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La Ciudad de México y su zona conurbada forman la mancha urbana más grande de México y la quinta más extensa del mundo. Esta megalópolis, cuyo crecimiento territorial ha superado al demográfico, según la ONU-Habitat, alberga el mayor mercado de oficinas del país, de acuerdo con datos de SiiLA.
Con más de nueve millones de metros cuadrados de área bruta rentable (ABR), imaginar la magnitud del área corporativa capitalina no es sencillo. Juntos, los principales submercados de oficinas equivalen a unas 1,300 canchas de fútbol. Sin embargo, esta cifra no refleja por completo la densidad de servicios que concentran, pues algunos submercados, por sí solos, superan el ABR de mercados completos como Monterrey, Guadalajara o Querétaro.
Este liderazgo no es casualidad. Según el INEGI, la Ciudad de México es el líder indiscutible en el sector servicios, generando el 22% del valor agregado bruto (VAB) nacional, muy por encima de entidades como el Estado de México (10%), Jalisco (7%) y Nuevo León (7%). Este peso económico en servicios impulsa el amplio desarrollo del sector corporativo en la región.
Entre los submercados más significativos de la Ciudad de México sobresalen Insurgentes, con poco más de 1.7 millones de metros cuadrados; Polanco, con casi 1.7 millones; Santa Fe, con más de 1.4 millones; y Reforma, con poco menos de 1.3 millones de metros cuadrados.
Comparativamente, Monterrey, el segundo mercado corporativo más extenso del país con 1.3 millones de metros cuadrados, cabe completo en Insurgentes, Polanco y Santa Fe. De hecho, por cada metro cuadrado de oficinas en Monterrey, Insurgentes tiene 1.3, lo que resalta la magnitud del mercado capitalino como el eje central de negocios corporativos en México.
Después de Monterrey, Guadalajara y Querétaro son los mercados más importantes del país. El primero cabría casi dos veces en los tres más grandes submercados capitalinos, mientras que el segundo podría alojarse hasta cuatro veces en alguno de ellos. Incluso, Querétaro es más pequeño que cualquiera de los ocho mayores submercados de la Ciudad de México.
En general, el tamaño de la capital plantea retos y oportunidades. Al respecto, la ONU-Habitat ha destacado que su “patrón de crecimiento expansivo y de baja densidad [proporcional a la población]” conlleva, en muchos casos, un “consumo ineficiente del suelo” debido a la desconexión entre áreas urbanas y la presencia de espacios vacíos o subutilizados que fragmentan la ciudad y dificultan la prestación de servicios.
Aunque este patrón de crecimiento no refleja directamente el comportamiento del desarrollo de oficinas, sí lo afecta de manera importante. Muchas oficinas se ubican en áreas impactadas por la fragmentación urbana, lo que eleva los costos y complica la provisión de servicios esenciales, como el transporte, la energía y el agua. Sin embargo, este desafío también representa una oportunidad estratégica, ya que las oficinas pueden fomentar la densificación y la conectividad en zonas clave, atrayendo inversión y empleo. De este modo, pueden convertirse en puntos de anclaje para proyectos que optimicen el uso del suelo y mejoren la eficiencia en la prestación de servicios urbanos, generando beneficios tanto para las empresas como para las comunidades.
Sólo en el último año, el mercado de oficinas sumó alrededor de 140,000 metros cuadrados, siendo el volumen de incorporación más alto a nivel nacional. No obstante, este crecimiento representó apenas un incremento del 2%, el más bajo en comparación con otras regiones como Querétaro (9%), Guadalajara (6%) y Monterrey (3%). Estos porcentajes reflejan el dinamismo de mercados más pequeños, pero también confirman que mercados consolidados como el de la capital crecen a un ritmo más lento debido a su escala y saturación.
Asimismo, este comportamiento evidencia una transición natural en mercados maduros, donde el reto no es crecer en volumen, sino optimizar el uso del espacio existente y adaptarse a la demanda en un entorno económico en constante transformación. Para la Ciudad de México, esto significa renovar activos subutilizados, diversificar tipologías inmobiliarias —desde oficinas tradicionales y coworking hasta espacios híbridos y proyectos de uso mixto— y fortalecer la conexión entre la infraestructura urbana y las necesidades de un sector empresarial cada vez más enfocado en la eficiencia, la sostenibilidad y la innovación estratégica.
Para un análisis más detallado sobre las tendencias del mercado de oficinas en México, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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