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Es tentador asumir que China podría emplear estrategias económicas monolíticas con los países de América Latina, pero este no es el caso. México y Brasil tienen relaciones comerciales radicalmente diferentes con China, lo cual tiene importantes implicaciones para los mercados de bienes raíces comerciales en ambos países.
Brasil tiene un gran superávit comercial con China, principalmente por la exportación de recursos naturales como mineral de hierro, soja y petróleo crudo. China es, por mucho, el mayor socio comercial de Brasil, representando el 31.3% de sus exportaciones totales. El presidente Lula reafirmó esta relación de exportación neta cuando viajó al extranjero para visitar al líder chino Xi Jinping, a principios de este año. Dado que China se enfoca en gran medida en la obtención de recursos naturales, sus inversiones en Brasil se enfocan primordialmente en la infraestructura y las operaciones mineras. Esta actividad genera cierta demanda en el uso de oficinas y manufactura, pero el impacto general en el mercado de bienes raíces comerciales es mínimo.
A diferencia de Brasil, México tiene un enorme déficit comercial con China debido a la importación masiva de productos electrónicos y de bienes manufacturados, así como a las reducidas exportaciones mexicanas con el país asiático. La relación de China con México se centra principalmente en la fabricación de productos para su exportación a Estados Unidos, especialmente de la industria automotriz. México también tiene un tratado comercial con China, lo que le brinda a China un acceso conveniente de libre comercio al mercado estadounidense, a través de la participación de México en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que es el acuerdo comercial que reemplazó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Este acceso comercial ha sido una palanca estratégica clave para China, máxime por las interrupciones en las cadenas de suministro y las tensas relaciones comerciales con Estados Unidos.
Para solidificar esta posición, China está acelerando rápidamente su inversión en los mercados de manufactura de maquiladoras en México, lo que ha tenido un impacto significativo en el mercado de bienes raíces industriales en las zonas fronterizas de Estados Unidos. Por ejemplo, la tasa general de disponibilidad en propiedades industriales en Tijuana es de sólo 0.18% y los alquileres promedio del mercado han aumentado un 38% en el último año, según SiiLA en México. Se espera que esta tendencia continúe, pues hay más de 577 mil pies cuadrados de nuevas propiedades industriales en desarrollo, impulsadas principalmente por la insaciable demanda de las operaciones de manufacturas chinas.











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