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En los últimos tres años, el sector corporativo en México ha experimentado transformaciones significativas, marcadas por la pandemia y el cambio en las dinámicas laborales. Un análisis detallado de los principales mercados de oficinas a nivel nacional revela que, aunque la Ciudad de México y su zona conurbada sigue siendo el epicentro de negocios y actividades empresariales del país, pues concentra el 77% del área bruta rentable (ABR) del sector, hay tendencias claras hacia la diversificación geográfica y el crecimiento en mercados emergentes.
Lo anterior anticipa un panorama prometedor, en términos de competencia de mercado, y tiene importantes implicaciones. Para el mercado capitalino, la necesidad de innovar y adaptarse a las nuevas realidades de trabajo, como la creciente inclusión de espacios de oficina flexibles y el paulatino aumento del trabajo remoto, así como la reconversión de espacios para otros usos y la innovación en los servicios ofrecidos a las empresas y empleados. Por su parte, los mercados emergentes tienen la oportunidad y el desafío de atraer inversión y talento, posicionándose como alternativas atractivas para la descentralización empresarial.
Los datos de SiiLA sugieren cuatro tendencias basadas en los precios de mercado, la tasa de disponibilidad, el crecimiento de mercado y el tamaño promedio de los inmuebles para uso de oficina.
Con respecto a la evolución de los precios de mercado entre 2020 y 2023, incluidos los costos de mantenimiento, se observa que en la Ciudad de México hubo un incremento de un 4%. En contraste, Guadalajara, Monterrey y Querétaro experimentaron aumentos del 19%, 22% y 24% respectivamente. El menor incremento de precios en la capital del país, a pesar de la alta concentración de oficinas, sugiere una demanda sostenida y una oferta relativamente estable, posiblemente debido a la gran cantidad de espacio de oficina existente y a la madurez de este mercado inmobiliario. Por otro lado, el marcado crecimiento en otras ciudades indica un mayor dinamismo y una creciente atracción de inversiones, lo que refleja el potencial de estos mercados para convertirse en centros de negocios alternativos. Esto puede ser resultado de factores como la menor saturación de espacios, los incentivos para la inversión y el desarrollo de infraestructura moderna que responde a las necesidades actuales de las empresas, además de potenciales beneficios como la reducción de costos y la expansión de otros mercados, como el industrial.
La variación en las tasas de disponibilidad también proporciona una perspectiva interesante sobre el equilibrio entre la oferta y la demanda en estos mercados. Los datos indican que, en los últimos tres años, la tasa de disponibilidad en Ciudad de México y Monterrey aumentó un 35% y 39% respectivamente, lo que supone que la oferta de oficinas ha superado la demanda, en un contexto de recuperación económica en que los mercados más grandes se han visto más afectados por fluctuaciones de mercado, incluso por causas de fuerza mayor, como la pandemia. En contraste, Guadalajara mantuvo una tasa de disponibilidad estable (+3%), lo que indica un equilibrio entre oferta y demanda, y Querétaro mostró una disminución en su tasa (-21%), lo que sugiere un aumento en la demanda.
En general, esta variabilidad refleja las diferentes dinámicas regionales y las estrategias de adaptación de cada ciudad ante los cambios en el entorno laboral y económico. Mientras que los mercados más grandes enfrentan el desafío de gestionar el excedente de espacios de oficina, los mercados más pequeños se benefician de un incremento en la demanda, impulsado por factores como la calidad de vida, políticas de inversión y la proximidad a centros industriales. Este panorama sugiere que la descentralización y la diversificación geográfica podrían ser tendencias clave en el futuro del mercado de oficinas en México, con implicaciones significativas para la planificación urbana, el desarrollo inmobiliario y la estrategia empresarial.
Además de los precios de mercado y la disponibilidad, el crecimiento del mercado y el tamaño promedio de los inmuebles para uso de oficina reflejan tendencias hacia la especialización y la personalización de los espacios de trabajo. Las empresas buscan, cada vez más, oficinas que se adapten a sus necesidades específicas, lo que impulsa la innovación y la diversificación en el diseño y la funcionalidad de estos espacios.
La evolución del ABR y del ABR promedio por inmueble de oficinas entre 2020 y 2023 sugiere que los mercados más grandes se han expandido más lento, y que, en los mercados más pequeños, el tamaño promedio de las propiedades ha tenido un aumento más marcado. Por un lado, el ABR de oficinas en Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y Querétaro se incrementó en un 7%, 10%, 11% y 15%, respectivamente; y, por otro lado, el ABR promedio de los inmuebles tuvo un crecimiento marginal en Ciudad de México (+2%) y Guadalajara (+2%), mientras que en Monterrey hubo un ligero decremento (-0.4%) y en Querétaro un aumento más pronunciado (+7%).
Es posible que el contraste en los crecimientos se deba a dos situaciones: por el lado de los mercados más grandes, al excedente de oferta que se irá ajustando conforme la demanda repunte y si la entrega de nuevo inventario se mantiene estable, así como a la limitada disponibilidad de terrenos para nuevos desarrollos; y por el lado de los mercados de menor tamaño, al impulso de la demanda y la disponibilidad de terrenos que refleja una favorable dinámica de mercado, rentable para inversionistas y atractiva para las empresas. A esto se suman aspectos clave como la calidad de vida, los costos productivos, la diversificación de mercados y cadenas operativas, además del desarrollo económico regional.
Las tendencias, como la estabilidad de precios en la Ciudad de México, combinada con el aumento en la tasa de disponibilidad, sugiere que el mercado se está adaptando a una nueva realidad donde el espacio de oficina físico enfrenta desafíos importantes para propietarios y desarrolladores, quienes deben buscar formas innovadoras de utilizar o transformar estos espacios para mantener su relevancia y rentabilidad. Asimismo, la descentralización hacia ciudades secundarias, como se observa en el crecimiento de mercados como Querétaro, refleja una estrategia de diversificación por parte de las empresas que buscan reducir costos y beneficiarse de incentivos locales, menor congestión y una mejor calidad de vida para sus empleados. Esto podría significar una oportunidad para estas ciudades de atraer más inversión y talento, diversificando sus economías y fomentando el desarrollo local. Este panorama sugiere la necesidad de un replanteamiento en la estrategia de ocupación de espacios de oficina, orientándose hacia la flexibilidad, la sostenibilidad y la integración de tecnologías que favorezcan modelos de trabajo híbridos.
Para obtener más información sobre las tendencias en el mercado inmobiliario comercial, explora SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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