología, logística ligera y comercio especializado— que requieren eficiencia, ubicación estratégica y un entorno seguro y controlado.
Estas instalaciones son ideales para integrar funciones, reducir costos de operación y consolidar presencia en mercados estratégicos, especialmente para negocios que —como AT&T— ya no están en fase de entrada al mercado, sino de optimización.
Actualmente, México representa alrededor del 3.5% de los ingresos globales de AT&T y cerca del 2.3% de su infraestructura física. Aunque todavía es pequeño frente a Estados Unidos, el mercado mexicano pasó de operar con pérdidas a generar utilidades a partir de 2024 y hoy concentra prácticamente toda (97%) su operación directa de telecomunicaciones en América Latina, tras la venta de activos regionales como DIRECTV y Vrio. En este contexto, el país se ha convertido en un nodo de operación rentable y eficiente, cuyo valor no proviene del volumen, sino del ingreso promedio por usuario (ARPU), la estabilidad del negocio y una red optimizada operada principalmente a través de AT&T y Unefón.
Bajo ese marco operativo, la compañía enfocó su huella corporativa en las regiones con mayor adopción de telefonía móvil del país —medida como proporción de usuarios respecto a la población— y que además son algunos de los mercados más avanzados en consumo digital: Ciudad de México, Estado de México y Jalisco, de acuerdo con INEGI e IFT. Esta decisión no responde solo al tamaño demográfico o al número de usuarios, sino al peso económico y al volumen de tráfico de red que generan estos corredores, donde se condensa buena parte del consumo, la actividad empresarial y la demanda que sostiene el negocio de telecomunicaciones en México.
Al respecto, los datos de SiiLA indican que la capital del país y su zona conurbada amasan el 52% del área bruta rentable industrial y corporativa del sector telecom, mientras que Guadalajara —capital de Jalisco— es el quinto mercado más grande, con una participación de 5%.
La elección de estos corredores revela lo que AT&T está privilegiando realmente en México: una red corporativa compacta, instalada en polos donde convergen infraestructura, masa crítica de usuarios y demanda sostenida. Son regiones donde la infraestructura tiene mayor retorno y donde la expansión incremental genera más eficiencia sin dispersar centros de control ni administración.
Más información de inventario, ocupación y absorciones por mercado y sector está disponible en SiiLA Market Analytics. También puedes escribirnos a contacto@siila.com.mx.











Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.
