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Spotify renovó su contrato de renta durante el segundo trimestre de 2025. La plataforma reafirmó su lugar en la Torre Virreyes: más de 600 metros cuadrados de oficinas de clase A+ que no cambian de manos, ni de lógica operativa.
Pero esta decisión dice más que un simple “me quedo”: refleja una lógica dominante en el sector tecnológico de la capital. Según datos de SiiLA, el 72% de las empresas tech no se han movido de edificio en el último lustro. El 28% restante, en cambio, tuvo una permanencia promedio de apenas 2.5 años.
Aunque estos niveles son similares al promedio general en la región, contrastan con sectores más tradicionales, donde el movimiento es marginal y las estadías se prolongan. Así, por ejemplo, en los sectores gubernamental, papelero y alimentario, más del 85% de las empresas no se mudaron en cinco años; y entre las que sí, la permanencia fue de uno a tres años.
Lo significativo no es solo que, en los últimos cinco años, una de cada tres empresas haya cambiado de edificio y que por cada 10 metros cuadrados liberados se hayan ocupado 13. También lo es que, tratándose de un sector percibido como ágil y flexible, las tecnológicas muestran un alto grado de permanencia, lo que sugiere que valoran la estabilidad inmobiliaria cuando dan con una ubicación estratégica. Spotify es prueba de ello.
Esa permanencia no solo asegura continuidad operativa: también amortigua la volatilidad del mercado.
Aunque el sector tech no figura entre los diez con mayor superávit de absorción neta capitalina en el último lustro, ha sido uno de los motores que compensaron la rotación de inquilinos —principalmente en industrias como seguros, construcción y bienes raíces— y ayudó a que entraran más empresas de las que salieron. Ese equilibrio, a su vez, ayuda a presionar la disponibilidad a la baja y mejora, a mediano plazo, las condiciones de rentabilidad y competencia para el mercado de oficinas.
Sin embargo, no se trata solo de permanecer: se trata de construir sobre esa permanencia. En los últimos años, las tecnológicas han reconfigurado sus espacios con mayor disciplina que muchos otros sectores. En lugar de expandirse sin control, han reducido metraje y aumentado inversión por metro cuadrado. Según JLL y Envoy, más de la mitad de estas compañías ha intensificado el gasto en diseño, conectividad y experiencia del usuario como parte de una estrategia que ve en el entorno físico no un costo, sino una plataforma competitiva.
El corolario de esta historia es claro: el espacio es una extensión del modelo de negocio. Y en 2025, empresas como Gigamon, Slalom y Tata Consultancy Services no solo abren oficinas en México: abren una vía hacia Latinoamérica. Esto deja entrever que el mercado corporativo nacional ya no es solo una plaza, sino una plataforma de lanzamiento regional.
Si quieres saber más sobre el rumbo del mercado de oficinas en México, explora SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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