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El mercado de oficinas en Ciudad de México y Monterrey cerró 2025 con niveles récord de absorción bruta y neta, reconfigurando el balance de expectativas de demanda de cara a 2026, en un entorno económico donde el repunte de la inversión y el crecimiento tienden a ser más acotados.
En términos de absorción bruta, la capital del país superó en 19% el nivel más alto observado por SiiLA desde 2019, mientras que en Monterrey el avance fue de 2%. En absorción neta, las variaciones alcanzaron 31% y 5%, respectivamente.
Este ajuste se dio en un contexto de mínimos históricos de nuevo inventario en ambos mercados —sin que ello implique un cese en la actividad constructiva— y de niveles de rotación alineados con su patrón histórico, una vez descontadas las distorsiones extraordinarias de la pandemia. Como resultado, la tasa de disponibilidad registró un nuevo ajuste a la baja: en la Ciudad de México alcanzó 16.3%, su menor nivel desde finales de 2020, y en Monterrey descendió a un mínimo histórico de 10.4%.
En ese marco, el mercado entra en una fase donde las variaciones marginales en la ocupación comienzan a tener efectos visibles sobre la negociación y el posicionamiento de los inmuebles. A medida que la disponibilidad se reduce y la competencia por el espacio se intensifica, su función como amortiguador para los inquilinos se modera —aun cuando persista margen operativo en ambos mercados— y comienza a condicionar incentivos, precios, tiempos de colocación y decisiones de permanencia.
Así, más que una señal de expansión, el entorno que se perfila hacia 2026 es uno de mayor selectividad, donde la calidad del inventario, su ubicación y su adecuación operativa ganan peso frente a una demanda que se mantiene activa, aunque más cauta.
Este mayor grado de selectividad no es un fenómeno nuevo, sino una intensificación de una tendencia estructural. En los últimos cinco años, el 85% del área bruta rentable absorbida en Ciudad de México y Monterrey correspondió a edificios de clase A+ y A, categorías que representan alrededor del 86% del inventario total en ambos mercados.
Lejos de observarse un desplazamiento de la demanda hacia calidades inferiores, el ciclo reciente reafirmó la centralidad del inventario mejor posicionado, incluso en una economía de crecimiento moderado.
Sin embargo, el principal riesgo que emerge de este ajuste no está en el comportamiento del mercado, sino en su interpretación. Confundir un ciclo de absorciones récord con una mejora homogénea de las condiciones puede inducir decisiones que ignoren la creciente diferenciación entre activos. En ese punto, cuando el margen de maniobra se estrecha, asumir que todos los inmuebles enfrentarán el mismo escenario operativo se convierte en una fuente de vulnerabilidad más relevante que cualquier variable macro.
La lectura adecuada de este ajuste exige ir más allá de los agregados y analizar el desempeño desde la lógica específica de cada activo. Para un análisis detallado, consulta SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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