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En Aguascalientes, donde siete de cada diez metros cuadrados industriales responden al rugido del automóvil, una fábrica de rastrillos y bloqueadores solares parece una anomalía. La nueva planta de 55,000 metros cuadrados que Edgewell Personal Care acaba de inaugurar en el parque FINSA Aguascalientes, con una inversión de 110 millones de dólares, revela hasta qué punto incluso los microsectores pueden alterar el mapa industrial de un estado construido sobre ruedas y motores.
Con esta transacción, Edgewell no solo suma 1,300 empleos y una nueva línea de producción para Schick, Banana Boat y Hawaiian Tropic en un parque donde coexisten más de 20 compañías globales que generan cerca de 5,000 puestos directos. También amplía su huella industrial —que ya incluye un centro de distribución de casi 5,000 metros cuadrados en Cuautitlán Izcalli— y, sobre todo, rompe la inercia de un sector que venía perdiendo tracción en el último año.
Al respecto, la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos (CANIPEC) estima que este año el sector de productos personales crecerá por debajo del 6% alcanzado en 2024, cuando las ventas sumaron 420 mil millones de pesos. Es decir, aunque se anticipa crecimiento, el dinamismo del consumo luce debilitado por el clima económico recesivo, mientras la inversión se resiente ante la cautela de jugadores locales y extranjeros.
Esa cautela también se refleja en los parques industriales. En lo que va del año, fuera de la inversión de Edgewell, SiiLA no ha registrado transacciones significativas en el sector, mientras que en los primeros nueve meses de 2024 hubo al menos dos operaciones relevantes —una de Beiersdorf y otra de Sánchez y Martín— que sumaron más de 23,000 metros cuadrados. La planta en FINSA Aguascalientes, por tanto, no solo agrega capacidad: reposiciona al estado como un punto de anclaje para un sector que suele dispersarse entre los grandes polos del norte y el Bajío.
Hoy, Aguascalientes concentra el 7% de los inquilinos de productos personales en México. Puede parecer un número modesto. Sin embargo, en un mercado donde esta industria ocupa apenas el 1% del área bruta rentable, frente a un 65% controlado por el sector automotor, el dato adquiere otra dimensión.
El contraste no solo evidencia el peso del clúster vehicular, sino también la paradoja de un estado donde el 90% de los sectores —incluido el de productos personales— compiten por repartirse apenas el 15% del espacio restante, con participaciones promedio de 1%. En otras palabras, aunque Aguascalientes es un mercado altamente concentrado, su resiliencia proviene de una constelación de microsectores que sostienen funciones estratégicas, desde empaques y químicos hasta cuidado personal. Y esa especialización no es localista: 83% de lo que se produce en el estado cruza la frontera hacia Estados Unidos, confirmando que incluso los sectores más pequeños están insertos en la lógica exportadora que define a la región.
En el fondo, la apuesta de Edgewell en Aguascalientes no altera el dominio del automóvil ni reinventa el mapa industrial de México. Pero sí muestra que, en los intersticios de un mercado concentrado, los microsectores pueden reconfigurar equilibrios, añadir resiliencia y proyectarse hacia afuera con la misma lógica exportadora que sostiene a los gigantes. Es en esos márgenes donde se juega la diversidad de la economía mexicana, y donde una planta de rastrillos y bloqueadores puede decir tanto como una armadora de autos.
En SiiLA seguimos esas historias que reconfiguran mercados. Explora los datos en SiiLA Market Analytics, o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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