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El crecimiento del sector tecnológico en la Ciudad de México no siempre se anuncia con grandes tomas de espacio, pero sí deja huellas claras en los corredores corporativos más estratégicos del país. La reciente decisión de SiiLA de establecerse en el piso 40 de la Torre Mayor, sobre Paseo de la Reforma, ilustra cómo las empresas tecnológicas están redefiniendo su presencia en los principales centros de negocios urbanos, con efectos que exceden —por mucho— su huella inmobiliaria directa.
Tan solo en el último año, al menos cuatro empresas tecnológicas —incluida SiiLA— cerraron acuerdos de arrendamiento en Paseo de la Reforma, ocupando en conjunto cerca de 2,600 metros cuadrados. Ese volumen equivale a una cuarta parte de toda el área absorbida por el sector tecnológico en el submercado durante los últimos tres años y contribuyó a un crecimiento acumulado de 14% en el periodo. Con ello, la tecnología se posicionó como el tercer sector con mayor expansión entre los diez mayores grupos de ocupantes de oficinas en Reforma.
Paseo de la Reforma no es un corredor cualquiera. Junto con Polanco y Lomas Palmas, conforma el más importante distrito central de negocios (CBD) del país, donde se concentran sedes corporativas, firmas financieras, servicios profesionales y toma de decisiones empresariales de alcance nacional. Dentro de ese conjunto, Reforma concentra alrededor del 35% del área bruta rentable del CBD y cerca del 16% del inventario total de oficinas de Ciudad de México, lo que explica por qué los movimientos de ocupación en este submercado suelen anticipar cambios más amplios en la dinámica corporativa de la capital.
Dentro de este ecosistema y a diferencia de sectores intensivos en superficie, la ocupación de empresas tecnológicas responde menos a requerimientos operativos de escala física —como capacidad productiva o almacenamiento— y más a consideraciones estratégicas, como acceso a talento especializado, cercanía con clientes corporativos, visibilidad institucional y conectividad con el sistema financiero y profesional. Por ello, incluso tomas relativamente acotadas adquieren un valor desproporcionado en términos de posicionamiento y eficiencia organizacional.
A nivel agregado, la literatura económica respalda este patrón. Estudios para economías avanzadas (e.g. Moretti, 2012) muestran que la concentración de empresas tecnológicas en zonas centrales genera efectos multiplicadores relevantes sobre el empleo y la actividad urbana, donde cada empleo de alta tecnología puede detonar, en el largo plazo, hasta cinco empleos adicionales en servicios profesionales, comercio y actividades de soporte empresarial. Esto ayuda a explicar por qué su ubicación suele tener un impacto mayor al que sugiere su huella directa en metros cuadrados.
Así, la creciente presencia de empresas tecnológicas —que desde 2022 ya representa alrededor del 6% de las absorciones y uno de cada 28 inquilinos en Reforma— sugiere que el valor de los principales nodos urbanos se definirá cada vez más por su capacidad de atraer talento, conectar ecosistemas empresariales y ofrecer entornos urbanos competitivos, incluso cuando las transacciones no sean de gran escala.
En ese contexto, leer la evolución del mercado corporativo exige mirar más allá del tamaño de las absorciones y atender cómo y dónde se localizan estas empresas. Para un análisis detallado por sector, corredor y tipo de activo, consulta SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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