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En México se dice que donde hay humo, hay fuego. Pero en torno a H-E-B y su llegada a la Ciudad de México, el humo lleva años sin aventar chispas. Porque si algo distingue a los grandes rumores comerciales no es su verdad, sino su constancia: arden en la conversación, iluminan titulares, pero rara vez encienden algo real. Solo que… ¿y si el fuego ya estuviera ahí, callado, esperando debajo de todo?
Polanco, dicen algunos, podría ser el escenario de la primera tienda H-E-B en la capital del país. Y no sería la primera vez que se sugiere algo así. En 2022, Andrea Castelli —entonces directora de Tecnología (CIO) de la cadena estadounidense de supermercados— reconocía públicamente que México aún tenía espacio para más, y que la Ciudad de México no estaba fuera del mapa.
En México, H-E-B opera 86 tiendas físicas —62 bajo su marca principal y 24 como Mi Tienda del Ahorro— repartidas en siete estados del norte y el Bajío. La mitad de ellas está en Nuevo León y, según SiiLA, al menos una quinta parte de su metraje nacional se encuentra dentro de centros comerciales. Pero la presencia de la cadena no es solo comercial: Nuevo León también guarda el centro de mando. Ahí están sus oficinas, dos plantas, un centro de distribución y otro de cumplimiento, que en conjunto suman cerca de 125,000 metros cuadrados comerciales.
Todo lo que orbita a H-E-B parece hacerlo desde el norte. Pero ya no todo gira ahí —al menos no cuando se trata de logística.
A finales de 2024, algo se movió. En el corazón industrial del Valle de México, H-E-B absorbió 16,400 metros cuadrados. No fue para abrir tiendas, ni para almacenar más: fue para moverse mejor. El espacio se ubica en el submercado Cuautitlán-Tultitlán-Tepotzotlán, la arteria por donde se reparte gran parte de lo que consume la capital. Desde ahí, cualquier cosa puede llegar a casi cualquier parte. Y a veces, basta con poder llegar para empezar a estar.
En el mercado de retail, las tiendas no siempre llegan primero. A veces, lo que se instala antes es la posibilidad. IKEA lo entendió cuando aterrizó en México: abrió primero un centro de distribución en Zumpango-Nextlalpan, mientras su primera sucursal seguía en planos. Amazon también lo ha hecho más de una vez, nunca por accidente. ¿Por qué? Porque antes de vender, hay que llegar. Y antes de llegar, hay que saber desde dónde.
Sin embargo, en lo que va de este año, H-E-B no ha dicho que vaya a entrar a la Ciudad de México. Pero con lo que ahora tiene, por primera vez, ya podría hacerlo.
El problema —o el reto— es que la capital no es terreno virgen. En la zona conurbada del Valle de México, H-E-B tendría que enfrentarse a un ecosistema ya saturado por al menos una decena de cadenas, entre ellas gigantes como Walmart, que opera junto con sus subsidiarias Bodega Aurrera, Sam’s Club y Walmart Express. Juntas, concentran más de la mitad del metraje destinado al retail de supermercados en el centro del país, lo que no es solo una cuestión de presencia: es dominio. Y Walmart no está sola.
Chedraui, Soriana, La Comer y City Market completan el cuadro de fuerzas. Todas con reconocimiento de marca, infraestructura logística propia y años de ventaja territorial. Entrar no sería solo abrir una tienda: sería disputar un espacio ya ocupado.
Por lo pronto, H-E-B ha dicho que en 2025 seguirá creciendo con nuevas tiendas y remodelaciones en el norte y en el Bajío. Nada sobre la capital. Ni una palabra. Pero si en promedio abre cuatro tiendas al año, ¿será esta una más en la lista… o una que no se dice en voz alta? El humo sigue ahí. Y el silencio, pesa.
Para seguir más de cerca el desempeño del mercado de retail en México, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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