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La inversión de compañías chinas en el sector automotor mexicano representa una gran oportunidad económica para el país y un considerable riesgo para sus socios comerciales. Por un lado, el auge de las inversiones chinas subraya la importancia de México como un centro de producción estratégico para el mercado norteamericano; por otro lado, implica desafíos relacionados con el tratado de libre comercio en Norteamérica (T-MEC) y el conflicto comercial entre China y Estados Unidos.
Actualmente, la mitad de los anuncios de inversión reportados por la Secretaría de Economía para el sector de vehículos y partes corresponden a empresas del país asiático. Este nivel es casi tres veces la proporción observada (17%) durante 2023, en un contexto en que: a) las compañías chinas han desplazado a las estadounidenses como las principales importadoras de vehículos a México, con participaciones de mercado de 29% y 12%, respectivamente; y b) las empresas de autopartes chinas, que representan el 4% del mercado, están en aumento. Esto es preocupante para Estados Unidos, ya que el 87% de las autopartes de México terminan en aquel país, que también es el principal proveedor de autopartes importadas a México, con una participación de mercado del 54%.
La inversión china no sólo afecta el balance comercial del sector automotor entre México y Estados Unidos, sino que también genera o agrava tensiones. Esto plantea una importante pregunta: ¿Es rentable invertir en México?
De acuerdo con un análisis de J.P.Morgan, la respuesta es sí. México sigue siendo un destino clave para la inversión debido al bajo costo de su mano de obra, su proximidad geográfica y su integración en la cadena de suministro norteamericana. Sin embargo, las empresas estadounidenses deben considerar los desafíos que implica invertir en México, incluidos los altos costos de operación y los impuestos en comparación con países como China. Factores como las políticas energéticas, la infraestructura y la estabilidad institucional pueden afectar la rentabilidad y la viabilidad de las inversiones. Además, la próxima revisión del T-MEC en 2026 y las elecciones presidenciales en Estados Unidos y México podrían influir significativamente en el entorno comercial y en las reglas de inversión.
Por lo anterior, la compañía financiera internacional destaca algunos factores clave para tomar en consideración antes de invertir en México. Entre ellos están:
1. Política energética: El gobierno mexicano ha creado obstáculos para la inversión privada en energías renovables y electricidad, lo que puede desalentar algunas inversiones. En primer lugar, la rapidez en el suministro de energía, los costos competitivos y las fuentes limpias son esenciales para la productividad. Sin embargo, la falta de inversión del gobierno en infraestructura energética ha llevado a una red con limitada eficiencia, lo que puede encarecer o demorar los servicios, e incluso retrasar grandes proyectos como el de Tesla en Nuevo León. En segundo lugar, la posibilidad de acciones legales del gobierno estadounidense contra México, debido a sus políticas energéticas, genera incertidumbres. Estas demandas, que derivan de las barreras impuestas a la inversión privada y el incumplimiento de compromisos establecidos en el T-MEC que podría escalar a un panel internacional, podrían resultar en sanciones o ajustes obligatorios a las políticas energéticas, lo que podría desestabilizar aún más el sistema eléctrico, retrasar proyectos de infraestructura y aumentar los costos operativos.
2. Infraestructura: Aunque la calidad de la infraestructura en México es una de las mejores de Latinoamérica, según el Foro Económico Mundial (FEM), ocupa el quincuagésimo cuarto puesto a nivel global. Dada la variabilidad de la infraestructura en diferentes regiones del país, es crucial que los inversionistas realicen un análisis detallado de la infraestructura en las áreas donde planean invertir. La proximidad a mercados clave, la calidad de las redes de transporte y la disponibilidad de servicios básicos son esenciales para asegurar operaciones eficientes y reducir costos logísticos.
3. Estabilidad Institucional: El Estado de derecho, la confiabilidad de las instituciones y la protección de los derechos de propiedad son inconsistentes en México. Problemas como la corrupción, la falta de integridad de las autoridades y el crimen organizado son significativos. De acuerdo con el FEM, México ocupa el nonagésimo octavo puesto en solidez institucional a nivel global, lo que implica un entorno desafiante para los inversionistas. Esta fragilidad institucional puede resultar en complicaciones como la incertidumbre legal, la dificultad para hacer cumplir contratos y la posible vulnerabilidad de los activos, lo que hace necesario que los inversionistas implementen estrategias de mitigación de riesgos y busquen asesoría legal especializada para proteger sus inversiones.
4. Revisión del T-MEC en 2026: La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá podría introducir cambios significativos, entre ellos posibles modificaciones en las reglas de origen, que actualmente requieren que el 75% de los componentes, el 70% del acero y el 40% del aluminio en la manufactura de vehículos provengan de América del Norte. Esto ya complica los planes de expansión en México de importantes compañías asiáticas como BYD y Chery, y podría limitar la rentabilidad de algunas inversiones, ya que, si los vehículos importados desde México a Estados Unidos no cumplen con estas reglas, se les podrían imponer aranceles adicionales. Lo anterior supone posibles aumentos en los costos operativos y complicaciones en las cadenas logísticas, lo que requiere que las empresas desarrollen planes de contingencia para adaptarse a las nuevas regulaciones.
5. Elecciones Presidenciales en Estados Unidos y México: Las elecciones presidenciales de 2024 pueden traer cambios en las políticas económicas y comerciales de ambos países. Con la incertidumbre de la sucesión presidencial estadounidense, que tendrá lugar en noviembre, y los retos que enfrentará Claudia Sheinbaum, la presidente electa de México, existen importantes riesgos y desafíos. Próximamente, Sheinbaum deberá abordar el equilibrio presupuestario, la transformación de Pemex y la revisión del T-MEC en 2026. Estos factores pueden generar inestabilidad en las inversiones, posibles aumentos en los costos operativos, complicaciones en las cadenas logísticas y tensiones comerciales adicionales entre México y Estados Unidos.
Los datos de SiiLA Market Analytics indican que el área bruta rentable industrial ocupada por compañías de vehículos y partes en México aumentó un 8% en el último año. En un contexto de crecimiento anual sostenido, en gran medida impulsado por la llegada y expansión de empresas asiáticas y estadounidenses, es crucial que los inversionistas consideren tanto las oportunidades como los riesgos de inversión. Prepararse adecuadamente para enfrentar desafíos como las políticas energéticas, la infraestructura variable y la estabilidad institucional será esencial para capitalizar el potencial del mercado mexicano en el sector automotor.
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