Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.

Cada año, México produce suficiente cerveza como para dar un litro y medio a cada persona en el planeta¹. Solo que, donde hay lúpulo, hay metal; y donde hay espuma, hay concreto.
Detrás de cada botella, hay espacio, maquinaria, frío, acero, rutas y acceso. En el sector inmobiliario industrial de bebidas, las cerveceras —como Carlsberg, Grupo Modelo, Heineken o Minerva— figuran entre los inquilinos más relevantes: representan uno de cada diez contratos, y ocupan al menos 300,000 metros cuadrados, equivalentes al 20% del área bruta rentable del sector, según SiiLA.
Pese a su peso productivo, la superficie ocupada por la industria cervecera no ha variado significativamente en el último año, salvo por dos anuncios que anticipan una nueva expansión. Constellation Brands construye en Veracruz una planta orientada a la exportación, que iniciará operaciones en 2026. Heineken, por su parte, levantará su octava planta nacional en Yucatán. En conjunto, ambas instalaciones sumarán cerca de 78,000 metros cuadrados industriales y marcan el regreso de las grandes inversiones al sector cervecero.
La cerveza es mucho más que una bebida: es uno de los motores económicos más consistentes del país. En la última década, ha concentrado una quinta parte del valor total de las exportaciones agroindustriales de México. Solo el año pasado rompió récord con más de 6,700 millones de dólares.
Ese peso también se refleja dentro del país. Según el INEGI, en cada uno de los últimos cinco años, el valor de sus ventas ha representado alrededor del 0.2% del PIB. Pero el impacto no termina en las tiendas: al sumar insumos, envases, transporte, comercialización y empleo, la industria estima una contribución total equivalente al 1.6 % del PIB.
¿Y qué tanto ha impulsado el desarrollo del mercado industrial? Para responder, basta seguir el camino de una cerveza. Todo empieza en el campo: la cebada crece en tierras mexicanas, el lúpulo llega de Estados Unidos. Nueve de cada diez toneladas de cebada maltesa que se producen aquí terminan fermentadas; más de nueve de cada diez toneladas de lúpulo que se consumen son importadas. Ese binomio alimenta una cadena que da empleo a más de 55 mil personas de forma directa, a unas 715 mil en su circuito más próximo, y hasta a 2.5 millones si se considera su eco a lo largo de toda la economía: manos que siembran, transportan, empacan y distribuyen.
Esa red desemboca en una infraestructura de escala industrial: al menos 20 plantas y más de 340 centros logísticos operados por los grandes grupos cerveceros. El 70% de la producción fluye desde el norte y el Bajío —con Zacatecas, Coahuila, Nuevo León y Sonora como núcleos fabriles—, pero las inversiones en Yucatán y Veracruz están reconfigurando el mapa desde el sur. De cada cuatro cervezas, tres se quedan en México; la cuarta cruza fronteras. Y en ese tránsito, lo que se mueve no es solo cerveza: es la columna vertebral del trabajo de uno de cada 25 mexicanos².
Para explorar más sobre el mercado inmobiliario industrial y las industrias que lo impulsan, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.
***
¹ Cálculo propio con base en una producción promedio anual de 12 mil millones de litros de cerveza en México entre 2018 y 2024 (INEGI) y una población mundial estimada de 8 mil millones de personas (Banco Mundial, 2024).
² Estimación basada en un impacto laboral de hasta 2.5 millones de personas —incluyendo empleos directos, indirectos e inducidos—, equivalente al 4.2 % de la población ocupada en México (59 millones, según INEGI, ENOE, T1 2025).











Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.
