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El futuro del mercado industrial mexicano depende del desarrollo de encadenamientos productivos que capitalicen el potencial del nearshoring para generar un crecimiento económico sostenible.
Según el Doctor César Salazar López, especialista en crecimiento económico y mercados laborales del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, un encadenamiento productivo es la integración y coordinación estratégica entre industrias que optimiza cada etapa del proceso productivo —desde la materia prima hasta el producto final— para impulsar el valor agregado y la competitividad en toda la cadena de suministro.
“A diferencia de los polos de desarrollo, que son regiones geográficas donde se concentran actividades económicas estratégicas para atraer inversiones, los encadenamientos productivos se enfocan en conectar y fortalecer la colaboración entre industrias, independientemente de su ubicación, para impulsar la demanda local y reforzar la economía en su conjunto”, explicó en entrevista con SiiLA REsource.
Sin embargo, el desarrollo de estos encadenamientos enfrenta varios desafíos nacionales. Entre ellos, Salazar destaca la falta de recursos, infraestructura y servicios básicos adecuados para la operación de las industrias, como agua, electricidad, seguridad, conectividad, mano de obra calificada y tierra con uso de suelo, además de la ausencia de una política industrial que fomente la creación de sinergias empresariales.
“En México, el reto no sólo es atraer inversión extranjera, sino asegurar que las empresas locales puedan integrarse efectivamente en las cadenas de valor. Esto requiere una mejora significativa en infraestructura, pero también en la capacidad de las empresas para competir y colaborar dentro de estos encadenamientos”, explicó.
Ante este panorama, surge una pregunta clave: ¿cómo puede México impulsar estos encadenamientos productivos?
El Dr. Salazar propone una estrategia basada en políticas públicas. “Es indispensable implementar incentivos fiscales para impulsar la inversión en sectores clave y fortalecer la educación y capacitación de la mano de obra", sugirió. “El gasto público debe enfocarse en crear clústeres industriales, donde las empresas puedan colaborar y beneficiarse mutuamente. Si el endeudamiento y el déficit público se gestionan adecuadamente, pueden financiar proyectos que generen un retorno económico y social, convirtiendo los encadenamientos productivos en una herramienta clave para dinamizar la economía y mejorar las finanzas públicas a mediano y largo plazo”.
Impacto Inmobiliario y Desarrollo Social
Entre el segundo trimestre de 2023 y 2024, el mercado inmobiliario industrial mexicano creció alrededor de un 8%, con la incorporación de más de 6.3 millones de metros cuadrados de área bruta rentable, según datos de SiiLA. Este crecimiento fue impulsado por la demanda de 38 sectores productivos, destacando el automotor, el de bienes de capital, el electrónico y el de transporte y logística, que en conjunto representaron el 54% de las absorciones.
Los encadenamientos productivos podrían acelerar el crecimiento y mejorar el desempeño del mercado inmobiliario industrial, incrementando la demanda de espacios y promoviendo el desarrollo de nuevos parques industriales.
Al respecto, el Dr. Salazar indicó que, en México, donde una parte importante de la inversión extranjera se reinvierte en el país, “el nearshoring no sólo se trata de atraer inversiones extranjeras, sino de crear las condiciones para que esas inversiones se queden, crezcan y se conecten con la economía local”. Esto requiere acciones público-privadas que impulsen el desarrollo de infraestructura y fomenten la reinversión de utilidades, generando un círculo virtuoso en el que más inversión aumenta la demanda de infraestructura y, a su vez, el crecimiento económico.
No obstante, el académico de la UNAM subrayó que, para que los encadenamientos productivos generen valor agregado real, “es fundamental que el crecimiento económico se traduzca en beneficios sociales tangibles”, como la creación de empleos tecnificados que aumenten el poder adquisitivo de la población económicamente activa y el fortalecimiento del mercado interno, “que no sólo reduce la dependencia de mercados extranjeros, sino que también promueve un desarrollo más equitativo, inclusivo y sostenible”.
México tiene la oportunidad de transformar su economía a través de estos encadenamientos, pero esto requiere una política industrial y fiscal que vaya más allá de atraer inversión. Como concluye el Dr. Salazar, “la clave es fortalecer nuestras propias capacidades productivas y crear un entorno donde el crecimiento económico beneficie a todos”.
Para obtener más insights y perspectivas cobre el mercado inmobiliario industrial en México, explora SiiLA REsorce o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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