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Hoy, Nutrisa está de vuelta en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Y aunque en su primer día de cotización —la semana pasada— sus acciones cerraron 18.7% por debajo del precio estimado, la cadena de helados de yogur se perfila como pieza clave en la apuesta de su matriz, Grupo Herdez, por reordenar el portafolio y fortalecer su valor bursátil.
La historia de ida y vuelta ayuda a entender el movimiento. En 2013 Herdez compró Nutrisa y la deslistó para después integrar su operación de retail —helados, café, botanas— en un nuevo segmento, “Impulso”, separado de su negocio tradicional de “Conservas”, que agrupa salsas, vegetales y alimentos envasados. El objetivo fue escalar a Nutrisa y otras marcas —Moyo, Chilim Balam y Cielito Querido Café— con su propia red de distribución y consolidar el negocio bajo una sola administración.
Doce años después la lógica cambió. Impulso se volvió el eslabón de menor crecimiento dentro del grupo. Al escindir y volver a listar Nutrisa, Herdez busca que el mercado valore ese negocio por separado y que la división de Conservas —su principal motor de rentabilidad— luzca con mayor claridad ante inversionistas, fortaleciendo así su valor de mercado.
La elección de Nutrisa no es casual: es la única marca de Impulso con peso y visibilidad suficientes para sostenerse en bolsa por sí misma. Su nombre es reconocido a escala nacional y concentra gran parte de las ventas y del margen de la división, con estados financieros claros que facilitan al mercado asignarle un precio explícito sin que Herdez tenga que desprenderse de las otras marcas ni desarticular la operación de Impulso.
Ese contraste se refleja en los números. Según sus reportes ante la BMV, en los últimos doce meses el segmento de Conservas —que aporta más de ocho de cada diez pesos de los ingresos de Herdez— se mantuvo como el principal generador de ventas: sus ingresos crecieron un 5% entre el segundo trimestre de 2024 y el de 2025, y su utilidad operativa fue más firme que la de Impulso, que concentra el resto de los ingresos —prácticamente estancados durante el mismo periodo— y cuyo desempeño depende en buena medida de la comercialización de Helados Nestlé, una marca que el grupo solo opera bajo licencia.
Al abrir el capital de Nutrisa, Herdez busca inyectar recursos frescos a su rama de retail, dotarla de mayor autonomía financiera y trazar un camino más claro para su expansión.
Actualmente, Nutrisa opera un centro de distribución en Chalco (Estado de México) y 294 puntos de venta propios en la República Mexicana, parte de las más de 500 tiendas bajo control directo de Grupo Herdez y de una red industrial de más de 40 propiedades que, en conjunto, superan los 600,000 metros cuadrados, de acuerdo con datos de SiiLA y de la compañía.
Esa escala no es solo operativa: es una señal del papel creciente que el canal de venta directa empieza a jugar en la estrategia del grupo. De esta forma, para una compañía consolidada en un nicho tan específico como el de alimentos envasados, el retail no es la orilla del negocio, sino el espejo donde se reconoce y vislumbra una parte fundamental de su futuro.
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