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En una de las ciudades de México donde la vida cuesta más y el dinero rinde menos, el retail no se frena: crece. Suena absurdo, pero no lo es. Mientras el poder adquisitivo cae, las tiendas siguen abriendo. Mientras la inflación aprieta, los espacios en los centros comerciales se ocupan a un ritmo que no se veía en años. Y es que Monterrey no prospera por la bonanza, sino por la adaptación. No esquiva la crisis: la convierte en oportunidad.
De acuerdo con SiiLA Market Analytics, la demanda de espacios en el mercado inmobiliario de retail en Monterrey cerró 2024 con su segundo mejor año en un lustro. Las absorciones se recuperaron, alcanzando su segundo nivel más alto en cinco años, mientras la desocupación se desaceleró, registrando su punto más bajo en 12 meses. Así, por cada diez metros cuadrados ocupados, solo cuatro quedaron vacíos; un balance que marca una recuperación significativa desde la pandemia.
Sin embargo, estas cifras no reflejan una expansión acelerada ni una avalancha de nuevas aperturas. Lo que muestran es un mercado que sigue en movimiento, impulsado por la escasez de nuevo inventario y una retención de inquilinos que ha llevado la tasa de disponibilidad a mínimos históricos desde que SiiLA tiene registro: 7.3%.
Este dinamismo contrasta con la realidad económica en la región.
En el último año, el salario base en Monterrey creció un 9%, mientras que la inflación local comenzó a ceder desde septiembre, según datos del gobierno de Nuevo León, el INEGI y el IMSS. Pero desacelerar no es lo mismo que reducir: los precios siguen subiendo, en muchos casos por encima de la inflación general, pero más lento. Con un costo de vida que no deja de encarecerse, el alza salarial se diluye antes de reflejarse en más poder de compra. Y aunque el consumo no se ha frenado, las prioridades han cambiado: la gente gasta con más cautela, favoreciendo experiencias y bienes de menor costo unitario, mientras las empresas optimizan espacios y apuestan por formatos más flexibles.
Esa transformación se refleja en el tipo de espacios que están en demanda.
Aunque las grandes tiendas —ancla y megastores— concentraron la mayor parte del metraje absorbido en 2024, el 70% de las empresas que ocuparon un local en Monterrey eligieron espacios de no más de 150 metros cuadrados. Otro 18% optó por locales medianos o en food courts.
La preferencia por espacios más compactos no solo responde a la necesidad de reducir costos, sino a una estrategia de mayor alcance: diversificar formatos para adaptarse a distintos tipos de consumidores y ubicaciones.
Mientras algunas marcas apuestan por locales pequeños para expandirse sin grandes inversiones, otras combinan este modelo con grandes tiendas, ajustando su presencia según la dinámica de cada mercado. Sodimac, empresa de artículos para el hogar y materiales para la construcción, es un claro ejemplo: en 2024, no únicamente absorbió tiendas de hasta 10,500 metros cuadrados en Monterrey; también ocupó espacios menores a 150 metros cuadrados.
Este tipo de estrategia implica que los inquilinos ajusten su presencia según la función de cada espacio: grandes superficies para exhibición y experiencia; formatos pequeños para conveniencia y logística.
En un mercado donde la eficiencia es cada vez más indispensable, las empresas han entendido que no siempre se necesita una tienda completa para vender. Un punto de venta compacto puede operar como showroom, bodega urbana o centro de recolección para compras en línea, permitiendo a las marcas maximizar su alcance sin los costos de una expansión tradicional.
La diversificación de formatos también ha redefinido qué sectores están absorbiendo más espacio. En 2024, los negocios que más prosperaron en Monterrey no son necesariamente los de mayor tamaño, sino aquellos que dependen de la cercanía con el consumidor. Moda, calzado y accesorios lideraron las absorciones, seguidos por restaurantes, bares y expendios de comida rápida, así como salones de belleza y barberías. Joyerías y tiendas de productos para el hogar también han ganado terreno, consolidando una tendencia: las marcas que saben capitalizar ubicaciones de alto tráfico y optimizar su espacio están asegurando su crecimiento, sin importar el tamaño del local.
En general, más que una recuperación, lo que ocurre en Monterrey es una reconfiguración del retail. La lógica de expansión ha cambiado: ya no se trata exclusivamente de metros cuadrados y ubicación, sino de función. La tienda física no desaparece, pero su rol se fragmenta. Un local ya no es solo un punto de venta, sino parte de una red de distribución, experiencia y conveniencia. El espacio ya no se ocupa únicamente para vender, sino para conectar: con el consumidor, con la logística, con la eficiencia operativa.
Monterrey no es la excepción, sino la punta de lanza de una transformación que inevitablemente alcanzará a todo el sector. El retail ya no es un conjunto de tiendas, sino un ecosistema de servicios. La tienda es almacén, la bodega es punto de venta y la experiencia del cliente no empieza ni termina en la caja registradora. En esta nueva era, no gana quien tiene más espacio, sino quien lo usa mejor. Y en esa transición, no todos van a sobrevivir.
Para conocer más sobre las tendencias que están moldeando el retail en México y Latinoamérica, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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