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La reciente llegada de Mapfre a Torre Siglum —más de 1,100 m² entre los pisos 2 y 4, sobre Insurgentes Sur— confirma que, incluso en un mercado capitalino en plena reorganización, cada ubicación es una apuesta calculada.
Esta expansión —considerando que Mapfre ya ocupaba más de 6,500 m² distribuidos entre Periférico Sur, Lomas Palmas, Insurgentes e Interlomas— no es un movimiento aislado. Responde a un patrón más amplio: las aseguradoras están reconfigurando su huella inmobiliaria para concentrarse, optimizar y adaptarse a nuevas condiciones operativas.
Como sector, las aseguradoras son el sexto mayor inquilino corporativo de la Ciudad de México: ocupan más de 260,000 m². Sin embargo, en el último año, su presencia se redujo 2% a nivel capitalino. Y dado que uno de cada tres metros cuadrados del sector se ubica en Insurgentes Sur, la contracción en ese submercado fue aún mayor: 7%.
Pero esa reducción no implica un debilitamiento ni del sector ni del mercado. Las aseguradoras, por su tamaño, peso institucional y función sistémica —como intermediarias de riesgo y pilares de estabilidad financiera— son inquilinos estructurales. Su comportamiento suele ser firme: privilegian contratos de largo plazo, ajustan con lentitud y reconfiguran su espacio solo ante cambios operativos de fondo. En este contexto, no se están retirando: se están reposicionando.
Según SiiLA, en el último año, el número de aseguradoras que entraron y salieron fue prácticamente igual, pero solo el 43% liberó y reocupó espacio dentro de la capital o su zona conurbada, no siempre en el mismo submercado, lo que dejó un saldo neto moderadamente negativo: un ajuste promedio de 750 m², razonable si se considera que estas empresas ocupan, en promedio, unos 2,000 m².
Ese ajuste responde tanto a la adopción acelerada de herramientas digitales —que permiten concentrar operaciones y reducir oficinas satélite— como al aprovechamiento de un momento de fortaleza: con un sector asegurador mexicano cuyos ingresos crecieron 12.3% anual en el primer trimestre de 2025, las compañías cuentan con margen para reorganizarse sin comprometer su capacidad operativa.
La relación relativamente simétrica entre entradas y salidas de este y otros sectores —como bienes raíces, construcción, publicidad, tecnología y automotor— junto con el empuje de instituciones financieras, medios, agroindustria, bienes de capital y de consumo, así como consultoría y servicios empresariales, impulsó significativamente las absorciones en la capital entre el primer semestre de 2024 y 2025.
En ese lapso, las absorciones bruta y neta crecieron 57% y 58%, mientras la entrega de nuevo inventario se desaceleró casi por completo, reforzando la tendencia de 14 trimestres consecutivos de reducción de la tasa de disponibilidad, hoy en poco más de 17.2%.
Mientras gigantes de seguros y finanzas —como Mapfre, Metlife, GNP, BBVA y Banorte— continúen invirtiendo y sosteniendo su presencia inmobiliaria, el mercado capitalino mantendrá un núcleo estable que amortigua la volatilidad y define, en buena medida, el estándar al que el resto deberá adaptarse.
Para saber más sobre el desempeño del mercado inmobiliario de oficinas en México, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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