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Ante un entorno económico incierto y muy competitivo, los Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces (FIBRAs) en México están volcando buena parte de sus recursos en el sector de retail. Actualmente, según datos de SiiLA, una quinta parte del área bruta rentable (ABR) administrada por estas compañías —más de 5.5 millones de metros cuadrados— corresponde a centros comerciales.
La diversificación de portafolios en el segmento de retail es una estrategia para maximizar rendimientos y ganar estabilidad financiera, justo cuando el sector se recupera de la pandemia y se consolida como una sólida alternativa de inversión frente a la inflación y a las presiones en los precios de renta, en gran medida impulsadas por la volatilidad del tipo de cambio peso-dólar. Así, esta apuesta es esencial para asegurar flujos de ingreso estables y resilientes en un mercado cambiante.
Entre los 16 principales FIBRAs del país, nueve cuentan con portafolios de retail, y los más grandes —FIBRAs Uno, Shop y Danhos— concentran cerca del 77% del ABR de los centros comerciales gestionados por estos fideicomisos. Sin embargo, cada uno sigue un enfoque distinto para agregar valor a sus propiedades y destacar en un mercado competitivo.
Por ejemplo, FIBRA Shop ha desarrollado el concepto “Centros de Vida”, enfocado en crear espacios que integren actividades socioculturales y deportivas en un entorno sustentable para fomentar la convivencia y atraer a la comunidad, diferenciándose de los centros comerciales tradicionales que dependen de tiendas ancla para atraer clientes. Asimismo, FIBRA Danhos está apostando por modelos de lujo en complejos de uso mixto, integrando centros comerciales con hoteles para ofrecer experiencias exclusivas que atraigan a un público premium y aumenten la rentabilidad de sus espacios.
En esta dinámica, FIBRA Uno recientemente consolidó la adquisición total del proyecto de uso mixto Mítikah en Ciudad de México, aumentando su participación del 62% al 100%, y lanzó TOCA Social en Galerías Valle Oriente de Monterrey, un espacio de entretenimiento que combina simuladores de fútbol con oferta gastronómica. Con estas iniciativas, la compañía busca mejorar su rentabilidad en entornos urbanos de alta demanda y, a largo plazo, ajustar los precios de renta de sus locales para cerrar la brecha frente a la inflación. Es importante recordar que, en el segundo trimestre de 2024, FIBRA Uno reportó un incremento de rentas del 4%, ligeramente por debajo de la inflación promedio del 4.3%, reflejando un rezago en la actualización de contratos y el impacto de la depreciación del peso frente al dólar.
La pandemia fue una prueba de fuego para el sector de retail, y lo que surgió de esa crisis es un modelo que no solo ha resistido, sino que ha evolucionado con una notable capacidad de adaptación. En 2024, el retail en México presenta una ocupación cercana al 93%, el nivel más alto desde el segundo trimestre de 2020, reflejando una recuperación sólida y nuevas expectativas para el futuro. Esta cifra indica estabilidad y transformación, impulsando a los principales actores del mercado a redefinir sus estrategias y su relación con el consumidor.
Para entender el impacto de esta ocupación en un contexto pospandémico, es esencial explorar cómo ha cambiado el concepto de “centro comercial”. Lo que antes se limitaba a un espacio para compras ahora ofrece una experiencia mucho más amplia. Hoy, los centros comerciales se construyen en torno a un principio clave: crear valor agregado que retenga a los visitantes y fomente un sentido de comunidad, diferenciándose de las plataformas de comercio en línea. Estos espacios integran tiendas y restaurantes, además de áreas de entretenimiento, espacios al aire libre y actividades culturales, deportivas y educativas que impulsan el flujo de visitantes y, con ello, la rentabilidad.
Hacia 2025, los desarrolladores de retail y los FIBRAs que gestionan estos inmuebles enfrentan el reto de mantener la ocupación mientras aseguran la relevancia de sus propiedades. La respuesta parece estar en modelos de uso mixto y en la flexibilidad para adaptar los espacios a las demandas de un consumidor que, después de la pandemia, espera mucho más que compras. Los “Centros de Vida” de FIBRA Shop, enfocados en la convivencia y el bienestar mediante actividades socioculturales, ejemplifican esta evolución. En estos espacios, el entorno comercial se convierte en la verdadera atracción, más allá de las tiendas.
Sin embargo, la resiliencia del sector de retail no depende sólo de crear experiencias atractivas. La volatilidad del tipo de cambio peso-dólar y las presiones inflacionarias han obligado a los actores institucionales a revisar sus políticas de renta, adaptándolas para amortiguar los efectos de la depreciación del peso y asegurar la competitividad. Los modelos de uso mixto —que integran comercio, residencias, oficinas y entretenimiento— permiten a los propietarios diversificar sus ingresos y atraer a un público dispuesto a invertir tiempo y dinero en experiencias de alto valor.
¿Quieres saber más sobre el desempeño del mercado de retail para este y el siguiente año? Visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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