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Durante el primer trimestre de 2026, Hofusan registró uno de los pocos ajustes que rompen una dinámica predominantemente expansiva: mientras la tecnológica Honor absorbió 7,000 metros cuadrados, la metalmecánica Seksun puso en renta más de 22,000 metros cuadrados que no utilizaba —equivalentes a la mitad de su espacio en el parque.
El episodio no es menor. En los últimos cinco años, el número de empresas en Hofusan se multiplicó cerca de ocho veces, con una ocupación de 78% del espacio desarrollado. La mitad de estas compañías pertenece a sectores como el automotor y la construcción, lo que refuerza su integración en cadenas industriales de gran escala.
En ese contexto, casos como los de Seksun y Zhejiang Hapy Automotive Fasteners —esta última con 15,000 metros cuadrados liberados en 2025— han sido la excepción. Aun así, empiezan a aparecer señales de ajuste, no solo en Salinas Victoria —donde se ubica Hofusan— cuya absorción neta histórica refleja un mercado dependiente de operaciones grandes y vulnerable en su ausencia, con un arranque en 2026 que sugiere una pérdida de dinamismo.
Fuentes cercanas a la operación del parque apuntan a una posible flexibilización en los criterios de entrada, que permitiría la llegada de empresas no chinas en fases futuras del desarrollo. Un giro impensable cuando el proyecto se concibió con un enfoque casi exclusivo hacia capital del país asiático, que redefine el papel del parque dentro de la economía regional.
En Salinas Victoria, Nuevo León, el número de empresas se cuadruplicó en los últimos cinco años, impulsado principalmente por la expansión de firmas mexicanas y chinas. Hoy, cerca del 40% de las compañías en la región son de origen chino y alrededor del 30% mexicanas, mientras que poco más del 10% corresponde a empresas estadounidenses y 5% a europeas.
En ese marco, Hofusan se ha consolidado como uno de los conjuntos industriales más dinámicos del norte del país para capital chino. Muchas de las empresas que operan ahí están constituidas como mexicanas, aunque no siempre lo son en términos productivos. Entre razones sociales locales, ensamblaje tercerizado y cadenas de suministro que cruzan el Pacífico, el origen productivo se vuelve más difícil de trazar.
De acuerdo con datos de SiiLA, menos de una de cada veinte empresas identificadas en el parque no tiene origen chino. Entre las excepciones están 3D Pack y MedTech, dos firmas mexicanas que ingresaron en los últimos 12 meses. El resto está compuesto por compañías con origen o fuerte vinculación con el país asiático, entre ellas fabricantes y marcas globales como Hisense, Jarlin Cabinetry, Kuka Home y Senix.
Hofusan refleja así una lógica más amplia en México: empresas extranjeras que se insertan en cadenas regionales mediante estructuras locales para producir y exportar dentro del marco del T-MEC. Casos documentados en el país, como el de JAC con Giant Motors Latinoamérica o el de LDR Solutions con Foton y Jetour, ilustran cómo ese modelo opera en la práctica. Y bajo esa misma lógica, incluso las excepciones —como 3D Pack o MedTech— podrían no estar completamente al margen de esas cadenas, aunque el grado de integración no es del todo visible.
La pregunta no es menor: ¿qué significa esto para México? ¿Una forma de dependencia productiva, una simulación funcional del origen o la consolidación de una infraestructura que reordena dónde y cómo se produce?
La respuesta se vuelve más clara al salir del parque y observar los flujos de su entorno. Más del 90% de las exportaciones de Salinas Victoria tiene como destino Estados Unidos, mientras que una proporción significativa de sus importaciones proviene de China (25%) y del resto de Asia (35%). Entre ambos extremos, la región opera como un punto de transformación donde insumos asiáticos se convierten en productos exportables bajo reglas norteamericanas.
Así, más que una sola respuesta, el fenómeno condensa varias: una estructura en la que México funciona como plataforma dentro de una cadena global, donde el origen pierde relevancia frente a la función, la dependencia se distribuye entre Asia y Norteamérica, y la producción se organiza más por destino que por nacionalidad.
Esa arquitectura enfrenta hoy un punto de tensión.
En el contexto de la revisión del T-MEC y del endurecimiento de la política comercial de Estados Unidos hacia China, el margen para operar bajo estas configuraciones podría reducirse. México ya ha aplicado aranceles a ciertos productos chinos y el escrutinio sobre las reglas de origen se ha intensificado. En ese escenario, el modelo que hoy articula insumos asiáticos, transformación local y destino norteamericano deja de ser solo una ventaja operativa y se convierte en un frente de negociación definido fuera del país, entre su principal cliente y uno de sus principales proveedores.
¿Cómo impacta ese cambio en la ocupación, la disponibilidad y el comportamiento del mercado? Revísalo con SiiLA Market Analytics, o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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