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La oferta y la exposición de las marcas de alta gama en los centros comerciales de los principales mercados de retail en México experimentó un importante crecimiento en el último año. De acuerdo con SiiLA, el área bruta rentable (ABR) ocupada por marcas de lujo –como Tumi, Louis Vuitton y Lacoste– aumentó cerca de un 28% en Guadalajara, Monterrey, Querétaro y la zona conurbada del Valle de México. Este incremento evidencia una estrategia enfocada en atraer consumidores que buscan exclusividad y calidad, reflejando la confianza de reconocidas marcas en el potencial del mercado mexicano que, pese a las adversidades económicas globales, muestra signos de resiliencia y una creciente predisposición hacia el consumo de productos de lujo.
Actualmente, México es uno de los principales mercados de compras de lujo y hospitalidad a nivel mundial, concentrando aproximadamente el 60% de las ventas en América Latina. El año pasado, la firma de inteligencia y análisis empresarial Euromonitor Internacional estimó que las ventas de productos de lujo crecerían un 12% en México, luego de que en 2022 experimentaran un crecimiento del 6%, generando una derrama económica de 14 mil millones de dólares.
La creciente tendencia de compras de lujo a nivel nacional contrasta con una serie de desafíos económicos persistentes que reflejan una economía dual en el país. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), aunque México ha visto una disminución en la pobreza laboral y un incremento en el ingreso laboral real en todos los quintiles poblacionales, aún hay importantes brechas en los ingresos y un poder adquisitivo limitado. En este contexto, la expansión del sector de lujo refleja una estrategia para atraer inversión extranjera, estimular el turismo de alto poder adquisitivo y fomentar el consumo interno en segmentos de la población con mayor capacidad de gasto. De esta forma, los inversionistas estarían impulsando la diversificación de la economía para aprovechar oportunidades de negocio en sectores de valor agregado, donde las marcas y los productos proporcionan una experiencia de consumo diferenciada. Este enfoque atrae a un segmento de mercado específico y contribuye al desarrollo económico mediante la atracción de capitales y la generación de empleo.
Un claro ejemplo de lo anterior es Midtown Jalisco que, según sus desarrolladores, es un centro comercial de experiencias únicas con boutiques de lujo, gastronomía internacional y arquitectura vanguardista. Este lifestyle center fue expandido con una sección de marcas de lujo –como Balenciaga, Bottega Veneta y Dolce & Gabbana– equivalente a más del 40% de su ABR, de acuerdo con datos de SiiLA Market Analytics.
Las Marcas de Lujo en el Mercado Inmobiliario Comercial
Las marcas de lujo ofrecen productos o servicios relacionados —social y comercialmente— con calidad y artesanía, exclusividad en su producción y distribución, precios elevados, y una herencia o historia vinculada a la moda de alta costura o bienes de prestigio. Se distinguen por brindar una experiencia completa al cliente, que abarca desde el embalaje hasta la tienda y un servicio personalizado, con una narrativa vinculada a un estilo de vida aspiracional.
Estas marcas son indispensables para posicionar a los centros comerciales como destinos de primera línea en el mercado de retail, ya que generan un círculo virtuoso al elevar el estatus del espacio, atraer a un público adinerado y, a su vez, incentivar la llegada de más marcas de prestigio. La sinergia entre el lujo y el mercado inmobiliario comercial refuerza la imagen y el valor de los centros comerciales, y fomenta la diversificación de la oferta y la experiencia de compra, lo que a la larga puede aumentar el tráfico de visitantes y en una mayor resiliencia del sector ante fluctuaciones económicas.
Gracias a esto, durante el último año, más de 7,000 metros cuadrados de ABR fueron ocupados por marcas de lujo en los principales mercados de retail en México. Actualmente, regiones como Guadalajara, Monterrey, Querétaro y la zona conurbada del Valle de México tienen más de 32,000 metros cuadrados destinados a firmas de alta gama, en su mayoría (78%) de ropa, calzado y accesorios, además de joyería (22%).
De acuerdo con SiiLA, estas empresas prefieren los espacios chicos y medianos, que representan el 78% del espacio que ocupan. Los espacios chicos y medianos permiten a las marcas crear ambientes íntimos y sofisticados que resalten su identidad y valores, al tiempo que optimizan la gestión del inventario y la eficiencia operativa. Además, esta preferencia por espacios más reducidos podría indicar una adaptación de las marcas de lujo a las nuevas dinámicas de consumo, que implican estrategias omnicanal en gran medida enfocadas a la creciente competencia del comercio electrónico.
Para obtener más información sobre las tendencias en el mercado inmobiliario comercial, explora SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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