Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.

En los centros comerciales, cada paso que das está planeado. El flujo de los visitantes está tan meticulosamente diseñado que las escaleras eléctricas, además de llevarte de un piso a otro, están dispuestas con precisión para guiar tu recorrido y asegurar que pases frente a tiendas y escaparates estratégicos. Por ejemplo, Patio Martín Carrera tiene al menos seis escaleras eléctricas ubicadas cerca de tiendas ancla y zonas de comida, según planos analizados por SiiLA. Todo esto con un propósito muy claro: multiplicar las oportunidades de consumo.
Los datos respaldan lo anterior. Según el instituto de estudios de mercado GfK, el 70% de las decisiones de compra se toman dentro de las tiendas; y de acuerdo con MBA3 Software Solutions, el 90% de los consumidores realizan compras ocasionales no planificadas. Estas cifras explican por qué los desarrolladores buscan moldear el movimiento de la gente en los malls: porque una exposición prolongada a muchas tiendas aumenta la posibilidad de compras impulsivas.
¿Cómo lo hacen? La clave está en la interrupción del trayecto natural del consumidor. Si las escaleras están demasiado cerca de los accesos o concentradas en un solo punto, los visitantes tenderán a ignorar amplias zonas del centro comercial. En cambio, distribuyéndolas estratégicamente al fondo de los pasillos o en posiciones que obliguen a los usuarios a rodear áreas centrales, los desarrolladores logran una cobertura más uniforme del tráfico peatonal. Esto no sólo aumenta la probabilidad de compras impulsivas, sino que también eleva el valor de renta de locales en ubicaciones mejor expuestas.
En los principales mercados de retail de México, donde SiiLA monitorea más de 160 centros comerciales que abarcan 6.6 millones de metros cuadrados, hay casos concretos. Uno de ellos es Antara Fashion Hall, en la Ciudad de México. Con su arquitectura abierta y moderna, este desarrollo distribuye las escaleras eléctricas en puntos clave que obligan a la gente a recorrer áreas clave –como el corredor de boutiques de lujo con escaparates de Louis Vuitton o Gucci– antes de llegar a su destino. Además, su diseño está hecho para evitar “puntos muertos” en los niveles superiores, al combinar las escaleras con jardines, esculturas y áreas de descanso, creando un recorrido natural y placentero.
Otro caso en la capital es Centro Santa Fe, uno de los malls más grandes de Latinoamérica. Aquí, las escaleras eléctricas están situadas en los extremos de los corredores principales, asegurando que los visitantes pasen por una gran variedad de tiendas en su trayecto. Este diseño también distribuye el flujo hacia zonas menos frecuentadas, incrementando el tráfico en todo el complejo.
No obstante, esta planeación no se limita a los centros comerciales. Dentro de grandes tiendas departamentales en México, las escaleras eléctricas también juegan un papel clave.
En Liverpool Insurgentes, por ejemplo, las escaleras están situadas de manera que obligan a los clientes a pasar por las áreas de cosméticos y ropa –segmentos de alta rentabilidad– antes de llegar a los niveles superiores. Por su parte, IKEA Oceanía, en Ciudad de México, lleva esta estrategia un paso más allá al configurar rutas de entrada y salida ajustadas según las necesidades del día, maximizando la exposición de los visitantes a sus productos.
Sin embargo, planear la trayectoria de los visitantes en los malls no está exento de desafíos. Una ubicación incorrecta de las escaleras eléctricas puede dejar amplias zonas ignoradas, concentrar a los visitantes en puntos saturados o generar frustración cuando los recorridos se sienten innecesariamente largos. La falta de señalización clara o la ausencia de atracciones en los trayectos agravan el problema, reduciendo el tiempo de permanencia y el interés por explorar. Esto es crítico en países como México, donde la experiencia del cliente ya compite en importancia con la oferta de productos.
Para abordar este reto, muchas cadenas y desarrolladores de centros comerciales han comenzado a combinar diseño funcional con análisis de datos. Herramientas como los mapas de calor, que monitorean el flujo de las personas, permiten identificar áreas poco transitadas y ajustar las instalaciones para optimizar la experiencia del visitante. Además, algunas tecnologías, como los sensores de movimiento y las cámaras de análisis predictivo, ayudan a entender patrones de comportamiento en tiempo real, mientras que las encuestas digitales recopilan información directa de los clientes.
En este escenario, el diseño de malls ya no es únicamente un ejercicio de arquitectura, sino una táctica integral que combina datos, tecnología y experiencia del consumidor. En un mercado como el mexicano, donde SiiLA proyecta un crecimiento del retail de al menos 5% este año, cada decisión de diseño, desde la ubicación de las escaleras eléctricas hasta el trazado de los pasillos, es una pieza clave para maximizar el rendimiento comercial.
Los desarrolladores que entiendan que el éxito no radica en el tamaño del espacio, sino en su capacidad para dirigir y transformar el flujo de los visitantes en oportunidades de consumo, serán quienes definan el futuro del sector. Para saber más sobre el desempeño del retail en México, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











Suscríbete a nuestro mailing list para recibir noticias del sector inmobiliario, eventos, insights y análisis.
