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En el último año, seis compañías lideraron la demanda de oficinas en las principales ciudades de México, aunque no en igualdad de condiciones, pues su protagonismo reflejó el tamaño, la madurez y la competencia de cada mercado inmobiliario.
En Monterrey, Crown Holdings absorbió casi 13,000 metros cuadrados —el 8% del total anual en la región— al instalarse en el otrora Corporativo Axtel, dando continuidad a la expansión iniciada en 2014 con la compra de los negocios de envasado de Heineken en México. En Guadalajara, Insulet y Koch ocuparon cerca de 3,000 metros cuadrados cada una, lo que representó el 6% del total regional, ampliando su huella operativa más allá de sus mercados tradicionales. Y en Ciudad de México, donde ninguna firma logró imponerse con claridad, el protagonismo se repartió entre Grupo Gigante, Multiva y Mercado Libre, con poco más de 9,900 metros cuadrados cada una, en un entorno tan dinámico que incluso el primer lugar apenas rozó el 1% de la absorción anual.
Cada ciudad, a través de sus inquilinos, perfila su propio horizonte económico.
Crown confirma la solidez de los servicios logísticos en Monterrey, anclados en una manufactura que exige sedes eficientes y conectadas para coordinar cadenas productivas complejas. Insulet y Koch, en Guadalajara, evidencian el auge de empresas inmobiliarias y de ingeniería favorecidas por una expansión industrial sin precedentes durante 2024. Y en Ciudad de México —donde la competencia es más reñida— despuntaron sectores diversos: finanzas, comercio, bienes raíces y consumo, todos atraídos por el dinamismo económico, la concentración de servicios y una disputa cada vez más intensa por reconquistar el territorio en una ciudad con escaso suelo industrial disponible.
La competencia entre inquilinos también revela la complejidad de la demanda. En el último año, Ciudad de México absorbió más de 700,000 metros cuadrados de oficinas, cuatro veces más que Monterrey y siete más que Guadalajara. Pero esa misma fuerza implicó mayor rotación: por cada diez metros desocupados en la capital, se ocuparon 18; en Monterrey, 23; y en Guadalajara, 36. Así, cuanto más dinámico el mercado, más rápido gira la demanda. El reto es que esa velocidad no erosione, sino renueve, la absorción neta —que, a nivel nacional, sigue en terreno positivo.
En ese sentido, cada absorción da cuenta tanto de la demanda como del tipo de economía que se está configurando. Una economía donde los servicios crecen por encima de la industria; donde las MiPyMEs mueven buena parte del mercado —a menudo con capital extranjero— y operan con un grado de especialización cada vez más sofisticado. Y una economía que encuentra en México talento calificado, ubicaciones estratégicas y costos competitivos, pero que también se enfrenta a un país fragmentado, con infraestructura desigual, alta informalidad y brechas de productividad que empujan a las ciudades a competir entre sí por atraer inversión y conservarla.
De este modo, el mercado de oficinas no es solo un segmento inmobiliario: es un termómetro del modelo económico que se expande. Señala hacia dónde fluye la energía productiva, qué sectores logran ocupar el centro del tablero y cómo se redibuja —metro a metro— el país que viene.
Para saber más, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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