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Al pie del cerro El Epazote, en un terreno semiárido y montañoso de Hidalgo, se extiende uno de los centros de distribución más grandes de Costco en México. Con más de 43,000 metros cuadrados, este gigante logístico cobra vida cada día, cuando cientos de camiones cargan y descargan toneladas de mercancía a través de más de 500 docks, que se abren y cierran con precisión, orquestando un flujo constante de productos que se desplazan sin cesar desde las estanterías hasta algunas de las más de 40 tiendas que abastecen a cerca de seis millones de socios en todo el país.
Las naves con múltiples docks o andenes de carga son indispensables para la eficiencia logística. Estos puntos de conexión permiten un flujo constante de mercancías, reduciendo el tiempo de carga y descarga. Cuantos más andenes hay, mayor es la capacidad para manejar grandes volúmenes de productos, optimizando así la cadena de suministro.
En México, dos de cada tres naves industriales tienen andenes de carga, según SiiLA Market Analytics. La mayoría cuenta con 12, pero cerca de un tercio tiene más, y sólo el 1% —principalmente centros logísticos y de distribución— cuenta con más de 100 andenes.
¿Sabes qué empresas tienen naves en la lista del 1%? Además de Costco y su nave en el Parque Industrial Tepeji del Río, en Hidalgo, destacan gigantes como Walmart, Estafeta y Chedraui. Walmart, por ejemplo, opera en El Salto, Jalisco, y en el parque industrial San Martín Obispo, Estado de México, con naves de más de 40,000 metros cuadrados y más de 300 andenes cada una. Estafeta opera en el complejo O’Donnell La Laguna, con más de 24,000 metros cuadrados y casi 300 andenes, mientras que Chedraui cuenta con una nave de 59,000 metros cuadrados y cerca de 200 andenes en el Estado de México.
Estos casos reflejan cómo las empresas que operan a gran escala requieren una infraestructura logística especializada para satisfacer sus necesidades. En México, muchas de estas compañías optan por solicitar la construcción de naves build-to-suit, es decir, diseñadas para cumplir con sus exigencias operativas, con aspectos personalizados como el número de docks, la ubicación y el tamaño adecuado para sus operaciones. Esto explica por qué las naves build-to-suit suelen tener todos sus docks equipados desde el principio, a diferencia de las naves especulativas que, en muchos casos, cuentan con más del 70% de sus docks con knock-out doors (puertas preperforadas) que pueden ser abiertas o adaptadas según las necesidades del inquilino.
En este contexto, también se entiende por qué, debido a la especificidad en su uso, el 80% de las naves con docks están ocupadas por un solo inquilino.
En el mercado inmobiliario industrial, dependiendo de la ubicación, la calidad y el uso de cada nave, el número de andenes de carga varía significativamente.
No es lo mismo en San Luis Potosí, que a más de 500 kilómetros en Monterrey, ni es igual la necesidad de una pequeña empresa en un llano silencioso donde el sol hace crujir la puerta cansada de un andén que aguarda solitario la llegada de un camión, que la de un titán de acero y concreto que palpita con vida entre tráileres que rugen al llegar y partir, dejando nubes de polvo que galopan hacia el norte, rumbo a Estados Unidos.
Las naves industriales reflejan los requerimientos y ritmos de cada región. De acuerdo con datos de SiiLA, aquellas con docks son más comunes en el norte del país, donde la manufactura pesada y la logística imponen una demanda incomparable frente al resto de México. Regiones como Ciudad Juárez, Monterrey, Mexicali, Reynosa y Tijuana concentran la mitad de las naves con docks en los principales mercados inmobiliarios. El resto se distribuye principalmente entre el Bajío, con un 38%, y el Valle de México, que agrupa el 12%.
Esta distribución también se refleja en el diseño y los usos de las naves. Las de clase A, por ejemplo, tienden a tener más andenes que las de clase B, y mientras más grande es la nave, mayor es la cantidad de andenes, algo que resulta evidente por su funcionalidad. Paralelamente, las naves de logística suelen tener el mayor número de andenes a nivel nacional. Con 14 en promedio, superan a las de manufactura y última milla, que cuentan con nueve y ocho, respectivamente.
Al final, la verdadera lección no está en el número de docks, sino en cómo cada uno refleja una estrategia. Más que una cuestión de cantidad, la infraestructura de una nave industrial habla del entendimiento profundo de una operación. Cada dock, cada puerta diseñada o preperforada, cada metro cuadrado optimizado, representa una decisión calculada, un mapa de necesidades y oportunidades. En un país como México, donde la logística define la competitividad, entender estas dinámicas no es sólo un ejercicio técnico; es leer las venas abiertas del comercio, el pulso de una industria que nunca deja de moverse.
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