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En el tercer trimestre de 2024, las absorciones industriales en México alcanzaron un nuevo hito. Con un promedio de 12,200 metros cuadrados de área bruta rentable (ABR) por transacción, el tamaño de las absorciones llegó a su nivel más alto desde que SiiLA lleva registro. Este promedio incluye naves especulativas y built-to-suit, siendo estas últimas generalmente más grandes, lo que eleva el tamaño promedio de las absorciones.
Sólo en los últimos cuatro años, comparando los primeros tres trimestres de cada año, este promedio ha acumulado un crecimiento del 69%, lo que refleja una mayor demanda de naves industriales cada vez más grandes y eficientes, impulsada por la creciente complejidad de las cadenas de suministro debido al auge del nearshoring, el boom del comercio electrónico y el desarrollo de hubs logísticos avanzados.
Esto implica una sólida demanda de espacios y una creciente confianza de los inversionistas en el mercado industrial mexicano, quienes se comprometen a ocupar grandes propiedades a largo plazo. También supone una profunda transformación del mercado, donde las empresas buscan instalaciones que cubran sus necesidades actuales y permitan futuras expansiones.
De hecho, según datos de SiiLA Market Analytics correspondientes a los primeros tres trimestres de cada año entre 2020 y 2024, el tamaño de las absorciones creció casi tres veces más rápido que el de las desocupaciones en el mercado industrial. Esto se debe a varios factores adicionales a la alta demanda, la limitada entrega de nuevo inventario disponible y la robusta retención de inquilinos.
En primer lugar, la flexibilidad y el área promedio ocupada por inquilino, cercana a los 10,300 metros cuadrados y menor que las absorciones promedio del último trimestre, facilita que sólo se desocupe una parte de estos espacios, en lugar de su totalidad, lo que reduce la magnitud de las desocupaciones y permite a las empresas absorber espacio según sus necesidades. Incluso, en el sector logístico, no es inusual que la desocupación de naves sea gradual, ya sea por cambio de sede o por cuestiones operativas.
En segundo lugar, los contratos de arrendamiento a largo plazo favorecen el subarrendamiento de módulos en naves industriales, especialmente cuando las empresas buscan liberar espacio y los acuerdos legales originales no contemplan la segmentación de los edificios. Esto limita la cantidad de espacio liberado y reduce la oportunidad de expansión para algunas empresas. Sin embargo, dado que más del 70% de las naves salen con algún grado de ocupación, el tamaño promedio de las absorciones tiende a superar al de las desocupaciones, ya que los grandes espacios impulsan las absorciones, mientras que la falta de naves completas disponibles restringe las desocupaciones.
Durante el tercer trimestre de 2024, las cinco absorciones más grandes superaron ampliamente al promedio. Por un lado, Mercado Libre ocupó dos naves industriales: una de más de 103,000 metros cuadrados y otra de poco más de 99,000 metros cuadrados, ambas en el submercado CTT (Cuautitlán, Tultitlán y Tepotzotlán) de la Ciudad de México, en los parques Danhos Industrial Cuautitlán I y Panorama Industrial Nodín. Por su parte, Mabe se hizo de 100,000 metros cuadrados en el parque Industrial San Luis en San Luis Potosí, mientras que Kawasaki y Kohler absorbieron alrededor de 83,700 y 70,000 metros cuadrados, respectivamente, en Interpuerto Monterrey y la Planta Kohler, ambos en Monterrey.
Estos casos reflejan algunas de las principales tendencias de ocupación en México a lo largo de los primeros tres trimestres del año.
Según SiiLA, en ese periodo, seis de cada diez absorciones ocurrieron en Monterrey, Ciudad de México, Guadalajara, Guanajuato y Querétaro. No obstante, los únicos cinco mercados industriales cuyas absorciones promedio superaron a la media nacional fueron Monterrey, Saltillo, San Luis Potosí, Ciudad Juárez y Reynosa, con promedios de entre 19,200 y 12,800 metros cuadrados.
Es importante señalar que, en lo que va de 2024, las subindustrias que han ocupado los espacios más grandes son las de productos de consumo, construcción, manufactura, electrónicos y automotor. En contraste, las de bienes raíces, agroalimentaria, entretenimiento, gobierno y petrolera ocuparon los menores volúmenes.
Si algo nos enseñan los datos de los últimos cuatro años es que el mercado industrial en México no sólo ha crecido, sino que ha demostrado una resiliencia extraordinaria.
Entre 2020 y 2024, la absorción bruta y la entrega de nuevo inventario han seguido trayectorias ascendentes, subrayando la progresiva importancia de México como un punto estratégico para el comercio mundial. Sin embargo, lo más revelador es que, a pesar del constante aumento del inventario, el tamaño de las absorciones ha superado consistentemente al de las desocupaciones, reflejando una demanda sostenida por grandes espacios industriales. Este fenómeno indica que, aunque muchos nuevos desarrollos están siendo incorporados al mercado, los inquilinos los absorben rápidamente, manteniendo la ocupación elevada y limitando las desocupaciones.
Más que números, estos datos sugieren un futuro en el que la infraestructura industrial será crucial para la expansión económica nacional y para definir el grado de inserción de México en las dinámicas internacionales de producción y comercio, así como su capacidad de influencia en Norteamérica. La verdadera pregunta ya no es si el mercado seguirá creciendo, sino cómo, a mediano y largo plazo, aprovechar este impulso para consolidar y sostener el imprescindible papel del país en las cadenas de suministro globales.
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