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Donald Trump ha construido su carrera política con la promesa de llevar de vuelta empleos a Estados Unidos. Con su segundo mandato en curso, no ha parado de amenazar con imponer aranceles, endurecer las reglas de origen y castigar a las empresas que produzcan fuera de su país. Sin embargo, lejos de replegarse, las compañías estadounidenses en México han seguido operando y, en muchos casos, expandiéndose. Los números lo confirman: su presencia en el país sigue siendo clave y, aunque han ajustado estrategias, no han dado marcha atrás.
Actualmente, una de cada tres empresas en el mercado inmobiliario industrial mexicano es estadounidense. Y según datos de SiiLA, entre 2023 y 2024, sólo el 2% de estas compañías son completamente nuevas en México. El resto ya tenía operaciones en el país: un 65% se expandió y un 33% ajustó su espacio para hacerlo más eficiente.
En otras palabras, más que un éxodo o una avalancha de inversión, lo que estamos viendo es un cambio en la estrategia de las empresas estadounidenses en México. Este reacomodo responde en parte a la incertidumbre generada por las políticas comerciales de Estados Unidos, pero también a dinámicas propias del mercado.
Sin embargo, este ajuste no es nuevo. Durante años, México ha sido clave en las cadenas de suministro de Estados Unidos, y las empresas han ajustado su presencia en distintos momentos. Esto se refleja en la forma en que han ocupado espacio industrial a lo largo del tiempo, con ciclos de expansión y consolidación que responden tanto a la coyuntura como a tendencias de largo plazo.
Uno de estos momentos ocurrió entre el cuarto trimestre de 2019 y 2020, en el último año del primer mandato de Trump. En ese periodo, las empresas estadounidenses en México absorbieron un 39% más de espacio industrial. A primera vista, fue un crecimiento sólido, pero con un matiz: su participación dentro del total de absorciones cayó un 24%. Es decir, aunque siguieron expandiéndose, otras empresas extranjeras lo hicieron a un ritmo aún mayor.
Esta dinámica no surgió de la nada. Durante todo el primer mandato de Trump, la inversión estadounidense en México fue más cautelosa. Según la Secretaría de Economía, entre 2017 y 2020, la proporción de nuevas inversiones provenientes de Estados Unidos, en relación con el total de nuevas inversiones en el país, cayó un 16%, reflejando un enfoque más precavido al momento de comprometer capital. Y la historia más reciente confirma que esta tendencia no fue un hecho aislado. En 2023-2024, la absorción industrial de empresas estadounidenses disminuyó un 20% y su participación dentro del total de absorciones bajó otro 13%.
No obstante, una pregunta persiste: si México sigue siendo un pilar para las empresas estadounidenses, ¿qué está detrás de estos ajustes? Y la respuesta es que no hay una única respuesta, pues más allá de la incertidumbre política, las decisiones de expansión o contracción responden a una combinación de factores económicos, operativos y estratégicos.
Por un lado, el costo de operar en México sigue siendo atractivo, pero no es inmune a presiones externas. Factores como el alza en tasas de interés, la inflación en Estados Unidos y el encarecimiento de materiales han llevado a muchas empresas a replantear su estructura de costos. En algunos casos, eso significa consolidar operaciones en menos espacio o reubicar procesos dentro de sus instalaciones. En otros, significa apostar por la expansión en mercados clave donde la demanda sigue creciendo.
Por otro lado, las empresas han perfeccionado su estrategia en México. A diferencia de hace una década, ya no sólo buscan volumen de producción, sino eficiencia en sus operaciones. Esto explica por qué muchas han optado por reorganizar sus espacios en lugar de simplemente crecer en metros cuadrados. Al mismo tiempo, sectores como el automotor, el de autopartes y la manufactura avanzada han mantenido su dinamismo, impulsando la absorción de nuevas instalaciones, incluso en un entorno de mayor cautela.
Independientemente de las causas, los ajustes implican algo más profundo: las empresas estadounidenses en México no sólo están adecuando su espacio por razones operativas, sino porque la lógica del nearshoring está cambiando.
Durante años, se ha visto el nearshoring en México como un fenómeno de crecimiento acelerado: más empresas llegan, más metros cuadrados se ocupan, más inversión fluye. Pero los datos recientes muestran que México ya no es únicamente un destino de expansión, sino de optimización. Las empresas que alguna vez llegaron con la promesa de producir en grandes volúmenes ahora buscan hacer más con menos espacio, con menos costos y con más eficiencia.
Así pues, ya no se trata únicamente de abrir más fábricas, sino de reorganizar las cadenas de suministro para hacerlas más resilientes y rentables a largo plazo. Y aunque las estrategias han cambiado, la presencia estadounidense en México sigue siendo dominante.
En los últimos seis años, las empresas estadounidenses han representado el 28% del espacio industrial absorbido en el país, siendo, por mucho, el actor extranjero más relevante del sector. En 2024, estas compañías ocuparon más de 1.8 millones de metros cuadrados en los principales mercados, sobre todo para operaciones de vehículos y partes, electrónicos, construcción y bienes de capital.
En general, las empresas estadounidenses optan por naves de clase A, especialmente en el norte y el Bajío, con transacciones promedio en años recientes que superan los 12,000 metros cuadrados. Algunas, como Kohler y LII United Products, han encabezado la absorción de espacio con más de 300,000 metros cuadrados ocupados sólo en el último año.
Dentro de este panorama, México sigue siendo un eslabón esencial en la cadena industrial de Estados Unidos y que el nearshoring en México ya no es cuestión de expansión, sino de estrategia. Las empresas estadounidenses no se preguntan si deben estar aquí, sino cómo deben estar. Y mientras Trump amenaza con aranceles, los datos son implacables: irse costaría más que quedarse.
Para saber más del desempeño y las tendencias del mercado inmobiliario industrial, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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