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Las oficinas no han muerto. Mientras el trabajo remoto redefine la vida laboral en el mundo, las empresas en México siguen aferradas a la presencialidad. Sin embargo, solo aquellos espacios que evolucionen podrán perdurar, pues ya no basta con escritorios, cubículos y salas de juntas. Cada vez más, las compañías buscan oficinas que, además de alojar el trabajo, lo sostengan, porque antes que sistemas, las empresas funcionan con personas, y su bienestar es hoy una condición indispensable para la productividad.
Más aún, en tiempos en que el agotamiento se ha vuelto una epidemia silenciosa, las compañías han tenido que cambiar sus prioridades y las oficinas han empezado a reflejarlas, dejando atrás su papel tradicional para convertirse en algo más: un refugio contra el desgaste mental.
La insistencia en el trabajo presencial a nivel nacional no es menor. El 54% de las empresas exige a sus empleados acudir cinco días a la semana, y otro 36% opera bajo un esquema híbrido de tres o cuatro días en oficina, según la encuesta Global Future of Work 2025 de JLL. Pero esta permanencia tiene un costo, ya que, de acuerdo con datos del IMSS reproducidos por la UNAM, México encabeza la lista mundial de estrés laboral, siendo que el 75% de los trabajadores padecen fatiga por estrés y más del 40% de los oficinistas sufren de agotamiento.
Esta tendencia no ha pasado inadvertida en Latinoamérica. Las empresas han comenzado a replantear sus espacios de trabajo, y los líderes del sector ya proyectan el futuro. En los próximos cinco años, seis de cada diez empresarios prevén oficinas concebidas como ecosistemas de wellness, potenciadas por tecnología y diseñadas para mitigar el impacto del agotamiento. No es una apuesta menor: el 66% de las compañías en la región está dispuesto a pagar una prima para ocupar edificios con certificaciones reconocidas en salud y bienestar, según JLL.
En México, muchas compañías han adoptado este enfoque. La microfinanciera Kueski, por ejemplo, ha implementado habitaciones de siesta para que sus empleados recarguen energía y mejoren su concentración y creatividad. Algo similar hacen firmas de coworking como WeWork y City Office, que han integrado áreas de descanso y socialización para generar un entorno más colaborativo y menos rígido.
En un mercado de oficinas como el mexicano, cuya tasa de disponibilidad supera el 20.1%, la flexibilidad es clave, pero también lo es la permanencia. La alta rotación en los principales mercados corporativos —Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Querétaro— mantiene un flujo constante de entradas y salidas, pero asimismo introduce un factor de inestabilidad en el sector. Los datos de SiiLA indican que, actualmente, por cada diez metros cuadrados ocupados se desocupan seis.
Aunque la rotación de oficinas responde a múltiples factores, como la economía, los costos operativos, la competencia entre mercados y la creciente tendencia a suscribir contratos de corto plazo, los datos sugieren que las empresas que operan en espacios con condiciones óptimas de trabajo tienden a ser más productivas y estables, reduciendo la volatilidad del sector y fortaleciendo la recuperación del mercado inmobiliario.
Según Shawn Achor, autor del best seller The Happiness Advantage, “la mayor ventaja en la economía moderna es contar con una fuerza laboral feliz y comprometida”. En un artículo publicado en Harvard Business Review, sostiene que “una década de investigación demuestra que la felicidad mejora casi todos los resultados en los negocios y la educación: incrementa las ventas en un 37%, la productividad en un 31% y la precisión en las tareas en un 19%, además de aportar numerosos beneficios en la salud y la calidad de vida”.
Estos hallazgos refuerzan la idea de que el entorno laboral no solo impacta la experiencia de los trabajadores, sino también la rentabilidad y estabilidad de las empresas. Pero el bienestar no es casualidad: el diseño del espacio impacta directamente en el estrés y el compromiso laboral. De acuerdo con datos del World Economic Forum, las compañías que invierten en wellness han logrado reducir la rotación de personal entre un 11% y un 30%.
Para lograrlo, el diseño de oficinas ha evolucionado más allá de la estética: espacios con iluminación circadiana para mejorar el ritmo biológico, cabinas de aislamiento acústico que reducen la fatiga mental, estaciones de biofeedback para gestionar el estrés y áreas verdes interiores que favorecen la concentración se están convirtiendo en elementos esenciales de la experiencia laboral.
A nivel nacional, el cambio en el segmento de oficinas responde tanto a una tendencia global como a una exigencia regulatoria. Desde 2019, la Norma Oficial Mexicana NOM-035 obliga a las empresas a identificar, analizar y prevenir factores de riesgo psicosocial en los centros de trabajo. Esta norma reconoce el impacto del estrés en la productividad y promueve que el sector empresarial replanteé sus espacios laborales para cumplir con los criterios de salud mental y bienestar. Sin embargo, su aplicación sigue siendo irregular y, en muchos casos, se reduce a trámites administrativos más que a verdaderas transformaciones en el entorno de trabajo.
En México, más de seis millones de oficinistas¹ inician cada jornada en corporativos donde la rutina pesa tanto como el cemento que los rodea. Durante décadas, las oficinas han sido símbolos de estabilidad, pero también de rigidez y desgaste. A pesar de que el 87% de los espacios corporativos en los principales mercados del país cumplen con estándares de alta calidad, según SiiLA, muchas empresas aún enfrentan barreras para adaptar estos entornos a las necesidades reales de sus empleados. La falta de flexibilidad, los costos operativos elevados y los procesos burocráticos han convertido la instalación y personalización de oficinas en un desafío que puede tomar años.
No obstante, si algo ha dejado claro el futuro del trabajo es que las oficinas no pueden seguir siendo una imposición: deben ser un incentivo. Un espacio bien diseñado ya no solo es una ventaja competitiva, sino una condición esencial para atraer talento, reducir la rotación y, en última instancia, fortalecer la economía del sector inmobiliario.
Ahora, México tiene dos caminos: aferrarse a un modelo de oficina que caduca o evolucionar hacia espacios que realmente impulsen a quienes los habitan.
Para saber más de las tendencias que moldean el futuro del mercado inmobiliario comercial, visita SiiLA Resource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.
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¹ Estimación basada en 9.3 millones de m² de oficinas ocupadas (SiiLA), con un estándar de un trabajador por cada 2-4 m², y datos del INEGI que sitúan entre el 12% y 15% de la PEA como oficinistas.











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