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El tamaño promedio de las naves industriales entregadas en México a lo largo de 2023 fue ligeramente inferior (-2%) en comparación con el tamaño promedio de las naves industriales que ya existían en el país. De acuerdo con datos de SiiLA, las propiedades incorporadas el año pasado tuvieron un tamaño medio cercano a los 14,000 metros cuadrados. A pesar de la tendencia general, el comportamiento de la oferta de naves industriales fue heterogéneo a nivel nacional. Mientras que en los mercados del Norte las propiedades tendieron a incrementar de tamaño, en las regiones Centro y Bajío hubo una propensión al decremento. El contraste responde a una combinación de factores económicos, logísticos, comerciales y productivos en cada región, que han influido en el desarrollo y configuración del sector inmobiliario industrial.
En primer lugar, el decremento promedio del tamaño de las naves industriales en las regiones Centro y Bajío puede atribuirse a la diversificación de la demanda. Con la expansión de la economía digital y el comercio electrónico, así como el crecimiento de las cadenas de suministro just-in-time (JIT), ha aumentado la necesidad de instalaciones más pequeñas y flexibles, ubicadas estratégicamente cerca de los centros urbanos para facilitar la distribución rápida. Esto es particularmente relevante en la zona conurbada de la Ciudad de México y Guadalajara, donde la proximidad a grandes centros de consumo ha fomentado el desarrollo de naves industriales más compactas, orientadas a satisfacer la demanda de espacios para logística y distribución de última milla. En ese sentido, los datos de SiiLA indican que en comparación con las naves existentes previo a 2023, las naves incorporadas el año pasado fueron 19% más pequeñas en el Bajío, especialmente en Guadalajara, donde la diferencia fue de 26%, y 33% más pequeñas en el Centro. En promedio, las naves entregadas en el Bajío tuvieron un área bruta rentable (ABR) de 11,000 metros cuadrados, y en el Centro, la media fue de 14,500 metros cuadrados.
Por otro lado, el incremento en el tamaño de las propiedades industriales en los mercados del Norte puede explicarse por la fortaleza de la manufactura y la exportación, especialmente hacia Estados Unidos. La región fronteriza se beneficia de su ubicación geográfica para albergar grandes complejos industriales dedicados a la manufactura y ensamblaje, aprovechando los acuerdos comerciales como el T-MEC. Estas operaciones a menudo requieren de instalaciones de mayor escala, adaptadas a extensos procesos productivos. Un ejemplo es la Planta Chrysler Derramadero en Saltillo que, con más de 250,000 metros cuadrados de ABR, figura entre las propiedades industriales más grandes del país. Con respecto al nuevo inventario de 2023, los datos indican que las naves entregadas en el noroeste promediaron 11,500 metros cuadrados, siendo un 32% mayores que el promedio de las naves existentes antes de ese año. En cambio, el tamaño promedio del nuevo inventario en el noreste fue 2% mayor, con una media cercana a los 15,000 metros cuadrados.
La composición sectorial de las empresas en los mercados del Norte, Bajío y Centro de México también influye en el tamaño y la distribución de las naves industriales. Por un lado, los datos de SiiLA Market Analytics indican que, aunque la predominancia de empresas de vehículos y partes, bienes de capital, electrónica, y transporte y logística en el Norte y el Bajío es muy similar, su lógica de mercado es muy diferente.
En el Norte, estas industrias ocupan el 67% del ABR, reflejando la importancia de la manufactura de exportación por el comercio transfronterizo. En este contexto, las actividades productivas y comerciales generan una demanda enfocada en instalaciones más amplias para acomodar líneas de producción complejas, almacenamiento de piezas y productos terminados y operaciones logísticas a gran escala. Esta tendencia ha sido más evidente en importantes mercados como Monterrey, Ciudad Juárez y Tijuana, donde las naves entregadas en 2023 fueron entre un 11% y un 76% más grandes que la nave promedio.
En el Bajío, esas mismas industrias representan el 56% del ABR ocupado. Sin embargo, en esta región destaca la necesidad de instalaciones enfocadas en transporte y logística, especialmente para empresas de bienes de capital y electrónica, para las cuales, la innovación y la agilidad son críticas. La evolución hacia naves industriales más compactas en esta región se alinea con la necesidad de espacios con una distribución más eficiente, especialmente para productos de alta rotación y bienes de consumo inmediato, lo cual es esencial en un mercado cada vez más orientado hacia la satisfacción de demandas de entrega instantánea. No obstante, una excepción ha sido Querétaro, donde las nuevas entregas superaron en un 6% el tamaño promedio en el mercado. De ahí en fuera, hubo decrementos de entre un 11% y un 55%, siendo más marcado en Aguascalientes, Guadalajara y Guanajuato.
Además está el Centro. En esta zona, las compañías de transporte y logística, productos de consumo, alimentos, y vehículos y partes, representan el 53 % del ABR industrial. Estas empresas demandan espacios adecuados para la distribución y logística de última milla, en mercados con muy limitada disponibilidad de terrenos, cerca de áreas de gran concentración urbana. Esta configuración del mercado es coherente con la tendencia hacia naves industriales más pequeñas, especialmente por la proximidad a los centros de consumo, que es crucial para la eficiencia operativa y la reducción de tiempos de entrega.
Lo anterior implica que la diferencia en el comportamiento regional también se ha visto influenciada por la disponibilidad de terrenos y los costos asociados. En áreas con alta demanda y limitada disponibilidad de terreno, como es común en las regiones Centro y Bajío, el precio del suelo tiende a ser más elevado, lo que puede limitar la viabilidad de desarrollar propiedades industriales de gran escala, con claras excepciones como la PLAN de Liverpool en la zona conurbada del Valle de México, que tiene instalaciones construidas con un ABR de 230,000 metros cuadrados. En contraste, en el norte del país, la disponibilidad de terrenos a precios relativamente más accesibles ha permitido la construcción de naves industriales más grandes.
La influencia directa de la composición sectorial en la configuración del mercado inmobiliario industrial revela la importancia de las dinámicas económicas regionales en el diseño y la planificación de las infraestructuras industriales. Las empresas deben adaptar sus estrategias de inversión y desarrollo a las características de cada región, considerando las necesidades actuales, las tendencias futuras del mercado y las demandas emergentes de los sectores industriales predominantes. Esta adaptabilidad asegura la relevancia y competitividad de las instalaciones industriales y aumenta el potencial de maximizar su valor a largo plazo en un mercado en constante evolución.
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