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El dinero siempre tiene un destino, pero rara vez una certeza. Mientras las tensiones geopolíticas reconfiguran los flujos de capital y la sombra del proteccionismo estadounidense se cierne sobre el comercio internacional, México aparece, una vez más, como el beneficiario de una reconfiguración global. Al menos siete empresas han confirmado inversiones conjuntas de 36,700 millones de dólares que serán efectuadas en los próximos cinco años, una cifra que, en apariencia, habla de confianza, expansión y oportunidades. Pero la inversión extranjera es una entidad caprichosa. No basta con anunciarla, hay que materializarla, y en ese tránsito, las expectativas suelen doblarse bajo el peso de la realidad.
¿De qué tamaño es este volumen de capitales protagonizado por Amazon AWS, Banco Santander, México Pacific, Netflix, Royal Caribbean, The Home Depot y Woodside Energy? Si tomamos en cuenta el monto de los anuncios de inversión reportado por la Secretaría de Economía entre 2023 y 2024, que superó los 175,400 millones de dólares, el monto proyectado de estas inversiones es equiparable a una quinta parte de lo que las empresas anunciaron que invertirían en los últimos dos años.
Sin embargo, la historia reciente sugiere que no todo el dinero anunciado se convierte en inversión real. En los últimos dos años, la IED efectiva fue menor a la mitad de los anuncios registrados, lo que indica que la materialización de los proyectos suele ser inferior a las cifras proyectadas. Si este patrón se mantiene, de los 36,700 millones de dólares anunciados, solo cerca de 15,000 millones se convertirían en IED real en el próximo lustro.
Si distribuimos este monto en un periodo de cinco años, estas inversiones aportarían un 7.6% adicional a la IED total anual proyectada para este año, lo que elevaría la inversión extranjera en términos absolutos. No obstante, según la tendencia proyectada con un modelo ARIMA de proyección econométrica, la IED total nominal en 2025 podría crecer hasta un 8.5% anual, superando el 6% observado en 2024, aunque manteniéndose entre los niveles de crecimiento más bajos en dos décadas.
Es importante mencionar que este análisis no implica que el crecimiento de la IED será exactamente de esta magnitud. Más bien, es una forma de dimensionar el impacto relativo que podrían tener estas inversiones dentro del comportamiento histórico del mercado.
Más allá del impacto económico, las inversiones confirmadas podrían impulsar significativamente la producción de empleos y el desarrollo del mercado inmobiliario comercial a nivel nacional.
Por un lado, y dado el perfil y sector de las empresas detrás de la nueva ola de capitales, México verá una expansión de operaciones en sectores estratégicos como energía, tecnología, telecomunicaciones y turismo. En conjunto, estas compañías podrían generar más de 30,000 empleos directos e indirectos, una cifra relevante, aunque representa apenas el 3% de la meta anual de generación de empleo en el país.
Según México Cómo Vamos, con base en datos del IMSS y de la Secretaría del Trabajo, se estima que en México se deben generar al menos 1.2 millones de nuevos empleos para incorporar a los jóvenes que ingresan a la Población Económicamente Activa (PEA) y para reducir la informalidad y el desempleo.
Por otro lado, está el impacto en el mercado de bienes raíces. Actualmente, según datos de SiiLA y de las compañías, estas ya tienen una amplia presencia en el país, donde emplean a más de 100,000 personas y ocupan más de 1,500 locales y tiendas, 43 naves industriales y al menos 22 oficinas, propiedades que en conjunto superan los 2.3 millones de metros cuadrados de área bruta rentable. Esto equivale a decir que estas compañías ocupan en conjunto un área aproximada equiparable al 1%, 2% y 1% en los sectores de retail, oficinas e industrial, respectivamente.
En general, su expansión acarreará la construcción de un centro de datos (AWS), nuevos locales comerciales (Santander y The Home Depot), infraestructura digital (AWS, Netflix, Santander) y desarrollos industriales y portuarios (México Pacific, Woodside Energy, Royal Caribbean).
Mientras estas inversiones se materializan, México no solo está recibiendo inversión; la está reteniendo. Pero ahí radica el desafío: en 2024, la IED alcanzó un récord de 36,872 millones de dólares, pero las nuevas inversiones cayeron un 39%, representando solo el 5.8% de la IED total, el nivel más bajo registrado en al menos 25 años. Así, aunque la inversión fluye, no necesariamente está expandiendo las fronteras del desarrollo.
En este punto de la historia, la pregunta no es entonces si México puede atraer capital; lo ha hecho durante décadas. La pregunta es si el país está usando estas oportunidades para transformar su estructura económica o si solo está extendiendo, una vez más, el mismo modelo de manufactura de bajo costo y crecimiento basado en volúmenes, no en valor agregado.
Para saber más de los inquilinos que están marcando tendencia en el mercado inmobiliario comercial, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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