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En la última curva de 2024, México se perfila como un destino predilecto para empresas globales que buscan optimizar sus operaciones cerca del mercado estadounidense. Con un 2025 que promete reforzar esta dinámica, el país ha aprovechado su proximidad geográfica, su infraestructura en expansión y sus costos competitivos para atraer inversiones estratégicas que no sólo están reconfigurando su industria, sino también su papel en la economía norteamericana.
A finales de 2021, en medio de una economía mundial sacudida por disrupciones en las cadenas de suministro, compañías como Kohler, Kawasaki y Amazon decidieron expandir su huella en México, reforzando un fenómeno que en pocos años ha transformado el mapa industrial del país: el nearshoring. Desde entonces, según datos de SiiLA, la demanda extranjera de naves industriales ha crecido a pasos agigantados en México. Mientras que en 2021 las compañías foráneas representaban el 65% de las absorciones industriales, para 2024, esta cifra ya superaba el 75%.
¿Hasta dónde llega el impacto de esta reconfiguración por inversiones internacionales en México? En tan sólo tres años, las empresas extranjeras han absorbido un promedio anual de 4.5 millones de metros cuadrados de espacio industrial. Para ponerlo en perspectiva: eso equivale a llenar el área de construcción del Estadio Azteca (Ciudad de México) casi 71 veces cada año.
En este escenario, el norte y el Bajío de México han sobresalido como los destinos preferidos para la llegada y expansión de empresas foráneas.
Entre 2021 y 2024, cerca del 80% de las absorciones industriales en el norte fueron realizadas por empresas extranjeras, sobre todo en ciudades fronterizas que facilitan el transporte de mercancías hacia estados Unidos, como Reynosa y Saltillo, donde más del 90% del espacio fue absorbido por compañías foráneas.
Un poco más al sur, en el Bajío, destacan mercados como Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí y Aguascalientes, donde más del 75% de las absorciones han supuesto inversiones internacionales, en gran medida enfocadas en manufactura avanzada. Estas regiones, aunque más alejadas de la frontera, ha desarrollado una sólida infraestructura logística y productiva que las convierte en nodos de atracción para los sectores automotor y tecnológico.
Sin embargo, esta tendencia no es homogénea en todo el país. En el centro de México, especialmente en el Valle de México, la proporción de absorciones extranjeras se ubica en un 50%. Aunque menor que en el norte y el Bajío, esta región sigue atrayendo inversión extranjera, sobre todo de empresas que buscan establecer centros de distribución y aprovechar el acceso directo a la capital y a su amplia base de consumidores.
De los más de 25 millones de metros cuadrados de espacio industrial absorbidos en México entre 2021 y 2024, aproximadamente el 70% corresponde a inversiones extranjeras. De este porcentaje, casi la mitad (32%) pertenece a empresas de origen estadounidense, y otra importante porción (17%) a firmas de China, Japón, Corea y Taiwán. Estas últimas —junto con compañías alemanas y, más recientemente, argentinas, impulsadas en su mayoría por la agresiva expansión de Mercado Libre en los últimos años— se encuentran entre las principales absorbentes de espacio industrial en el país durante este periodo.
El interés internacional se distribuye a través de industrias clave. Sectores como vehículos y partes, transporte y logística, bienes de capital y electrónica han liderado las absorciones en estos años, representando la mitad del área total absorbida por empresas extranjeras. Estos sectores ven en México una plataforma estratégica que combina talento, infraestructura y acceso al mercado de consumo más importante del planeta, que es Estados Unidos.
Entre los ejemplos más destacados de absorciones industriales en el último año están los más de 100,000 metros cuadrados ocupados por la alemana AGP Glass, especializada en partes automotrices, en el parque industrial FINSA Santa Catarina en Monterrey; los casi 55,000 metros cuadrados de la danesa DSV Global, líder en soluciones logísticas, en el Villa Florida Industrial Park de Reynosa; los más de 74,000 metros cuadrados absorbidos por la japonesa Daikin, dedicada a sistemas de aire acondicionado y calefacción, en el Millennium Industrial Park de San Luis Potosí; y los más de 100,000 metros cuadrados en Ciudad Juárez destinados a Inventec, la firma taiwanesa de tecnología.
Este tipo de inversiones ha sido fundamental para México y promete seguir siéndolo en 2025, año en el que ya se proyectan al menos 6.3 millones de metros cuadrados adicionales de espacio industrial. De mantenerse esta tendencia, México no sólo atraerá a más empresas extranjeras, sino que se consolidará aún más como un eslabón estratégico en la economía de América del Norte.
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