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En los pasillos de las grandes desarrolladoras inmobiliarias en México, las discusiones sobre 2025 no giran en torno a la incertidumbre, sino a la oportunidad. Mientras algunos analistas advierten los riesgos del nearshoring y la fragilidad de la infraestructura, otros mueven sus piezas con precisión quirúrgica para que el mercado industrial y corporativo no sólo resista, sino que evolucione.
Para Alan Rodríguez, Director Comercial de Grupo FREL, el futuro de los espacios corporativos en grandes mercados como la Ciudad de México está en los formatos plug and play, con oficinas de entre 250 y 350 metros cuadrados.
FREL ya desarrolla en Santa Fe y Polanco espacios alineados con esta demanda. “La clave es anticiparse y leer el mercado antes de que se defina solo”, explica Rodríguez, quien también advierte retos: la certidumbre jurídica y el manejo de la inseguridad serán determinantes para sostener el crecimiento y atraer inversión.
El rediseño de oficinas también será indispensable para incentivar el regreso al trabajo presencial, con espacios abiertos, mayor flexibilidad y un enfoque en la interacción. Este cambio obedece a la transformación del mercado laboral y a las necesidades de las empresas, que buscan inmediatez, adaptabilidad y eficiencia operativa para optimizar su funcionamiento.
Asimismo, los edificios de uso mixto seguirán siendo una estrategia esencial en los nuevos desarrollos, sobre todo en los corporativos. Rodríguez señala que la combinación de oficinas con componentes de retail, y la inclusión de giros de bienestar como gimnasios o servicios wellness, pueden hacer la diferencia en la atracción de inquilinos.
Mientras el sector de oficinas prioriza la agilidad y la flexibilidad, el sector industrial enfrenta un reto distinto: garantizar la eficiencia operativa en un entorno donde la infraestructura juega un papel determinante.
De acuerdo con Gilberto González, Director de Operaciones de RMSG en México, la llegada de empresas europeas y asiáticas al centro del país, así como el refuerzo estadounidense en el norte, han convertido a la infraestructura eléctrica e hídrica en el filtro definitivo para el crecimiento.
Hay mucha demanda, pero la energía eléctrica “es el driver principal en todos los submercados”, advierte. Sin electricidad, la inversión no llega y los terrenos pierden su viabilidad para el desarrollo.
A pesar de la incertidumbre, González insiste: “Aunque hay que ser cautelosos, es importante apostar por el crecimiento, ya que el mercado es cíclico y debemos contar con disponibilidad cuando la industria se reactive. Los edificios especulativos en los principales mercados, alineados con las tendencias por zona y sector, seguirán siendo una estrategia clave”.
Jesús Venecia, Gerente de Evaluación de Proyectos en una de las principales desarrolladoras de edificios industriales en México, también lo sabe. Para él, en 2025 la incertidumbre no vendrá sólo de la política comercial de Estados Unidos o de la renegociación del TMEC, sino de la capacidad de México para ofrecer la infraestructura que las empresas necesitan.
Venecia enfatiza que el acceso a energía y agua es crucial para la operación de los inquilinos, y su disponibilidad cada vez más limitada exige soluciones sostenibles. Para mantenerse competitivos, los desarrolladores deben apostar por energías renovables, sistemas de captación y reciclaje de agua, así como infraestructura tecnológica que optimice la eficiencia operativa en un entorno cada vez más digitalizado.
Ante este panorama, muchos desarrolladores han optado por anticiparse a los cambios, monitoreando las decisiones políticas y ajustando su estrategia para mitigar riesgos. Sin embargo, el desafío va más allá de la diplomacia comercial. Para Venecia, garantizar estos servicios no es únicamente una respuesta a los problemas actuales, sino una condición indispensable para la viabilidad del mercado inmobiliario industrial.
En un contexto donde el nearshoring sigue atrayendo inversión, el verdadero desafío no es la demanda, sino la capacidad de sostenerla. La infraestructura define el crecimiento y quienes garanticen recursos clave marcarán la diferencia. No basta con atender la urgencia; desarrollar proyectos con visión estratégica y adaptabilidad es lo que permitirá competir. Los edificios industriales del futuro no serán solo grandes, sino autosuficientes con infraestructura lista para operar.
En el sector corporativo, la lógica es similar: el éxito no dependerá de quién ofrezca más metros cuadrados, sino de quién comprenda que los inquilinos buscan más que un contrato de arrendamiento; requieren ubicaciones estratégicas con servicios, accesibilidad y una integración con el ecosistema urbano.
El 2025 ya está en marcha. Lo que está por verse es quién realmente supo anticiparse al futuro.
Para seguir de cerca estos movimientos y entender el impacto en el mercado, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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