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El mercado inmobiliario industrial de México está experimentando cambios significativos, impulsados por gigantes del sector automotor que, con inversiones millonarias en grandes plantas, están reconfigurando el panorama manufacturero del país.
Un claro ejemplo de esta transformación es la competencia entre dos titanes del sector: mientras que Tesla ha puesto en pausa su proyecto de una gigafábrica en Santa Catarina, Nuevo León, Volvo ha tomado la delantera con una inversión de 700 millones de dólares en una planta de fabricación de camiones pesados en Ciénega de Flores, también en Nuevo León, que estará lista para 2026.
¿Qué significa esto para México? La planta de Volvo, que ocupará unos 160,000 metros cuadrados de área bruta rentable (ABR), no sólo fortalecerá las exportaciones hacia Estados Unidos, sino que promete consolidar al país como un centro clave en la cadena global de suministro automotor. Por su parte, la gigafábrica de Tesla, con un ABR proyectada de 324,000 metros cuadrados, sería una de las mayores instalaciones industriales de autos eléctricos del país y de Latinoamérica, aunque su futuro inmediato es incierto.
Lo que sí es claro es la creciente tendencia de construcción de naves industriales de gran tamaño en México. Según SiiLA, mientras que el promedio de las naves en el país es de 10,500 metros cuadrados, en los principales mercados del norte, centro y Bajío ya existen al menos 30 naves de clase A y B que superan los 100,000 metros cuadrados, de las cuales, el 73% es ocupada por empresas automotrices. A estas se sumarán los proyectos de Tesla, Volvo y 19 inmuebles adicionales de clase A que serán entregados entre 2024 y 2027.
Estos desarrollos reflejan la confianza de las empresas en el entorno industrial mexicano y refuerzan la posición estratégica de México en la manufactura internacional.
Las naves industriales de más de 100,000 metros cuadrados suelen destinarse a operaciones de manufactura a gran escala, almacenamiento masivo y centros de distribución estratégicos. En la industria automotriz, estos espacios permiten integrar procesos complejos, como ensamblaje de vehículos, producción de componentes y logística interna, lo cual permite optimizar la cadena de suministro y reducir costos operativos.
Actualmente, entre las naves más grandes en México destacan dos de General Motors en Guanajuato y San Luis Potosí, una de Nissan en Aguascalientes, y una de Stellantis en Saltillo. Estas instalaciones, que abarcan entre 250,000 y 290,000 metros cuadrados, son fundamentales para la producción automotriz del país.
Las 25 naves restantes tienen tamaño promedio de 140,000 metros cuadrados, con inmuebles que van de poco más de 100,000 hasta 230,000 metros cuadrados de ABR. De estas naves, 17 son ocupadas por importantes firmas de vehículos y partes como BMW, Honda, Toyota y Ford, mientras que el resto se distribuye entre compañías de construcción, electrónicos y productos de consumo, principalmente.
La mayoría de estas naves (16) se encuentran en el Bajío, sobre todo en Guanajuato y Aguascalientes. Estas regiones se especializan en la industria automotriz y tecnológica, además del agroalimentario en Guanajuato. Las demás están distribuidas en el norte (12), principalmente en Monterrey y Saltillo, y en el centro (2), especialmente en el Estado de México. Estas regiones destacan por su producción de vehículos y autopartes, bienes de capital y electrónicos, así como por servicios de logística y productos de consumo en la zona conurbada del Valle de México.
Más allá de los proyectos de Tesla y Volvo, actualmente hay 19 naves de clase A en planeación y desarrollo, con un ABR promedio de 150,000 metros cuadrados, incluidas propiedades de entre 100,000 y 230,000 metros cuadrados.
De estas, 13 serán construidas en la Ciudad de México y el Estado de México, incluidas tres de El Puerto de Liverpool (PLAN I, V y VI de 104,000, 107,000 y 185,000 metros cuadrados) que se sumarán a la de 230,000 metros cuadrados (PLAN III) que la cadena de tiendas departamentales tiene en Arco Norte (Edomex). Además, cinco naves serán entregadas en Monterrey y una en San Luis Potosí.
En general, Monterrey será la región con las incorporaciones más grandes. El nuevo inventario de naves industriales de 100,000 metros cuadrados o más que se entregará en esta zona tendrá un promedio de 180,000 metros cuadrados de ABR. Le seguirán la zona conurbada del Valle de México y San Luis Potosí, con promedios de 140,000 y 100,000 metros cuadrados, respectivamente.
Este panorama contrasta con los datos de naves ya construidas de más de 100,000 metros cuadrados en el país. De acuerdo con SiiLA Market Analytics, las meganaves en el Bajío son, en promedio, un 4% más grandes que las del centro y un 16% más grandes que las del norte. Esta diferencia de tamaño implica que el Bajío ha sido más adecuado para naves más grandes debido a su enfoque en las industrias automotriz y tecnológica.
En definitiva, la tendencia hacia la construcción de meganaves industriales en México, impulsada por proyectos como los de Tesla y Volvo, refleja el papel cada vez más relevante del país en la cadena de suministro global. Con capacidades que superan los 100,000 metros cuadrados, estas instalaciones no sólo responden a las necesidades crecientes de sectores clave como el automotor, sino que también refuerzan la competitividad de México como un centro de manufactura y logística de primer nivel.
Para saber más sobre las tendencias del mercado inmobiliario industrial, explora SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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