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Pocas historias inmobiliarias terminan donde empezaron. La de Aeroméxico podría ser una de ellas.
Después de casi una década operando desde Torre Mapfre, la aerolínea se prepara para regresar a Reforma 445, la dirección que durante años funcionó como su hogar corporativo y que hoy emerge convertida en una nueva torre sobre los mismos cimientos.
Aeroméxico llegó a Reforma 445 antes de que Paseo de la Reforma se transformara en el bosque de cristal y acero que hoy define una parte importante del horizonte de la Ciudad de México.
Tras los Juegos Olímpicos de 1968, la aerolínea estableció su sede en el entonces Edificio Centro Olímpico Mexicano, una construcción que durante casi medio siglo formó parte de la identidad corporativa de la compañía. En 2017, esa historia entró en pausa. El inmueble fue demolido para dar lugar a un rascacielos de 201 metros de altura, 46 niveles y más de 68,200 metros cuadrados de área bruta rentable clase A+, obligando a la empresa a trasladarse mientras avanzaba la construcción de su reemplazo.
Hoy, el proyecto se acerca a una nueva etapa. La torre, denominada Corporativo AM, comienza a recibir a sus primeros ocupantes. PwC ya comprometió más de 16,800 metros cuadrados en el inmueble, cuya entrega está prevista para la segunda mitad del año. Aeroméxico, por su parte, se prepara para dejar atrás los más de 3,800 metros cuadrados que hoy ocupa en tres niveles de Torre Mapfre en Reforma.
A primera vista, podría parecer un movimiento más dentro de un mercado acostumbrado a las mudanzas corporativas. Sin embargo, los regresos rara vez ocurren.
Luego de una revisión de más de 6,000 inquilinos corporativos monitoreados por SiiLA entre 2019 y 2026, no se identificaron casos claramente comparables de empresas que abandonaran una ubicación, operaran durante años desde otra sede y posteriormente regresaran al mismo lugar. La singularidad del caso es aún mayor si se considera que Aeroméxico no volverá al mismo edificio, sino al mismo sitio.
El regreso, además, ocurre en un momento muy distinto al de su partida. Durante los años que la aerolínea permaneció lejos de Reforma 445, la industria aérea atravesó la mayor crisis de su historia reciente y la propia compañía emprendió una profunda reestructuración financiera tras acogerse voluntariamente al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos en 2020.
La reestructuración de Aeroméxico ocurrió en paralelo a cambios más amplios dentro del sector. De acuerdo con SiiLA, entre el primer trimestre de 2020 y el primero de 2026, el espacio ocupado por empresas aeronáuticas en oficinas de la Ciudad de México se redujo cerca de 19%. Pese a ello, Paseo de la Reforma mantiene una relevancia particular para la industria. Las empresas aeronáuticas representan menos de 0.5% del área bruta rentable de la capital, pero cerca de tres de cada diez metros cuadrados que ocupan en la ciudad se concentran en este corredor.
El contraste resulta difícil de ignorar. Mientras el sector reducía su huella corporativa, Aeroméxico se preparaba para volver a una dirección asociada históricamente con su operación. Después de años de ajustes y racionalización de espacio, pocas decisiones lucen menos compatibles con el repliegue que la inversión en una nueva sede corporativa de esta escala.
¿Quieres saber cómo se están moviendo las grandes empresas en el mercado de oficinas? Visita SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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