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En México hay al menos diez submercados industriales donde la disponibilidad de inmuebles de clase A y B es prácticamente inexistente. Algunas de estas regiones no han registrado disponibilidad desde que SiiLA comenzó a monitorearlas, hace más de seis años, mientras que otras llevan entre uno y tres años completamente ocupados. Aunque esta situación es reflejo de una demanda sostenida y una escasa rotación de inquilinos, también evidencia una limitada incorporación de nuevo inventario, condicionado no por falta de inversión, sino por la escasez de terrenos con uso de suelo, especialmente en el noroeste y el centro del país.
Los datos revelan que, en estos submercados con disponibilidad nula, la absorción neta de espacios —el balance entre llegadas y salidas de inquilinos— se ha mantenido positiva desde los momentos más críticos de la pandemia, especialmente a partir de 2021. Sin embargo, en 2023 hubo excepciones temporales, cuando reestructuraciones de portafolios de firmas como Waldo’s, Stellantis, Sanhua Holding Group y DHL llevaron el balance a terreno negativo por un breve periodo en algunas localidades de Tijuana y Saltillo. Por otro lado, en la mayoría de los casos —salvo en Arco Norte, en el Valle de México, donde proyectos como La PLAN de Liverpool han impulsado una mayor actividad— el crecimiento del mercado ha sido moderado, con un aumento promedio intertrimestral inferior al 2.3%.
Además, es importante destacar que estas diez regiones no figuran entre las de mayor metraje en los principales mercados industriales nacionales. El más grande de ellos apenas supera los 1.5 millones de metros cuadrados de área bruta rentable, mientras que los diez submercados más grandes del país van de 2.4 a más de 8.3 millones de metros cuadrados. Esto implica que la disponibilidad no depende del tamaño del mercado, sino de otros factores críticos, como la presión específica de la demanda, la capacidad de absorción de los nuevos desarrollos, las restricciones normativas y de uso de suelo, la cercanía a corredores logísticos clave, y la infraestructura disponible para soportar operaciones industriales avanzadas.
La falta de disponibilidad en estas regiones representa un reto para las empresas, ya que limita sus opciones de expansión, obligándolas a competir por espacios cada vez más costosos y a explorar alternativas en otros mercados. Esto genera desafíos adicionales para la planeación logística y la optimización de las cadenas de suministro. A corto o mediano plazo, esta dinámica podría modificarse con cambios regulatorios que agilicen el uso de suelo, inversiones en infraestructura que habiliten nuevas zonas industriales y el desarrollo de modelos innovadores como reconversiones de espacios o proyectos de mayor densidad, incluyendo la construcción vertical, mediante niveles adicionales como entrepisos o estructuras de varios pisos, y la optimización del layout interno con diseños que maximizan el espacio, como pasillos estrechos para racks y sistemas automatizados de almacenamiento (AS/RS).
En este panorama, ¿cuáles son los submercados donde las naves de clase A y B han permanecido ocupadas por completo durante más tiempo?
De acuerdo con SiiLA Market Analytics, la tasa de disponibilidad en Arco Norte (Ciudad de México) y Mesa de Otay (Tijuana) se ha mantenido prácticamente nula desde el inicio de su monitoreo. Estas regiones destacan por su posición estratégica: Arco Norte, como punto clave para centros de distribución de productos de consumo y alimentos en el centro del país, gracias a su conexión carretera hacia Piedras Negras, Coahuila; y Mesa de Otay, por su relevancia para las industrias de electrónicos, empaque y farmacéutica en el noroeste, debido a su acceso directo a San Diego a través del puente “Otay Mesa”.
Un aspecto relevante de mercados como Arco Norte o Huehuetoca —donde Costco tiene un centro de distribución— es que son hubs de desarrollo de grandes naves industriales build-to-suit, diseñadas para satisfacer necesidades específicas de los inquilinos. En estas zonas, las transacciones especulativas suelen concentrarse en lotes estratégicamente ubicados, reflejando una dinámica de mercado orientada a asegurar terrenos clave antes de cualquier construcción, en respuesta a la alta demanda de infraestructura logística avanzada. Sin embargo, este enfoque limita la disponibilidad inmediata de espacios.
Después de estos submercados, los más consistentes se concentran en Tijuana. La Mesa, San Antonio de los Buenos y Playas de Tijuana —junto con Mesa de Otay— forman los submercados más cercanos a la frontera en el noroeste de esta región industrial y han permanecido completamente ocupados durante los últimos tres años. Como excepción en Tijuana, destaca otro submercado del top diez: Cerro Colorado, que colinda directamente con La Mesa y que, a diferencia de los anteriores, alcanzó la ocupación total más recientemente, desde el segundo trimestre de este año.
En general, un aspecto destacado de los submercados de este top diez es que su disponibilidad promedio ha sido de apenas 3.8% en más de cinco años. Sin embargo, hay excepciones, como Zumpango–Nextlalpan, que entre 2021 y 2022 alcanzó casi un 13% de disponibilidad, un nivel que se revirtió en 2023 con la llegada de importantes compañías, entre ellas Bimbo, que en el primer trimestre de ese año ocupó una nave de casi 18,000 metros cuadrados en el CPA Logistics Center Estado de México. Actualmente, este submercado suma 1.5 años con una tasa de disponibilidad en ceros.
En Chihuahua y Coahuila también se encuentran zonas industriales completamente ocupadas. El submercado Norte de Ciudad Juárez, por ejemplo, registra disponibilidad cero desde mediados de 2022, tras un periodo de año y medio con tasas que fluctuaron entre 2.2% y 0.3%. Por su parte, en Saltillo y Derramadero, Coahuila, la ocupación de naves de clase A y B alcanzó el 100% en el tercer y cuarto trimestre de 2023, respectivamente. Este cambio es especialmente significativo para Saltillo, que en 2021 alcanzó una disponibilidad máxima de 6.6%.
Los submercados donde la disponibilidad industrial es prácticamente inexistente representan un punto crítico para el desarrollo del sector en México. Estas áreas reflejan la presión de una demanda sostenida y la falta de nuevo inventario, pero también evidencian cómo factores locales, como la llegada de inquilinos clave o la incorporación estratégica de inventario, pueden transformar las dinámicas del mercado. En este escenario, las excepciones como Zumpango–Nextlalpan y Cerro Colorado destacan que la flexibilidad y la capacidad de adaptación son fundamentales para superar las limitaciones actuales.
Sin embargo, el éxito dependerá de dirigir los esfuerzos hacia el desarrollo de infraestructura crítica en corredores estratégicos, la simplificación de permisos de uso de suelo mediante marcos regulatorios claros y el impulso de asociaciones público-privadas para invertir en parques industriales sostenibles con acceso a energía renovable y sistemas logísticos avanzados. Estas acciones no sólo permitirán incorporar inventario en las zonas más presionadas, sino que también fortalecerán la competitividad del sector frente a los mercados globales que compiten directamente con México por inversión industrial.
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