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Aunque no es obligatorio a nivel mundial, las empresas y organizaciones sin estrategias ambientales están destinadas a quedarse rezagadas. Esto se debe a que los criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) han pasado de ser una tendencia a una necesidad, debido al cambio climático y a los potenciales rendimientos económicos que derivan de la eficiencia operativa y los beneficios financieros ligados a la sustentabilidad, como, por ejemplo, los bonos verdes.
En los principales mercados inmobiliarios de Latino América, entre ellos México y Brasil, las propiedades comerciales se inclinan cada vez más a obtener certificaciones sustentables como una forma de atraer inversionistas e inquilinos.
De acuerdo con datos de SiiLA Market Analytics, en los principales mercados de oficinas de México —incluidos Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Querétaro— hay al menos 175 edificios de clase A+, A y B con certificación verde, incluidos Antara Corporativo y Century Plaza, ubicados en los submercados capitalinos Polanco y Santa Fe. En Brasil, por su parte, sus más importantes mercados corporativos —como São Paulo, Río de Janeiro, Porto Alegre, Curitiba, Campinas, Brasilia y Belo Horizonte— albergan 212 edificios certificados de oficinas de clase A+, A y B, como el JK Complex–Torre Santander y el 17007 Nações–Torre Sigma.
Para Sandrino Beltrane, Director de Desarrollo de Negocios en Brasil para el Consejo de la Construcción Ecológica de Estados Unidos (USGBC), las certificaciones sustentables son fundamentales para demostrar el compromiso empresarial con el medio ambiente y el bienestar social, así como en la eficiencia financiera de las inversiones, ya que las características sostenibles incrementan el valor de los activos y generan importantes ahorros en costos operativos.
“Los edificios verdes son una solución global para las ciudades, comunidades y vecindarios. Pueden reducir las emisiones de carbono, el consumo de energía y desechos, conservar agua, priorizar materiales seguros y reducir nuestra exposición a toxinas”, explica Beltrane.
El USGBC es el organismo que otorga la certificación LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental), el estándar de construcción ecológica más utilizado a nivel mundial. Desde el año 2000 a la fecha, más de 197,000 proyectos han obtenido este reconocimiento en todo el mundo. Actualmente, Estados Unidos y China lideran la lista de países con más propiedades certificadas, mientras que, entre los países de América Latina, destacan Brasil, México y Perú.
A futuro, se espera que la diversificación de certificaciones permita atraer un mayor número de proyectos que respondan a las crecientes demandas de sostenibilidad en el mercado inmobiliario comercial. Beltrane señala que el USGBC está por lanzar una nueva versión de su certificación (LEED v5) para atender la creciente demanda de soluciones sustentables. Esta actualización busca alinear el “entorno construido” con "imperativos críticos” como la descarbonización, la conservación y restauración de ecosistemas, además de la equidad, la salud y la resiliencia ambientales.
Además, existen muchas otras certificaciones ambientales a nivel mundial, como BOMA BEST de Canadá y EDGE de la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Grupo Banco Mundial, que fomentan prácticas de construcción sostenible adaptadas a diferentes contextos y necesidades del mercado. Esto significa que, más allá del tipo de certificación o incluso de la presencia de un certificado, existen muchas más propiedades sostenibles de las que oficialmente se contabilizan.
En México, aunque aproximadamente el 36% de los edificios de oficinas construidos y monitoreados por SiiLA están certificados, existen muchas otras propiedades con características sustentables. Los datos muestran que la Ciudad de México y Guadalajara, con cerca del 40% de sus propiedades certificadas, superan a otras regiones importantes como Monterrey y Querétaro, donde la certificación alcanza entre el 13% y el 19%. Esto sugiere una adopción heterogénea de certificaciones en el país, probablemente influida por el tipo de industrias y sus necesidades de reducción de huella de carbono en cada zona, reflejando así cómo las demandas de sostenibilidad impactan de forma diferenciada en el sector inmobiliario mexicano.
Desde 2005, en México existen propiedades con certificación LEED. Ese año, el Centro Internacional de Negocios de Ciudad Juárez, en Chihuahua, se convirtió en el primer edificio en obtener dicha certificación a nivel nacional, bajo la clasificación LEED BD+C (Diseño y Construcción). Desde entonces, cientos de inmuebles corporativos han recibido este reconocimiento. Sólo en el último año, al menos 20 propietarios de oficinas gestionaron la certificación. Uno de los proyectos más recientes en obtenerla fue el segmento de oficinas del complejo de uso mixto Reforma 222, de FIBRA Danhos en Ciudad de México, que en mayo de este año renovó su certificación LEED Gold.
Para saber más sobre las tendencias del mercado inmobiliario comercial en México y Latinoamérica, explora SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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