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México proyecta al menos 5.5 millones de metros cuadrados industriales a lo largo del Istmo de Tehuantepec, donde una vía férrea de 300 kilómetros conecta el Pacífico con el Atlántico. Por ahora, la iniciativa privada planea cuatro parques para convertir al país en la bisagra logística del continente.
Según SiiLA Market Analytics, el volumen proyectado equivale al mercado industrial de San Luis Potosí. Los parques se ubicarían en Texistepec y San Juan Evangelista, en Veracruz, y en Matías Romero y Santa María Mixtequilla, en Oaxaca. Se estima que, una vez iniciadas las obras, las primeras naves estarían listas en 18 meses.
Sin embargo, el mayor apetito no es local. Mientras los inversionistas nacionales siguen sin moverse, firmas europeas y asiáticas ya reconocen el valor estratégico de la zona, aunque “no está claro cómo pueden invertir”, advierte Alejandro Zarazua Menchaca, consultor especializado en real estate industrial. El avance, afirma, dependerá de que el gobierno defina las reglas para la participación privada.
En contraste, Proistmo —desarrolladora y operadora de proyectos en la región— asegura que el terreno ya está allanado, pues hay infraestructura instalada y zonas de construcción con beneficios fiscales, aduaneros y logísticos.
Pero el reloj ya corre. Si el marco legal no se define a tiempo, México podría perder el momento frente a otros nodos logísticos emergentes —como los corredores Bioceánico y Logístico Centroamericano— justo cuando la reconfiguración de las cadenas globales exige velocidad, certidumbre y escala.
En este contexto, el potencial del Istmo va más allá de lo político y lo geográfico. No compite directamente con el Canal de Panamá ni con sus alternativas, pero su cruce ferroviario podría, en ciertos casos, reducir un 25% los tiempos de traslado¹ y generar ahorros logísticos de hasta 30% por embarque², según datos de Proistmo y de la Autoridad del Canal de Panamá analizados por SiiLA. De hecho, algunas empresas ya lo han puesto a prueba: Hyundai, por ejemplo, movilizó este año 900 vehículos provenientes de Asia con destino a Estados Unidos.
Aun así, el Istmo enfrenta desafíos. La escasez de mano de obra calificada, aunque marcada en el sureste, es un problema nacional que ya se ha superado en polos como Querétaro, donde la llegada de empresas detonó capacitación, infraestructura y urbanización. Hoy, los retos son conocidos: seguridad, energía, agua y tecnología. Pero también lo son las soluciones.
La vía ferroviaria contará con vigilancia pública y privada; la presión hídrica puede mitigarse con diseños sustentables; la energía dependerá de acuerdos e inversiones sostenibles; y el desarrollo urbano seguirá al industrial. De esta forma, si el capital llega y se compromete, el resto se acomoda, confía Zarazua.
Para saber más sobre el desarrollo del mercado inmobiliario industrial en México, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.
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¹ Según estimaciones del Gobierno de Oaxaca y de la Autoridad del Canal de Panamá, el cruce ferroviario del Istmo toma entre 6 y 9 horas, mientras que el tránsito por el Canal requiere entre 8 y 10.
² Cálculo basado en tarifas oficiales (2025) del Canal de Panamá y del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Para tránsitos completos de carga comercial, el costo por tonelada suele oscilar entre 60 y 150 dólares en Panamá, y entre 12 y 40 dólares en el Istmo. De ahí se deriva un ahorro potencial de hasta 30% por embarque en escenarios comparables.











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