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En un mundo cada vez más consciente del impacto ambiental, las empresas globales enfrentan presión para reducir su huella de carbono. Actualmente, alrededor del 41% de las empresas que cotizan en bolsa a nivel mundial han asumido compromisos de emisiones netas cero, según el Net Zero Tracker de 2023. En este contexto, México se posiciona como una de las alternativas más atractivas para Estados Unidos, el mayor mercado de consumo del mundo, no sólo por su cercanía geográfica y comercial, o sus costos competitivos y mano de obra calificada, sino también por su menor huella de carbono en comparación con China y otras economías europeas y asiáticas.
“México se ha convertido en un eje clave para las empresas que buscan reducir su huella de carbono dentro de una cadena de suministro eficiente y rentable”, comenta Alejandro Delgado, Country Manager Mexico en SiiLA. “La infraestructura industrial del país responde a estas demandas con desarrollos cada vez más enfocados en la sostenibilidad, un área en la que México ha visto un crecimiento notable en los últimos años”.
En el mercado inmobiliario industrial de México, la sustentabilidad es cada vez más notable. Datos de SiiLA Market Analytics indican que más del 5% del inventario tiene certificación verde, y un porcentaje mayor incluye características sustentables no certificadas. Se espera que este porcentaje siga creciendo, considerando el comportamiento del pipeline industrial certificado. Mientras que entre 2020 y 2023 entre el 6% y 7% del nuevo inventario salió al mercado con alguna certificación, en 2024, esta cifra ha subido al 10%. Un ejemplo destacado es la nave ProximityParks Lomas Verdes, entregada en el segundo trimestre de este año en la zona conurbada del Valle de México, la cual está en proceso de recibir la certificación LEED. Esta propiedad cubre el 25% de su consumo total de energía mediante paneles solares.
Este avance en el sector industrial refleja una tendencia global hacia la reducción del impacto ambiental, especialmente frente a las crecientes preocupaciones por las emisiones del comercio internacional. Actualmente, cerca del 30% de las emisiones de carbono del transporte mundial provienen del comercio internacional, que en total genera entre el 20% y el 30% de los gases de efecto invernadero globales, según la OCDE y el International Transport Forum (ITF).
Esta contaminación se debe principalmente al transporte marítimo y aéreo de productos que recorren largas distancias, especialmente entre los centros de producción en Asia y los mercados de consumo en América del Norte y Europa.
La OCDE proyecta que, sin medidas, las emisiones del transporte de mercancías podrían cuadruplicarse para 2050. Y según datos del ITF analizados por SiiLA, las rutas comerciales hacia Norteamérica más contaminantes incluyen la del Pacífico Norte que conecta con Asia, donde las emisiones de carbono aumentarán un 0.73% por cada 1% de incremento en el volumen de carga en los próximos 25 años; y la del Atlántico Norte que conecta con Europa, con un aumento del 0.71%. En contraste, las rutas dentro de Norteamérica, como la que conecta a México y Estados Unidos, son más eficientes, con un aumento del 0.60%, debido a la proximidad geográfica y las menores distancias de transporte.
Lo anterior explica por qué México y Canadá son más atractivos en materia de sustentabilidad para Estados Unidos. Incluso, según datos del Global Carbon Budget (2023) analizados por Our World in Data, ambos países generan las menores emisiones asociadas al comercio entre los principales exportadores hacia Estados Unidos (México, China, Canadá, Alemania y Japón).
Si comparamos a China y Canadá, ambos grandes exportadores netos de carbono porque exportan más bienes contaminantes de los que importan, se observan importantes diferencias. China tiene una huella de carbono mucho mayor debido a que sus procesos industriales son más contaminantes. Canadá, en cambio, mantiene niveles más bajos gracias a su cercanía con Estados Unidos y a que sus procesos de producción son más limpios.
México, por otro lado, es un importador neto de carbono, ya que importa más bienes contaminantes de los que exporta. En comparación con otros importadores netos como Alemania y Japón, México genera menos emisiones. Aunque estos países, al igual que México, compran muchos productos contaminantes de China, sus emisiones son mayores debido a las largas distancias necesarias para transportar esos productos, especialmente desde Estados Unidos, del cual dependen el 6%, 10% y 40% de sus importaciones, respectivamente.
Estas comparaciones dejan claro que tanto la distancia geográfica como los procesos de producción limpios tienen un impacto significativo en las emisiones asociadas al comercio. Mientras que México y Canadá se benefician de su proximidad a Estados Unidos, muchos países asiáticos y europeos enfrenta una huella ambiental considerablemente mayor por las distancias de transporte de carga.
Incluso, aunque países latinoamericanos como Brasil y Argentina generan menos emisiones —en comparación con México— gracias al uso de energías renovables, enfrentan retos debido a las largas distancias que complican sus cadenas de suministro. Esto refuerza el papel de México como el centro manufacturero más sostenible y competitivo de América Latina en relación con Norteamérica.
Además de estar estratégicamente ubicado cerca del mercado de consumo más grande del mundo, México ha desarrollado un sólido marco regulatorio para promover la sostenibilidad en sus industrias. Por ejemplo, la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, vigente desde 1988, requiere rigurosas evaluaciones de impacto ambiental en las actividades industriales, lo que ha impulsado el uso de energías renovables, reduciendo las emisiones de carbono en su sector manufacturero.
Más recientemente, México comenzó a implementar una taxonomía sustentable que, además de los objetivos ambientales, incorpora aspectos sociales como la igualdad de género y la reducción de la pobreza. Este enfoque impulsa la creación de empleos verdes y promueve el desarrollo económico inclusivo, fortaleciendo la posición de México como líder regional en financiamiento verde en Latinoamérica.
Esto contrasta con la dependencia de China en combustibles fósiles, que obstaculiza su transición hacia una economía limpia.
Además, México ofrece mayor transparencia en la cadena de suministro. Según NovaLink, su proximidad a Estados Unidos, junto con el T-MEC, facilita una mejor supervisión de las prácticas laborales y ambientales, algo crucial para las empresas que buscan cumplir con los estándares internacionales de responsabilidad social.
A futuro, México deberá enfrentar desafíos como aumentar la inversión en energías renovables, integrar más tecnologías limpias, mejorar su infraestructura energética, garantizar la transparencia en la cadena de suministro y fortalecer su marco regulatorio para asegurar un crecimiento económico sostenible. Sin embargo, los avances en infraestructura solar, eólica y geotérmica auguran un futuro prometedor para las inversiones en cadenas de suministro sustentables.
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