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En México, un solo metro cuadrado de oficina consume al año hasta cinco veces más electricidad que uno de vivienda, según datos de la CFE, el INEGI y la Secretaría de Energía.
Actualmente, una oficina promedio gasta alrededor de 144 kilowatts-hora por metro cuadrado: lo suficiente para mantener encendido un refrigerador eficiente durante medio año.
Ese consumo, multiplicado por los más de 9.4 millones de metros cuadrados corporativos ocupados en el país —según datos de SiiLA— genera una demanda aproximada de 1.35 terawatts-hora al año, lo que representa el 0.1% de la energía que realmente llega a los usuarios a nivel nacional, ya descontadas las pérdidas y el uso interno del sistema.
Puede parecer poco, pero en términos ambientales, el impacto es considerable: genera cerca de 591,000 toneladas de dióxido de carbono equivalente al año. ¿Cuánto es eso? Lo mismo que emitirían más de 128,000 automóviles en ese mismo periodo, según los estándares de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.
Esta realidad pone en perspectiva la responsabilidad del sector inmobiliario corporativo en el calentamiento global. Es común señalar a industrias como la automotriz, la aviación o la construcción por sus emisiones, pero rara vez se habla del impacto de simplemente usar los edificios.
En el debate climático, operar un inmueble parece un acto neutro, pero no lo es. Cada metro cuadrado que se enciende, se climatiza o se ventila implica una decisión energética. Por eso, el papel de los desarrolladores es clave para construir con criterios eficientes y entregar espacios que reduzcan el consumo desde el primer día de operación.
Algunos ya están actuando. De acuerdo con SiiLA Market Analytics, uno de cada cinco edificios de oficina en los principales mercados inmobiliarios de México cuenta con certificaciones sustentables, y concentran el 35% del área bruta rentable del país. Según el sistema LEED, ese tipo de inmuebles puede generar ahorros energéticos cercanos al 25% frente a edificios no certificados.
Si ese porcentaje de ahorro se aplicara a toda la superficie certificada, el país evitaría la emisión de más de 50,000 toneladas de dióxido de carbono cada año. Esto equivale a retirar 11,000 vehículos de circulación, o a plantar dos millones de árboles —suponiendo que cada uno absorbe 25 kilos de dióxido de carbono al año.
Casos emblemáticos ya lo demuestran en la capital del país. Inmuebles como el Corporativo Polanco, Prado Sur 250 o Torre Óptima I —entregados hace más de 25 años— han sido renovados para cumplir con criterios de sustentabilidad. Otros, como el Corporativo Miyana II, Montes Urales 350 y Chapultepec Uno R509, fueron diseñados desde su origen para alcanzar certificaciones ambientales. Su existencia desmonta la idea de que la eficiencia es un lujo o una utopía: es perfectamente posible, y ya está ocurriendo en distintos formatos, escalas y condiciones.
Hacia delante, es cada vez más factible que las oficinas sustentables sean más la norma que la excepción. De hecho, en México se busca acelerar este proceso con cambios normativos a la construcción.
La nueva Norma Técnica Complementaria para el Proyecto Arquitectónico, que entrará en vigor en junio de 2025, exigirá que todos los nuevos edificios de oficinas con más de 50,000 metros cuadrados de construcción generen la totalidad de su consumo eléctrico anual a partir de fuentes renovables. Esta obligación también aplicará a comercios y desarrollos de gran escala, con el objetivo de que el diseño no solo contenga trabajo, sino que lo sostenga sin saturar la red eléctrica.
Como ya lo ha reportado SiiLA REsource, lo anterior implica que entre el 10% y 20% de los nuevos edificios que se entreguen a partir de 2025 estarán obligados a operar con energía limpia desde su primer día. Incluso, el sector público ya se mueve en esa dirección: como parte de la estrategia “Ciudad Solar”, el gobierno capitalino ya ha instalado sistemas fotovoltaicos en al menos 300 edificios públicos, con un ahorro de hasta 61 millones de pesos al año en costos operativos.
El rumbo está marcado. Ahora toca seguirlo con inteligencia, ambición y datos. Para saber más sobre las tendencias que están marcado el mercado inmobiliario comercial, visita SiiLA o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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