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La industria automotriz en México acaba de alcanzar un récord. Pero no uno que anuncie una nueva fase de crecimiento, sino uno que confirma sus límites.
En conjunto, los datos oficiales describen una industria que mantiene su escala —4% del PIB y 20% del PIB manufacturero—, pero con un papel menos dinámico como motor de la actividad productiva, ya que sostiene su operación sin acelerarla al mismo ritmo, ocupa espacio sin impulsar su expansión y crece sin modificar la estructura que la condiciona.
En el primer trimestre de 2026, las ventas de vehículos ligeros superaron las 381 mil unidades, un máximo histórico para ese periodo, aunque apenas 0.7% por encima del nivel registrado en 2017, lo que matiza la lectura de récord y apunta más a una recuperación de nivel que a un cambio estructural en su trayectoria.
Ese patrón se confirma en la evolución reciente: el crecimiento persiste —3.7% en el acumulado del trimestre— pero pierde intensidad frente a los años previos, consistente con una expansión moderada. Esa pérdida de impulso también se observa en la serie anual: tras crecer a doble dígito entre 2023 y 2024, en 2025 el avance se desaceleró a 1%.
Más allá del comportamiento agregado, la composición del mercado introduce una señal adicional. La recuperación reciente en ventas no se ha acompañado de un aumento en la participación de la producción nacional, que se ha mantenido en torno a una tercera parte del total, en niveles similares a los observados desde 2022 y por debajo de los cercanos a 50% registrados una década atrás. Así, el sector crece, pero no necesariamente se fortalece en su base productiva.
En el mercado interno, el cambio es igual de relevante. En las últimas dos décadas, los vehículos provenientes de América pasaron de representar cerca de la mitad de las ventas en México a menos de una quinta parte, mientras Asia incrementó su participación hasta concentrar cerca de la mitad del total. Europa, por su parte, se ha mantenido prácticamente estable por debajo de una décima parte.
Ese desplazamiento no es solo geográfico, sino estructural. A medida que aumenta la participación de importaciones —especialmente desde Asia—, la industria local captura una menor proporción del valor dentro de su propio ciclo productivo. En consecuencia, el crecimiento en ventas persiste, pero una parte cada vez mayor de ese dinamismo se origina fuera del país, lo que limita su efecto multiplicador sobre la producción, el empleo y la ocupación industrial en México.
Esa reconfiguración no solo se observa en el origen y la composición del mercado, sino también en la forma en que el sector ocupa espacio.
Según datos de SiiLA, la subindustria de vehículos y partes, con más de 25 millones de metros cuadrados ocupados en los principales mercados del país, concentra una cuarta parte del mercado inmobiliario industrial, lo que la posiciona como el sector más grande, muy por encima de transporte y logística, el segundo lugar, con casi 10 millones.
A pesar de su escala, su crecimiento ha sido menor al del conjunto del mercado industrial. En los últimos cinco años, el área ocupada por el sector creció a una tasa compuesta anual de 5%, por debajo del promedio de 7%, lo que sugiere que, incluso como principal ocupante, ha dejado de marcar el ritmo de expansión del mercado. Esa misma tendencia se refleja en su trayectoria reciente. Tras la contracción observada entre 2020 y 2022, el sector registró una recuperación acelerada que alcanzó su punto más alto en 2023. Desde entonces, el crecimiento muestra una desaceleración progresiva hacia tasas de un solo dígito, consistente con una trayectoria que deja de escalar.
En esa misma línea, la absorción neta muestra una dinámica claramente cíclica. Entre 2020 y 2024, el indicador se expandió hasta alcanzar niveles cercanos al millón de metros cuadrados, impulsado por expansiones de empresas como Ford, Italika, Kawasaki, Forvia y Yanfeng Automotive Interiors. Sin embargo, en 2025 registró una contracción de más de 50%, lo que refleja un ajuste en el ritmo de ocupación.
Así, aunque la demanda persiste, su ejecución depende cada vez más de decisiones puntuales de inversión y deja de responder a una expansión continua del sector.
Para profundizar en la ocupación, la absorción y la composición sectorial del mercado industrial en México, consulta SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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