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Costco y Walmart acaban de hacer historia en el mercado inmobiliario comercial de Estados Unidos. En Los Ángeles, la primera será el eje de un desarrollo que integrará vivienda social, oficinas y retail. En Pittsburgh, la segunda compró su primer centro comercial. Estas decisiones redefinen su crecimiento y marcan el camino hacia un futuro donde las grandes compañías ya no solo forman parte del entorno social, sino que lo moldean, dictando las reglas del consumo cotidiano.
La jugada de Walmart responde al declive de los centros comerciales en Estados Unidos. Durante décadas, estos complejos fueron templos del consumo, pero con la llegada del comercio electrónico, su valor se desplomó. En lugar de abandonarlos, Walmart apuesta por poseerlos para reducir costos y redefinir su uso y rentabilidad. Costco, en cambio, difumina la frontera entre comercio y urbanismo, ya que su tienda no será un punto de compra aislado, sino parte de una microciudad donde el retail es una pieza clave de un ecosistema más amplio.
Aunque distintas, ambas estrategias buscan lo mismo: aprovechar el encarecimiento del suelo urbano y el declive del retail tradicional para capturar valor inmobiliario y comercial.
La compra de Walmart del Monroeville Mall, cerca de Pittsburgh, por solo 34 millones —una fracción de su valor original— demuestra la rentabilidad potencial de este tipo de inversiones. Si Walmart remodela el mall, podría incrementar significativamente el valor de este activo, transformándolo en un centro multifuncional que atrae nuevos inquilinos y visitantes, además de revitalizar la economía local.
No obstante, a medida que la digitalización reduce la necesidad de grandes tiendas, el poder va más allá de la inmediatez del producto y se traslada al control del espacio si este se convierte en un activo estratégico más allá de su ubicación.
Walmart convierte el centro comercial en un aparato de rentas donde su tienda ancla, además de atraer clientes, eleva el valor de la propiedad y alinea el ecosistema comercial bajo su dominio. Costco, por su parte, no necesita ser dueño del desarrollo, pues al ubicarse en un centro de consumo natural, asegura un flujo constante de compradores.
En ambos casos, el objetivo implica dominar el espacio donde ocurre la compra y absorber el tráfico de consumidores.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando las ciudades ya no crecen alrededor del comercio, sino que el comercio diseña las ciudades a su medida?
La lógica urbana cambia. Las tiendas dejan de ser puntos de atracción y pasan a definir el acceso a servicios, la movilidad y la distribución de la actividad económica. De ese modo, en un modelo donde el espacio se moldea según los intereses de las grandes cadenas, el diseño de la ciudad deja de responder solo a la demanda social y se reconfigura en función de la estrategia comercial.
El desarrollo de 800 viviendas sobre el nuevo Costco en Baldwin Village es un ejemplo de cómo el comercio moldea el urbanismo. Según la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, integrar retail y vivienda impulsará el consumo local, por lo que se espera que este proyecto, que estará listo en 2026, sea un esfuerzo sin precedentes entre el sector público y privado, con la promesa de generar 400 empleos y revitalizar la economía local.
Sin embargo, este modelo plantea preguntas cruciales sobre el futuro de la urbanización. Si el comercio puede moldear la ciudad a su medida, ¿quién controla realmente el acceso a los servicios y los espacios urbanos?
Aunque es cierto que las asociaciones público privadas impulsan el desarrollo y la inversión, también pueden generar una concentración de poder económico en manos de unos pocos actores comerciales. Esto podría llevar a una reconfiguración de las ciudades, donde las decisiones sobre el espacio y los servicios no reflejan solo las necesidades de la comunidad, sino la lógica del consumo.
En México, la presencia de Costco y Walmart es muy influyente. Para Costco, el país es su tercer mercado más importante, después de Estados Unidos y Canadá, con 41 tiendas (el 5% de su total global) y al menos un centro de distribución en Hidalgo, que en conjunto abarcan más de 600,000 metros cuadrados. Para Walmart, México es su segundo mercado más importante, después de Estados Unidos, con más de 3,300 tiendas (aproximadamente un tercio de su inventario mundial) y varias naves industriales que suman unos 6.2 millones de metros cuadrados, según datos de las compañías y de SiiLA.
El caso mexicano refleja el peso de estas compañías en Norteamérica y en decenas de países donde su capacidad económica les permite generar oportunidades económicas y reconfigurar el paisaje urbano. Con su amplia infraestructura, Costco y Walmart están transformando el comercio y la estructura de las grandes urbes, donde el consumo ya no es una actividad, sino el eje que organiza la vida misma.
En un contexto en el que las compañías dan forma a lo que compramos y a nuestra forma de vida dentro de ecosistemas diseñados, conocer el desempeño y desarrollo de los grandes actores inmobiliarios es indispensable. Para ello, visita SiiLA Resource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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