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En el tercer trimestre del año, las salidas de inquilinos volvieron a influir en el desempeño del mercado industrial mexicano. ¿La razón? Redujeron ligeramente el balance entre la absorción bruta —la entrada de nuevos ocupantes— y la entrega de inventario, manteniendo la oferta por encima de la demanda y presionando al alza la tasa de disponibilidad por octavo trimestre consecutivo.
Durante el periodo, las empresas liberaron alrededor de 250,000 metros cuadrados industriales, un volumen siete veces menor al espacio que se ocupó: cerca de 1.9 millones de metros cuadrados. En consecuencia, la absorción neta se ubicó en 1.6 millones, mientras las nuevas entregas totalizaron 1.8 millones de metros cuadrados. Así, la tasa de disponibilidad aumentó 5% y ahora ronda el 4.2%.
Lejos de reflejar una desaceleración, estos resultados apuntan a un reajuste natural del mercado, donde la oferta y la demanda comienzan a recuperar equilibrio tras un ciclo prolongado de expansión acelerada.
Aproximadamente 40 inquilinos redujeron su huella inmobiliaria durante el trimestre, aunque la mayoría de los movimientos fue de baja magnitud. En promedio, las desocupaciones rondaron los 6,000 metros cuadrados, frente a un estándar de ocupación industrial cercano a los 19,000. Pocos casos puntuales —como Daltile y Keeson Technology, con 15,000 y 23,000 metros cuadrados, respectivamente— destacaron por su tamaño.
Más que por su volumen, las desocupaciones llaman la atención por su composición: qué tipo de empresas las protagonizaron y qué decisiones hay detrás.
Del total de empresas que desocuparon espacio, alrededor del 60% sigue operando en los principales mercados industriales del país, con ajustes de espacio, no cierres de planta. Del 40% restante, que pudo haber cerrado o trasladado operaciones a mercados más pequeños o no monitoreados por SiiLA, la mayoría (75%) corresponde a pequeñas y medianas empresas, el segmento más sensible a los costos operativos y a la rotación sectorial.
Este ajuste, más que un signo de debilidad, parece una consecuencia natural de un mercado que empieza a operar con más holgura. Durante los años de mayor presión de demanda, entre 2021 y 2023, muchas compañías ocuparon espacios que no se adaptaban del todo a sus necesidades —por ubicación, tamaño o configuración— ante la escasez de oferta. Ahora, con una mayor disponibilidad y un ritmo de expansión más moderado, las empresas aprovechan para liberar metros ineficientes, optimizar operaciones o relocalizarse en naves que reflejan mejor su escala actual.
Dicho comportamiento parece ser más la regla que la excepción: casi el 70% de las compañías que liberaron espacio son grandes y cuentan con al menos cinco años de operación, un rango en el que, según el INEGI, la mortalidad anual no supera el 2.5%. En otras palabras, es más probable que estas salidas respondan a un proceso de reajuste operativo que a cierres definitivos.
Ante este panorama, donde crecer suele equivaler a expandirse, el mercado industrial ofrece una lección distinta: la solidez también se construye soltando espacio. Para más detalles, visita SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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