Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.

PepsiCo —matriz de Sabritas— está expandiendo su esqueleto industrial en México, vértebra por vértebra, y Celaya es una de las piezas clave.
Allí, en el corazón del Bajío, avanza la construcción de la planta de Sabritas: más de 33,000 metros cuadrados nuevos en un complejo que roza los 90,000, cuya capacidad total podría alcanzar hasta 80 mil toneladas de botanas al año —el equivalente a 1,300 millones de bolsas medianas (62 gramos) de Doritos.
El nuevo inmueble, ubicado en el Celaya Industrial Zone de Guanajuato, podría ser entregado a mediados de 2026.
La expansión no es un movimiento aislado. En su informe anual más reciente, PepsiCo ya reconoce a Celaya y a Vallejo —este último en la Ciudad de México— como dos de sus regiones más estratégicas. Los datos de SiiLA lo respaldan: 44% de su infraestructura productiva y logística se concentra en el Bajío, 36% en el norte y el 20% restante en la zona conurbada del Valle de México. Sin embargo, por volumen operativo y densidad territorial, el centro y el Bajío constituyen el núcleo industrial de la compañía en México.
Esto no solo revela una preferencia geográfica. También ayuda a dimensionar la escala de su operación. Según estimaciones de SiiLA basadas en datos oficiales, PepsiCo opera en México cerca de 300 activos —entre plantas, centros de distribución e instalaciones logísticas— que abarcan más de tres millones de metros cuadrados. Todo ese portafolio está valuado en poco menos de 2,400 millones de dólares, lo que convierte al país en su tercer destino de inversión más importante, solo por detrás de Estados Unidos y Canadá.
Y no es solo una cuestión de presencia física. México representa alrededor del 8% de los ingresos netos globales de PepsiCo, lo que lo convierte en su segundo mercado más rentable después de Estados Unidos. Esa proporción explica, en parte, por qué el país concentra no solo una red operativa robusta, sino también inversiones recurrentes, expansiones estratégicas y ajustes de largo plazo.
La escala se traduce en materia prima. Solo Sabritas —la división de botanas más emblemática del grupo— adquiere cada año alrededor de 350 mil toneladas de papa, lo que equivale al 21% de toda la producción nacional. Esa cifra no solo refleja la potencia de su operación industrial, sino su peso dentro de la cadena agroalimentaria del país.
En ese contexto, cada planta nueva es más que una expansión: es un nodo estratégico en una red que conecta campo, industria y consumo. Por eso México no solo alberga una porción considerable de los activos globales de PepsiCo, sino también una parte sustancial de su músculo operativo.
La importancia del caso trasciende a la empresa. Según datos del INEGI, el sector de alimentos y bebidas —que incluye desde la producción primaria hasta la transformación y distribución— representa casi el 2% del PIB nacional. Y cuando una sola compañía reorganiza su esqueleto productivo a esa escala, lo que se reconfigura no es solo una marca, sino una parte entera del aparato económico del país.
Para saber más sobre el desempeño territorial de las grandes marcas en el mercado inmobiliario industrial, visita SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.
